Trump: el bullying como argumento político
La primera parte de la frase de Donald Trump es terrible: “México perdió el control de su país; los cárteles gobiernan México”. Podemos discutir todos los matices, incluso decir que la afirmación así planteada es falsa. Es cierto, hay una buena parte del territorio nacional donde manda el crimen organizado, lo hemos repetido en este espacio una y otra vez, como también es cierto que México está lejos de ser un Estado fallido. Podemos estar de acuerdo o no con las decisiones que se han tomado en los últimos años, sin embargo, hay instituciones que funcionan, el mismo gobierno estadounidense está en diálogo permanente con ellas e incluso está revisando el Tratado de Libre Comercio. No es la primera vez que Trump lo dice y evidentemente se trata de una exageración en la que hay elementos que la hacen creíble.
La segunda parte es demoledora para Claudia Sheinbaum: “La Presidenta es una mujer muy buena, pero es una mujer muy asustada. Los cárteles de la droga están dirigiendo completamente el país”. Otra vez, no es algo que no hubiera dicho antes, incluso se ha burlado de ella imitando su actitud imploradora, la diferencia es que, en esta ocasión, lo hizo en París, en la reunión del G7, frente a los líderes de siete de las economías más grandes del mundo y otros tantos invitados, como los presidentes de Brasil y la India.
El presidente estadounidense ha venido construyendo la narrativa de que México es gobernado por los cárteles de la droga y que la Presidenta tiene miedo como una forma de presión y de obligar al gobierno mexicano no solo a colaborar, que ya lo está haciendo como nunca (las palabras son del encargado de seguridad interior Markwayne Mullin), sino a responder a la agenda política del presidente Trump.
Independientemente del desnivel de poder real ente el presidente Trump y la Presidenta Sheinbaum, el estadounidense tiene una estrategia clara y una ruta en la relación con su vecino del Sur, mientras que el gobierno mexicano ha sido solo reactivo y defensivo. Ambos presidentes tienen en la mira la elección estadounidense en 2026. La diferencia es que Trump usa el bullying al gobierno mexicano como argumento electoral mientras que la estrategia de México es solo esperar que los republicanos pierdan la elección intermedia y cambie la correlación en las cámaras, que es lo más parecido a prender veladoras a San Juditas.
Gane o pierda la elección intermedia, Donald Trump no dejará de presionar con el tema de los cárteles, no porque le importe lo que pase en México, ni siquiera porque piense que con eso bajará el problema de adicciones en su país, sino simple y sencillamente porque es un argumento de presión que, sabe bien, paraliza al gobierno mexicano.