Sheinbaum supera otro verano peligroso
En cuestión de días llegará el otoño y con él el inicio del tercer año de la gestión de Claudia Sheinbaum. Si las cosas siguen como van, la presidenta podrá decir que habrá capoteado un nuevo verano peligroso.
Si en 2025 los viajes al extranjero de Andy López Beltrán y otros connotados morenistas pusieron en entredicho el sobrio estilo que la presidenta Sheinbaum trata de desplegar, si el año pasado el discurso anticorrupción quedó hecho pedazos con el caso del grupo criminal La Barredora en Tabasco que salpicó a Adán Augusto López, y el del huachicol que involucra al exsecretario de la Marina y a dos de sus sobrinos, el verano de 2026 ha tenido lo suyito.
Este año el verano estuvo precedido por la crisis de Rubén Rocha y otros nueve funcionarios de Sinaloa solicitados a finales de abril por Estados Unidos por colusión con el narcotráfico. Ese escándalo forzó la solicitud de licencia del gobernador, del alcalde de Culiacán y una suerte de encierro de meses del senador Enrique Inzunza. Pero no fue el único de los dolores de cabeza de Claudia, que de nuevo tuvo en Andy motivos para la mortificación.
Sheinbaum tuvo que salir este verano al paso de dos controversias que pusieron contra la pared su autoridad. López Beltrán denunció en una carta el 13 de agosto que le habían quitado la visa. El tono de la misiva dirigida a Donald Trump, destemplado en la forma, desproporcionado en su demanda de que corriera a dos altos funcionarios, le costó sobre todo a la presidenta.
Si Andy se fue por la libre en su irrisorio desplante frente a Trump, si fue avisada la presidenta, que tiene de por sí una agenda complicada con esta Casa Blanca, se terminaron convirtiendo en indicios sobre si Sheinbaum es tratada por los suyos con la debida deferencia.
Donde no hubo duda, al menos en la versión oficial, fue en el caso de Rocha, que sin aviso de por medio a Claudia una semana después de la carta de Andy decidió que era el momento de romper su licencia y retomar el gobierno de Sinaloa, o al menos el puesto formal del mismo, pues la operación de los rochistas quedó prácticamente intacta a pesar de una licencia al cargo que duró más de cien días.
Pasaron 34 horas antes de que Rocha diera marcha atrás a una decisión que generó a Morena y a la presidenta un bochorno por el desafío de alguien desacreditado al punto de que ya se volvió un deporte cuestionar a los morenistas por su apoyo al exgobernador.
Para acabar de complicar el cuadro, un par de semanas después Andy se pasó una tarde en la Condesa, imagen que galvanizó la idea de que ese tipo de morenistas están lejos de ver que sus desplantes comprometen una promesa electoral de moderación de la presidenta.
Podemos agregar los audios de Marina del Pilar Ávila, las decenas de vuelos en jet de Mara Lezama, el desgobierno de Rocío Nahle en Veracruz o la lista no lista contra periodistas de Luisa María Alcalde… y desde luego el reclamo no atendido por la Fiscalía de que se investigue la corrupción del sexenio anterior en donde pudieran estar involucrados hijos de Andrés Manuel López Obrador.
Con una hiperconcentración de poder en el Ejecutivo, el sistema gira en torno a la autoridad presidencial. Con un gabinete que es liliputiense y con un partido oficial que es apéndice sin institucionalizarse, todos los escándalos del verano le estallaron a Sheinbaum, que seguro desea ya la llegada del otoño.