¿Fallaron las matemáticas o qué?
La joya de la nueva reforma electoral o el Plan B viene con truco incluido: proyectan austeridad, pero hay un detalle en el recorte presupuestal a los Congresos estatales.
El famoso tope del 0.70% al presupuesto de los Legislativos locales suena a tijera… hasta que se aplica. Por ejemplo, en Jalisco, el Congreso hoy cuesta mil 109 millones de pesos al año. Pero con la “reducción” que incluye la reforma, brincaría a más de mil 200 millones, gracias al presupuesto anual del Gobierno de Jalisco.
El tema del recorte a los Ayuntamientos sí es efectivo. Los Cabildos tendrán de siete a 15 ediles. No más. Todos tendrán que reducir sus cuerpos edilicios.
* * *
Hay otro detalle del Plan B de Claudia Sheinbaum: los partidos políticos —esos que viven del erario— salieron ilesos, como si fueran patrimonio cultural intangible. Ni un rasguño a sus prerrogativas, aunque se reconoce que hay excesos en el gasto.
La lógica es contundente: adelgazar árbitros, apretar gobiernos locales… pero dejar intactos a los jugadores. ¿Quién necesita dieta cuando tienes presupuesto garantizado?
Así, el ajuste parece más quirúrgico que general: bisturí para unos, blindaje para otros.
* * *
En Jalisco, la paridad ya no sólo se discute… se impugna en combo. Nos comentan que van más de 40 recursos o impugnaciones en fila y contando contra los lineamientos avalados por el Instituto Electoral de Jalisco que ordenan solamente candidatas en ocho municipios en la elección del siguiente año, entre ellos Zapopan, Tonalá y Chapala.
La presidenta del Instituto Electoral, Paula Ramírez, confía en que todo se resolverá “expedito”, aunque los tribunales —detalle menor— no tienen plazo.
Mientras tanto, el Tribunal Electoral de Jalisco ya confirmó que en esos ocho municipios sólo habrá candidatas. Y en Zapopan, además, deben ser integrantes de grupos vulnerables: indígenas, con alguna discapacidad permanente o de la diversidad sexual —muchos aseguran que esa decisión será revertida en Tribunales federales—.
El tema va para largo, sobre todo en Zapopan.
* * *
Todavía no empieza el temporal y las aguas andan revueltas en el lago de Chapala.
Fuerte y al unísono se escuchó ayer el grito de los alcaldes de la ribera, quienes, tras una encerrona, decidieron decir fuerte, claro y tajante: ¡No al acueducto Solís-León!
Y trascendió que no van solos los alcaldes: a un gran movimiento de acciones en defensa del lago se sumarán los más afectados, que son los productores agrícolas, pescadores, prestadores de servicios, hoteleros y, dicen los que saben, hasta uno que otro personaje de Guanajuato.
¿Por qué la férrea defensa? Nomás porque la presa Solís es uno de los principales afluentes de Chapala.