Sheinbaum-Lemus, ¿tregua en riesgo?
Como ningún otro asunto en lo que va del sexenio, el tema de la crisis del agua sucia y maloliente que el colapsado Sistema Intermunicipal de Agua Potable y Alcantarillado (Siapa) distribuye en al menos 600 colonias del Área Metropolitana de Guadalajara, había tensado la relación entre el gobierno de México y el gobierno de Jalisco.
Ni siquiera en mayo pasado la Presidenta Claudia Sheinbaum respondió como el martes pasado, cuando desde Jalisco se optó por el reclamo abierto y público de lo que consideraron un maltrato presupuestal de la Federación, antes de ir a la negociación en corto. Fue cuando en una rueda de prensa el secretario estatal de la Hacienda Pública, Luis García Sotelo, denunció las reducciones de las aportaciones federales por mil millones de pesos que podrían, dijo en aquella ocasión, frenar obras ya licitadas. Y el reclamo que también hizo el secretario General de Gobierno, Salvador Zamora, al exigir al gobierno federal una distribución equitativa del presupuesto y que no se repartiera con criterios políticos ni partidistas.
Tal vez porque esos reproches no vinieron del propio gobernador Pablo Lemus nunca tuvieron respuesta desde la rueda de prensa mañanera presidencial, y ni siquiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Sin embargo, apunté aquí aquella vez, las diferencias por los dineros entre el gobierno estatal y la Federación quedaban planteadas y el conflicto latente.
Lo ocurrido esta semana provocó la reacción presidencial al día siguiente. En el marco del anuncio que hizo el gobernador del programa emergente para enfrentar el grave problema del “agua puerca” que se padece en la Metrópoli tapatía, con el reparto de pipas y garrafones, reclamó el lunes pasado que el gobierno federal no ha aportado ni para obras hidráulicas, ni para carreteras ni para otros proyectos de Jalisco. El martes desde su mañanera, Sheinbaum le pidió a Lemus “asumir su responsabilidad respecto al tema del agua” y que en vez de emitir declaraciones se pusiera en contacto directo con ella.
Ayer el gobernador reviró y aseguró que llamó a Palacio Nacional para gestionar una llamada telefónica con la mandataria, pero también hizo público que desde hace ocho meses ha buscado sacar cita pero la agenda presidencial lo ha impedido.
“Yo no me voy a pelear con la Federación, ni mucho menos con la Presidenta. Ella merece todo mi respeto”, afirmó ayer Lemus, aunque dijo que, pese a la promesa presidencial de mandar recursos en mayo para la ampliación de la carretera a Chapala, no hay convenios firmados ni ha llegado “un solo peso” a Jalisco.
En espera de la conversación telefónica con la Presidenta, Lemus sólo deseó, al igual que exigió su secretario de gobierno en mayo pasado, que toda esta situación “no tenga un tinte político electoral”.
Ante esta tensión, la pregunta es de nuevo si está en riesgo la tregua con la Federación, que al menos en el discurso, Lemus asegura quiere mantener. Habrá que ver las señales que lleguen desde Palacio Nacional.