Ideas

En recuerdo de Brigitte Bardot

Hace poco falleció, o como dicen, pasó a mejor vida la diva del cine francés Brigitte Bardot, con la que me ligan algunos recuerdos curiosos.

Se suponía que se iba a estrenar la película El reposo del guerrero, con ella en la actuación. En aquel tiempo, mi hermano y yo éramos menores de edad y, para ver películas de adultos, teníamos que pagar al inspector tres pesos por los dos, con lo cual entrábamos. Sin embargo, había una excepción: un inspector que decía que era hermano del gobernador Medina Ascencio –de lo que nunca tuve certeza– no agarraba nuestros tres pesotes. Y, calculando que él sería el encargado de bloquearnos, decidimos darle los tres pesos al velador del cine, que quedaba cerca del Parque Morelos, quien nos dijo que nos podíamos meter, pero antes de la una de la tarde. Pues nos fuimos al cine y, ocultándonos entre las butacas, esperamos que iniciara la película, pero dónde que, poco antes de comenzar, se subió a donde estaba la pantalla un padre que decía que era el padre De Aguinaga –lo que nunca chequé– y dijo que no la podíamos ver porque era una peladez. Total, suspendió el estreno y nosotros perdimos nuestros tres pesotes. Creo que si eso hubiera pasado ahorita, hubieran matado al cura.

Los viernes en el Jalisco daban películas “peladas” y se llenaba. La máxima pornografía cinematográfica de aquel tiempo era cuando daban Lucrecia Borgia, La torre de Nesle y Niñas sacrificadas, que ahora las veo y tendrían como título Santa Lucrecia Borgia, La torre de Nesle, cuya escena culminante era Pedro Armendáriz echando una copa de vino a los pechos de una dama y besándola, y de la otra no me acuerdo más que del nombre.

También recordé que un amigo que estudiaba en Inglaterra nos contó de una estancia que hizo en Francia –que en aquel tiempo era considerado vagancia y hoy, elegantemente, se considera como año sabático– y del que siempre hubo la duda de si era un caballerito o un barbaján. El hecho es que en Francia ligó a una chica unos diez o quince años mayor que él, pero que resultó ser amiga de Brigitte Bardot o, si no amiga, parte de su grupo de conocidos. Y fue a dar a una granja –no estoy muy seguro por el tiempo transcurrido– que se llamaba La Mondragué o algo parecido, y le causó tan buena impresión que incluso hizo una canción dedicada a ese viaje, con lo cual la duda acerca de su comportamiento subsistió igual.

Y en otros recuerdos, ahorita también me acordé cuando vino a Guadalajara el poeta Nicolás Guillén, que en aquel tiempo me platicó dos cosas que me impresionaron: una, que lo criticaban porque tenía chofer, lo que explicaba diciendo que él no sabía manejar y por eso lo tenía. Y lo que más me impresiona ahora, aunque me lo dijo entonces, es que estaba orgulloso de que en Cuba todo mundo podía comerse un huevo, pero era general; en aquel entonces no lo tomé en cuenta, pero ahora sí me causa admiración.

@enrigue_zuloaga

Temas

Sigue navegando