El silencio de Palacio
A poco más de un año de tomar posesión como embajador de Estados Unidos en México -19 de mayo de 2025 presentó sus cartas credenciales-, Ronald D. Johnson ya ha tenido varias diferencias de opinión con la Presidenta Claudia Sheinbaum dentro de la difícil relación bilateral. Sin embargo, recientemente estas se han acentuado con mayor frecuencia.
Apenas en la segunda quincena de abril pasado, el diplomático estadounidense destacó que para que la inversión extranjera tenga éxito en nuestro país “no debe tener cabida la corrupción ni la extorsión”, a lo que la mandataria respondió que “digamos que es lo que estamos haciendo. Ellos allá y nosotros acá, porque en Estados Unidos también es importante que haya un ambiente para las empresas, para la inversión, libre de corrupción, con certezas jurídicas”.
Y apenas, el pasado 2 de este mes, tras el mensaje que Johnson publicó en redes sociales, en que llamó a no convertir la lucha en contra de los cárteles de la droga en una “discusión política”, Sheinbaum reconoció los puntos de coincidencia, pero a la vez fue directa a marcarle los límites, al señalar que “los asuntos de México le corresponden a las y a los mexicanos”.
Y dentro de esta “maraña” de diferencias, en el centro de la discusión sobresale el tema del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por quien el Gobierno de Estados Unidos ha solicitado su detención con fines de extradición -junto a otros “distinguidos” personajes-, y que desde Palacio Nacional se insiste en que, si no hay “pruebas”, no hay detención y, por supuesto, menos extradición. Además, el pasado 14 de mayo, la Presidenta pidió reciprocidad, al indicar que desde 2018 se han realizado “269 requerimientos de extradición, no han enviado ninguno. Hay casos gravísimos para México: factureros, ex gobernadores, acusados de delincuencia organizada, Ayotzinapa. No hay entrega de ninguno de estos presuntos delincuentes. Estados Unidos se ha negado, ¿por qué? Por falta de pruebas”.
Y el embajador Johnson contestó el lunes pasado, al afirmar que “bajo la administración del presidente Trump, Estados Unidos ha transferido a 313 criminales buscados por México para enfrentar la justicia… (que) representa otro ejemplo de la fuerte cooperación”.
Ayer en Palacio, ante la contundente aclaración, no hubo respuesta, hubo silencio al comentario del embajador, solo se habló brevemente sobre el caso Rocha Moya, donde tajantemente Sheinbaum confirmó: “Si Estados Unidos no entrega pruebas, puede rechazarse esa detención urgente, independientemente de la investigación que lleva a cabo la Fiscalía”.
Usted, ¿qué opina?