Ideas

Mes de festejos

Para variar la temporada de quejas que muchos han iniciado respecto de más o menos todo lo que hace o deja de hacer el gobierno, lo cual además puede ser justificado o injustificado, este mes nos tocan festejos. Pienso yo en muchos de los errores históricos que no sé si yo solo o todos hemos incurrido; por ejemplo, con el Padre Hidalgo, que siempre lo imaginamos saliendo por un balcón a llamar a la independencia, lo que en realidad no hizo, pero lo tenemos grabado en la memoria, hasta que nos enteramos de que la casa del cura libertador es de un solo piso, cosa que no es importante, sino contra la idea que tenemos. Hay muchos libros que relatan el suceso, pero a mí el que más me gusta es uno en que el campanero del sacerdote, que estuvo ahí, narró; eso es lo bueno, lo malo es que lo narró cien años después y entenderán, mis solitarios lectores, que la memoria nos juega unas bromas pesadísimas.

Pero, además de la narración de las tres arengas que echó esa noche, a mí me quedan muchas dudas, entre ellas, como buen gobernante debe haber mentido, ya que prometió un peso a quienes lo acompañaran a caballo y cincuenta centavos a los que le acompañaran a pie, y el mismo narrador cuenta que a los tres días de la arenga ya iban con él 80,000 gentes, pero para efectos de considerarlo, no se sabe nunca si les pagó o no.

Además de que era juzgado por la Inquisición, hay que decir que la Inquisición se había acabado dos años antes, pero a la mejor no se terminaba de morir y sí hubo una averiguación de ese cuerpo colegiado porque el señor cura decía que ya no le servían a los muertos las oraciones funerarias, lo que era muy explicable si Dios estuviera sujeto al tiempo, pero como Dios vive en un eterno presente, pues no resultaba cierto. Conste que yo he oído a curas decir lo mismo en la actualidad, así que debe de ser una creencia común en cierto nivel.

Cuando llegó a Guadalajara, que ya estaba ganada la plaza por el Amo Torres —que la última vez que vi su estatua ya no tenía espada—, se la pasó muy a gusto y duró aquí bastante tiempo, creo que más de un mes, tiempo en el que incluso lo acusan de haber hecho degollinas en la zona de Alcalde Barranquitas, lo que en la historia oficial no aparece. De aquí salió para ser derrotado en Puente de Calderón, cuando la técnica militar decía que se tenía que haber ido a lo parejo.

Los gobiernos han festejado el Grito con una cena, lo rumboso que cada quien era, desde cenas monumentales, a las que por cierto nunca me han invitado, hasta fiestas con taquitos y meriendas infantiles, a las que si me hubieran invitado no hubiera querido ir. Pero lo importante es que cada quien lo festeje como pueda y como quiera.

@enrigue_zuloaga

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