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Presidenta, ¿y qué tal perseguirlo de oficio?

Ayer, cuando a la Presidenta Sheinbaum se le preguntó sobre la posible investigación -publicada un día antes por el periódico “The New York Times”- a “Andy”, hijo del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, por parte de dos agencias estadounidenses, no supo cómo responder al “petardo que le estaban soltando”. La respuesta -hablando irónicamente y enfatizando que no hay certeza de lo publicado- fue que “no se tiene confirmado. No hay investigación formal, pero tal parece que, a lo mejor, me dijeron que hay unas agencias que están investigando”.

El influyente rotativo neoyorquino informó que, de acuerdo con versiones provenientes de personas con conocimiento directo del asunto, las investigaciones que estarían por iniciarse en contra de Andrés Manuel López Beltrán serían por los supuestos vínculos con el crimen organizado y contrabando de combustible. Sin embargo, la mandataria, ante el cuestionamiento de si la Fiscalía está investigando esa versión, simplemente contestó: “Pues que yo sepa no, tendría que informar la Fiscalía, pero no tenemos conocimiento de eso”.

El asunto o las sospechas no son nuevos. Ya medios de circulación nacional lo han señalado, el Partido Acción Nacional (PAN) ha presentado denuncias formales ante la Fiscalía -mencionando dichos de testigos protegidos- y hasta el Gobierno de los Estados Unidos le ha retirado su visa, que serían argumentos suficientes para que, ante la sospecha, los supuestos delitos se persiguieran de oficio sin necesidad de una denuncia de por medio.

De acuerdo con el abogado penalista Carlos Figueroa -publicado en conceptosjuridicos.com-, “los delitos que se persiguen de oficio en México son aquellos en los que el Ministerio Público tiene la obligación constitucional y legal de iniciar una carpeta de investigación tan pronto tiene conocimiento de los hechos, sin que sea necesario que exista una denuncia previa… Se trata de conductas de especial gravedad para la sociedad, por lo que el Estado, en ejercicio de su función persecutoria, asume de manera directa su investigación y sanción… Este régimen de persecución garantiza que los delitos de mayor impacto no queden impunes por temor, desconocimiento o falta de denuncia… La actuación del Estado responde al asegurar una justicia pronta, efectiva y conforme al principio de legalidad”.

Pero -aquí está el pero- el problema es el personaje de quien se trata. El supuesto inculpado es ni más ni menos que el hijo del líder del movimiento de transformación de México, el presunto heredero político del ex presidente. Así que la siguiente pregunta obligada a la Presidenta Sheinbaum sería: ¿y qué tal perseguirlo de oficio? Me encantaría escuchar la respuesta.

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