La narconómina de El Mencho
La pregunta salta de inmediato: ¿Cómo diablos un periódico “encontró” evidencia criminal (como las narconóminas) en una cabaña de El Mencho en Tapalpa? ¿No fueron resguardadas de inmediato?
La respuesta, claramente, es no, según la FGR.
Esto abre un debate, pero sobre todo un gran boquete, en el caso.
Los periodistas de “El Universal” sustrajeron la presunta narconómina de Nemesio Oseguera, El Mencho de una de las cabañas en Tapalpa, Jalisco, en donde se refugiaba el capo durante el operativo del 22 de febrero.
“Al lado de esa camioneta estaba esta carpeta, así como está”, mostró el periodista Manuel Espino en el programa en línea “Con los de casa”, el pasado 4 de marzo.
El director del rotativo, David Aponte, añadió: “para que también no digan que fue una filtración del ejército, que a nosotros nos llevó la Sedena, es un trabajo de reporteo”.
Derivado de estos documentos, “El Universal” ha publicado reportajes que revelan una presunta red de protección policial y política al cártel con pagos al menos a 17 corporaciones de la región incluido Tapalpa y la policía estatal.
Las publicaciones comenzaron el 24 de febrero y la última, publicada este lunes y referente a los apoyos del capo a la población para consolidar su base social, provocó la reacción de la FGR.
La dependencia federal argumentó que debido a la falta de “condiciones mínimas de seguridad”, las cabañas en donde se localizó a El Mencho no se aseguraron de inmediato, lo que permitió el ingreso de “diversas personas”, es decir, reporteros.
Lo más preocupante es que la FGR sostiene que esto “alteró y contaminó la escena”, lo que impide “determinar si los objetos o indicios (las narconóminas) que públicamente se ha señalado que fueron encontrados en esos inmuebles efectivamente se hallaban ahí”.
La versión de los periodistas de “El Universal” en el programa referido indica que llegaron el lunes 23 de febrero por la tarde a Tapalpa.
Tras varios rodeos, dieron con las cabañas de “El Mencho” e ingresaron pues no había autoridades, soldados o policías resguardando el lugar como se esperaría al tratarse de un operativo para capturar al criminal más buscado del mundo.
Después de “El Universal”, más medios ingresaron y realizaron las crónicas del lugar que todos vimos en televisión. Sin embargo, los periodistas del diario capitalino encontraron y se llevaron una carpeta con la supuesta narconómina de El Mencho.
Hasta aquí los hechos que dejan demasiadas preguntas en el aire.
¿Usará la FGR este pretexto, como en el rancho Izaguirre, para desacreditar cualquier prueba y abstenerse de investigar?
Por otro lado, ¿fue ética y legal la actuación de la prensa al ingresar y sustraer evidencia de una escena criminal? Ciertamente, el lugar no estaba asegurado por la autoridad, pero evidentemente ahí se habían cometido delitos.
Sin embargo, sin la intervención y revelación de la prensa para sacar a la luz la narconómina, ¿habríamos sabido de esos indicios? ¿La FGR habría investigado o simplemente jamás nos hubiéramos enterado?
Al publicar, ¿no se alertó a los presuntos implicados o era necesario ante la complicidad de la autoridad investigadora?
¿Tenemos la certeza de que fue un “descuido” de la autoridad o cabe una hipótesis drástica de que fue intencional para desacreditar evidencias o, peor, sembrarlas y golpear políticamente?
Imposible darle peso a una sola cosa. Sea cual sea la respuesta, los criminales ganan otra vez pues cualquier evidencia ha perdido su confiabilidad y la duda basta para que la rechace un juez. Quedaron vacunados los presuntos implicados.
Otra vez tenemos un mega escándalo, pero difícilmente tendremos justicia y verdad. Igual que en el Rancho Izaguirre.