Ideas

Lemus en movimiento (naranja)

El gobernador Pablo Lemus decidió ponerse al frente del movimiento naranja en Jalisco. Quien había sido el líder, por derecho propio, pues él fue el creador del movimiento en el Estado, Enrique Alfaro, decidió cambiar la política por las patadas (la verdad es que como político nada le gustaba tanto como las patadas, pero eso es otro tema). 

Cuando anunció su retiro nadie le creyó, mucho menos sus más fieles compañeros que se sintieron dejados en la orfandad. Cuando vino a Guadalajara el año pasado hicieron cola para por a verlo, saludarlo y ponerse a sus órdenes, al más viejo estilo priista, pero por las razones que sean, no vamos a especular, lo cierto es que no ha vuelto y Movimiento Ciudadano en Jalisco anda al garete no solo ideológicamente sino en su organización.

El gobernador decidió tomar las riendas, juntó a una treintena de liderazgos de todo el Estado y les leyó la cartilla. El gesto político es bueno, la pregunta es si logrará conjuntar a un partido que, como hemos dicho, no los convocan las ideas sino los intereses. En un ambiente polarizado, con Morena acechando y decidido a conquistar el poder con el método “haiga sido como haiga sido” (la hermosa paradoja de quien termina siendo lo que odió) y un partido naranja sin identidad, el escenario para el gobierno de Pablo Lemus de cara a la elección del 2027 es cada día más complejo.

Si algo se ha evidenciado en estos primeros 18 meses del gobierno es que Lemus no tiene operadores políticos y él mismo no lo es, como sí lo era Alfaro. Su fuerte es la comunicación, al grado de abusar de ella, lo que le ha creado una imagen de frivolidad entre algunos sectores de la población. Lemus puede y debe liderar el proceso, pero no operarlo. Su primera chamba es convencer a los alfaristas de corazón que el rey ha muerto y, en el remoto caso de que Alfaro quiera revivir, ayudarlo a bien morir políticamente. 

Ello implica que su mano se sienta, pero no se vea, dentro del partido y que asuma el liderazgo nacional de quien, muy probablemente, pronto será el único gobernador de MC en la República.

Asumir el liderazgo del movimiento también implica, por supuesto, hacerse cargo del resultado. Más allá de gritos y regaños, lo que hizo el gobernador con la reunión fue echarse el partido al hombro. Lo que no está claro es que los alfaristas, particularmente en los municipios allende la Zona Metropolitana, que vieron en MC un vehículo para llegar al poder, no le vayan a chaquetear, como lo hicieron antes. La mayoría de ellos llegaron del PRI y el PAN con una sola y pragmática convicción: ganar la elección. Con esa misma, ahora se pueden cambiar al naranja por otro más moreno.

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