Listos los primeros ataques
La notificación de la Administración Federal de Aviación por una “situación potencialmente peligrosa” en aguas del pacífico y Centroamérica por operaciones militares e interferencia del GNSS, las siglas en inglés de Sistema Global de Navegación por Satélites -que incluye geolocalizadores GPS estadounidenses, el Beidou chino, el Galileo europeo y el GLONASS ruso-, no es como la advertencia que hizo Estados Unidos antes de atacar a Venezuela.
Aquel hablaba de operaciones aéreas sobre territorio venezolano, especialmente en la zona del aeropuerto de Caracas; el reciente se refiere a acciones desde aguas marítimas internacionales, con una tecnología que provoca interferencias en las comunicaciones, utilizadas en conflictos armados, como en Ucrania.
La notificación, en el contexto de las amenazas de acciones militares de Estados Unidos contra objetivos en México, provocó ansiedad y miedo en este país, respondido con aclaraciones de las autoridades mexicanas señalando que era únicamente para aerolíneas estadounidenses. Es cierto, pero no significa que las operaciones militares estadounidenses pudieran respetar naves de otros países. De acuerdo con funcionarios estadounidenses, confirmado por mexicanos, esas acciones sí son preámbulo de ataques sobre objetivos específicos en nuestro territorio, con conocimiento y aprobación, incluso cooperación, del Gobierno de Claudia Sheinbaum.
Los funcionarios estadounidenses dijeron que hay tres objetivos en México: en Baja California, sin especificar dónde; en Mazatlán, Sinaloa, y en otro punto no determinado donde supuestamente se encuentra Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del Cártel Nueva Generación. Los primeros dos objetivos, según funcionarios de ambos países, son diferentes al abatimiento de un jefe criminal, pero con un alcance estratégicamente crucial: desmantelar la red de lavado de dinero de los cárteles de las drogas que está utilizando la criptomoneda, USDT, emitidas por la empresa Tether Limited.
De acuerdo con los funcionarios mexicanos, los estadounidenses llegaron esos objetivos en México dentro de sus investigaciones globales sobre esa moneda digital que está respaldada por el llamado dinero Fiat, reconocido como legítimo para el intercambio de bienes y servicios, que no depende del respaldo de un bien físico como el oro, sino de la aceptación para ser utilizada para pagos. El USDT mantiene un valor de un 1.1 dólares o su equivalente en activos, que tiene como propósito reducir la volatilidad de otras monedas digitales.
Las autoridades estadounidenses, de acuerdo con un informe del Centro Nacional de Inteligencia, entraron al mercado de esa criptomoneda al encontrar que es la que estaban utilizando grupos terroristas y cárteles de las drogas, y le pusieron un cebo digital para lograr su trazabilidad. De esa forma, precisó un funcionario mexicano, detectaron dos de los principales nodos para las operaciones criminales, en Baja California y en Mazatlán. Los expertos estadounidenses descubrieron que las transacciones se estaban realizando a través de un popular videojuego, en donde no jugaban, pero utilizaban sus micrófonos para hablar y negociar porque no podían ser intervenidos.
De acuerdo con la información de las operaciones, los ingresos de negocios criminales los radicaban en USDTs, creadas originalmente para transacciones transfronterizas, que se convirtieron en un método de operación criminal por el anonimato de quienes las realizan, y que eran enviados a una billetera fría de criptomonedas que, al no conectarse a la red de internet ni actuar con los llamados smart contracts, los contractos inteligentes que facilitan y aceleran las transacciones, no eran potenciales víctimas de hackeos.
Las billeteras frías solo se utilizan para el envío y recepción de activos. De la billetera fría, en cuestión de segundos, se colocan en una billetera caliente, que sí está en línea y permite realizar contratos inteligentes a través de plataformas que se conocen como “Exchange”, mediante la cual se compran, venden o intercambian criptomonedas.
Las autoridades de ambos países tienen una lista de mexicanos, varios de ellos de la comunidad judía, que manejan los “Exchange” que son utilizadas por las organizaciones criminales, y que son parte de lo que quieren neutralizar y acabar los estadounidenses.
Según una fuente estadounidense, la notificación de la FAA alertó a las aerolíneas comerciales estadounidenses -que deberían de tomar en cuenta las mexicanas y de otros países que vuelen por la zona señalada- porque comenzaron la operación para atacar los nodos en un momento no determinado, pero por lo que anunciaron tienen una ventana de 60 días. No ha trascendidio el papel qué está jugando el Gobierno mexicano en esta primera parte de la operación contra las redes de financiamiento y lavado de dinero de las organizaciones criminales.
La segunda parte de la operación tiene como objetivo “El Mencho”, líder de la organización criminal que más preocupa a Estados Unidos y México, de la que existen también indicios de que tiene pensado actos terroristas durante el Mundial de futbol este verano. No se ha precisado en dónde se encuentra Oseguera, pero funcionarios estadounidenses habían advertido hace dos semanas que estaba definido un ataque con drones en Michoacán, sin especificar en qué zona.
El jefe del Cártel Nueva Generación ha sido muy elusivo. En 2021, gracias a un pitazo de la Guardia Nacional, logró evadir un operativo federal en los límites de Guanajuato con Jalisco, y durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, la inteligencia de la Marina lo ubicó en el municipio de El Grullo, al suroeste de Jalisco, pero cuando pidió autorización para capturarlo, el ex presidente la negó y solo permitió que lo mantuvieran bajo vigilancia. Esa fue, aparentemente, la mejor oportunidad que se tuvo para detenerlo. En el Gobierno de Sheinbaum los operativos contra esa organización criminal se han incrementado, alineando los intereses estratégicos con Estados Unidos para una operación que logre neutralizarlo.
Los ataques contra los tres objetivos en México fueron diseñados de manera unilateral en Washington, pero se han sumado, en conocimiento, información y posiblemente operación, las autoridades mexicanas. El grado de participación y funciones que pudieran tener las fuerzas de seguridad de México se desconoce, pero no las han mantenido los estadounidenses en la oscuridad, como en otros momentos.
Sería difícil hacerlo, y colocaría Estados Unidos al Gobierno de Sheinbaum en un problema más grave que la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, porque significaría un ataque en territorio mexicano donde sin existir una colaboración, sería una violación flagrante de la soberanía que obligaría a la presidenta a tomar acciones de retaliación en perjuicio de los dos países.