Ideas

Europa también “compra espejitos”

Cuando los europeos conquistaron América, de norte a sur, intercambiaron cristales y herramientas por el oro de las tierras conquistadas. Para los habitantes locales de entonces, el oro no tenía valor monetario, sino decorativo. La anécdota quedó como ejemplo de un intercambio injusto, de un engaño, aunque los indígenas de aquella época no eran tontos, como podría pensarse; simplemente tenían otros valores.

Con la exportación masiva de autos chinos a México, muchos comparan el fenómeno con la época de la Conquista y afirman que los chinos nos venden “espejitos” a cambio de nuestro “oro”. Tal vez sea justicia histórica o “karma”, pero el hecho es que, si esto es cierto, los europeos también están comprando “espejitos” chinos. El 20% del total de las ventas de autos particulares en el Viejo Continente ya corresponde a vehículos chinos. ¿Se volvieron «tontitos» los europeos?

China tiene una capacidad de producción de autos de alrededor de 50 millones de unidades al año, aunque en 2025 su producción fue de 34.5 millones. Su mercado interno consume 27.3 millones y el país exportó 8.3 millones de vehículos el año pasado. Esta última cifra incluye vehículos que estaban en inventario (poco más de un millón), así como vehículos vendidos en partes para plantas que los ensamblan fuera de China, como la de BYD en Brasil, la de JAC en México o la de Chirey en Barcelona.

Su necesidad de exportar es enorme porque el país apostó todo a la industrialización, pero su mercado, pese a ser gigantesco, no creció al ritmo que habían calculado. Exportar no estaba en sus planes para ese momento, en 2020, al menos no en los planes que hicieron públicos. De ahí que buscaran mercados donde pudieran colocar sus vehículos. México fue el primer mercado grande al que llegaron, seguido de Brasil y, ahora, Europa, obviamente el mayor de todos, antes de entrar a Estados Unidos, algo que harán más pronto que tarde; que no quede ninguna duda.

Pero el Viejo Continente, tradicional fabricante y diseñador de algunos de los mejores y más bonitos autos del mundo -dije mejores, no más fiables ni duraderos-, está sucumbiendo a los «espejitos» chinos. Las marcas del gigante asiático ya representan el 11.3% del mercado europeo.

Localización

En España, las ventas de autos de marcas chinas ya representan el 14.2% del mercado total, una proporción que alcanza el 20% si hablamos de vehículos vendidos a clientes particulares. En Portugal, la cifra es del 9.1%. En Inglaterra, las marcas chinas alcanzan el 19.1%, y una encuesta reciente de Carwow muestra que el 49% de los británicos considera comprar un auto chino en el futuro.

El último bastión europeo es Alemania, pero sus defensas están cediendo. Alemania fue uno de los principales impulsores de los aranceles que hoy se aplican a los autos chinos, los cuales varían del 17% al 37%. Sin embargo, estos gravámenes se aplican únicamente a los autos eléctricos y dejan fuera a los híbridos convencionales y a los híbridos enchufables (plug-in hybrid), un segmento en el que los fabricantes chinos están avanzando.

A esto se suma que el mercado alemán no se ha recuperado desde la pandemia -se estima que no lo hará antes de 2035- y que muchos distribuidores han cerrado sus puertas. Para el consumidor alemán, tradicionalmente fiel, perder al concesionario de toda la vida es una traición que, esperan los chinos, será vengada comprando uno de sus autos. Hoy, China apenas tiene el 1% del mercado alemán, pero la fábrica de BYD en Hungría, considerada la única planta integral de una marca china en el continente europeo, podría cambiar el panorama, y no solo porque sus vehículos dejarán de pagar ciertos aranceles.

En otros mercados, principalmente en España, ya hay seis plantas chinas y se proyectan más, posiblemente otra de BYD. También hay presencia industrial en Polonia e Italia, donde Leapmotor está asociada con Stellantis. En Sagunto, España, existe un proyecto para que el fabricante chino de baterías Gotion se asocie con Volkswagen, lo que allanaría aún más el camino de las empresas chinas en el continente y, particularmente, en Alemania.

En medio de una economía que enfrenta serios problemas desde el inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, agravados por el cierre de pasos estratégicos como el estrecho de Ormuz, la oferta china resulta tentadora por sus precios y equipamiento. El MG ZS, que cuesta 15 mil euros, es líder absoluto, junto con el MG3, el BYD Atto 2 y el Omoda 5.

Sí, los europeos, que nos dejaron sus cristales y espejos a cambio de nuestro oro, ahora se dejan seducir por las pantallas, las luces y las baterías de los autos chinos. “Espejitos”, podríamos decir.

Temas

Sigue navegando