Trump, entrampado en Irán
Creían que iba a ser un día de campo, que luego de la primera andanada de ataques y la decapitación de su mando político, militar y religioso iba a rendirse y el régimen colapsaría, pero a un mes de iniciada la agresión de Israel y Estados Unidos en contra de Irán, lo cierto es que el Gobierno que encabeza el presidente Donald Trump se encuentra entrampado en la nación persa y con un conflicto que se ha extendido al menos por una docena de países de Medio Oriente.
De acuerdo con expertos, entre ellos ex militares estadounidenses, los Gobiernos de Israel (que encabeza el criminal internacional Benjamín Netanyahu) y Estados Unidos, subestimaron la capacidad de respuesta militar de Irán y desestimaron las advertencias de los mandos militares del Pentágono acerca del cierre del estrecho de Ormuz, con las graves consecuencias en la economía mundial y las cadenas de suministro al estrangularse una vía crítica para el abasto de energéticos en todo el mundo, especialmente en Europa y Asia oriental.
Por el estrecho de Ormuz pasa 20 por ciento del petróleo mundial, 25 por ciento del gas natural y un porcentaje muy alto de los fertilizantes que lubrican las cadenas de producción industrial y agrícola de buena parte del mundo. Arabia Saudita exporta 28 por ciento de su petróleo por ese estrecho, Irak 18 por ciento, Qatar y Emiratos Árabes Unidos 14 por ciento y Kuwait 11 por ciento. A su vez, 80 por ciento del petróleo que pasa por Ormuz se destina a Asia: a China 25 por ciento, a India 23 por ciento y 50 por ciento hacia Japón, Corea del Sur y otras naciones del sudoeste asiático, según un reporte del New York Times del 26 de marzo.
Ya en otras agresiones que había sufrido, Irán había advertido de ejercer su soberanía sobre el estrecho de Ormuz, sin cumplirlo, pero esta vez lo hicieron y han encontrado en ello quizá su principal arma, como lo admitió el ex secretario de Estado Antony J. Blinken. El martes dijo que “Irán tenía la capacidad de aprovechar el estrecho de Ormuz de maneras profundamente desestabilizadoras, otorgándole una ventaja asimétrica en la región e incluso en todo el mundo”. Y en efecto, lo han hecho.
En México no tenemos, hasta ahora, las repercusiones que la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán han tenido en las poblaciones de todo el mundo, especialmente en Asia. Algunos países asiáticos dependen hasta en 90 por ciento del petróleo que pasa por el estrecho de Ormuz, como Filipinas.
Pero las consecuencias no son sólo en el suministro de energéticos. La bolsa estadounidense ha sufrido una de sus mayores caídas: “Las acciones en Wall Street sufrieron el jueves (26 de marzo) su mayor caída diaria desde el comienzo de la guerra con Irán, desplomándose a medida que los precios del petróleo subían bruscamente después de que el presidente Trump aumentara la presión sobre Irán para que aceptara los términos para poner fin a la guerra” (New York Times).
Otras graves consecuencias es que la resiliencia de Irán para afrontar las andanadas militares de Israel y Estados Unidos, no sólo están teniendo un altísimo costo de la guerra sino que se enfrentan a un escenario de posible riesgo de desabasto de armamento tanto de ataque como de defensa, por ejemplo los misiles Patriot utilizados para repeler a los misiles y drones que ha estado utilizando, con relativo éxito la Guardia Revolucionaria de Irán. De hecho, Estados Unidos ha tenido qué mover misiles Patriot y otro tipo de armamentos desde Asia (Japón y Corea del Sur) y de Europa (Alemania) para enviarlos a Medio Oriente.
El costo de la guerra es un factor importante a considerar. Solo en la primera semana de esta guerra, le costó a los estadounidenses 11 mil 600 millones de dólares y hace una semana el secretario de Guerra de EU, Pete Hegseth dijo que necesitaban otros 200 mil millones de dólares para continuar con el conflicto.
La guerra ha tenido también un realineamiento geopolítico con una Europa renuente a involucrarse en el conflicto, lo que de facto ha debilitado más la ya de por sí maltrecha Alianza Atlántica entre Estados Unidos y Europa que fue un factor clave para el orden mundial de posguerra. Internamente en Estados Unidos la mayoría de la población está en contra de la guerra e incluso en el espectro del campo MAGA que soporta el proyecto fascista del trumpismo hay voces que cuestionan la incursión en Irán.
Ante estas adversidades, Trump se contradice un día sí y otro también sobre la victoria contundente contra Irán, pero sin explicar por qué Irán no sólo sigue defendiéndose sino atacando con éxito las bases militares estadounidenses en la región y a las principales ciudades de Israel. La mejor muestra de estas contradicciones, que eventualmente muestran debilidad de Trump, es que ha pospuesto dos veces su amenaza de atacar la estructura eléctrica de Irán. Y de otro lado, asegura que tiene buenas conversaciones para llegar a un acuerdo de alto al fuego, pero desde el lado de Irán se ha negado que se tengan estas conversaciones.
El posicionamiento más claro desde Irán lo hizo público el ministro de Relaciones Exteriores del país persa, Seyed Abás Araqchi, quien declaró a la televisión de su país el miércoles que “no hay negociaciones en curso”. Y añadió que ya no pueden confiar en supuestas conversaciones con Estados Unidos cuando en otras ocasiones han sido atacados cuando había negociaciones diplomáticas. Por eso, ahora la postura de Irán es garantizar la paz mediante su propia respuesta militar: “Mediante la garantía inherente que nosotros mismos hemos creado, nadie se atreverá nuevamente a ir a la guerra contra el pueblo iraní”, dijo. Por todo esto, Trump se encuentra entrampado en Irán.