Grotesca rectificación
Apenas la semana pasada hacíamos referencia en este espacio a las declaraciones de Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena en la Cámara y presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), quien reconoció que la revocación de mandato que la Presidenta Claudia Sheinbaum “medita” la disyuntiva de llevarla a cabo entre las elecciones del año próximo o un año después -como corresponde-, se trata más bien de una “ratificación de mandato”, y que equivocadamente “no es el Gobierno quien la solicita”, porque “la revocación de mandato la debe pedir la oposición, la ciudadanía”, y que llevarla a cabo en el siguiente proceso electoral es promover directamente al partido en el poder y a sus candidatos, volvió a hablar sobre el asunto el fin de semana, pero ahora lo hizo para recomponer el “rumbo” de lo dicho, ante un aparente “jalón de orejas” -como lo habíamos pronosticado-.
El “mandamás” de los diputados dijo ahora que “empatar la revocación de mandato” con la elección del próximo año, aseguraría una mayor participación, reduciría los costos, sería vinculante y -escuche bien- “sin garantizar ventajas al partido en el poder”.
Dice el experimentado legislador morenista que, “si la evaluación ciudadana es negativa -lo que se contrapone con la supuesta popularidad de la presidenta que supera el 70% de la percepción ciudadana-, una mayor participación no fortalece al poder, sino que lo expone”.
Y le agregó de “ronco pecho” -como buen orador político-, que la revocación de mandato busca ser un mecanismo simbólico que tenga un efecto real en el ejercicio del poder, porque “este ejercicio no supone que el gasto total permanecería constante, pero sí permite observar el efecto de ampliar la base de participación sobre el costo por sufragio”.
Es obvio que lo declarado hace unos días por Ricardo Monreal no va con la línea de “intención” de quien despacha desde Palacio Nacional, por lo que había necesidad de aclarar públicamente que la renovación de mandato en la elección del año próximo, no “garantiza ventajas al partido en el poder”, que sigue sonando grotesco y que atenta contra el mínimo sentido común que se pueda tener.
Usted, ¿qué opina?