Claudia en Palenque, ¿suicidio político o instinto de sobrevivencia?
En memoria de Jorge Alatorre.
Amigo entrañable; ciudadano ejemplar
Nadie le va a creer a la Presidenta, sea cierto o no que fue a Palenque y no vio al ex presidente López Obrador. Si fue a Palenque solo porque ya estaba en la agenda, estamos frente a un error político de párvulos. Si quería ver a López Obrador para comentar los temas delicados, el lugar para hacerlo no era Palenque, sino un punto que ella misma escogiera, donde jugara de local y al menos pareciera que es el ex presidente quien va a verla a ella. Si lo que quería era que los morenistas pensaran que todas las órdenes sucesivas a la visita al pueblo donde vive el líder del Movimiento estaban avaladas por él, el mensaje que envía Claudia Sheinbaum es que, efectivamente, estamos ante una nueva versión del Maximato: “aquí vive la Presidenta muy amada, pero el que manda vive en la Chin…” o como se llame el rancho de López Obrador.
La Presidenta está viviendo el momento político más delicado desde que comenzó su administración. No se trata sólo, como quisieran algunos, de sacudirse a los malos elementos de Morena y “purificar” el movimiento.
El problema es que cada día que pasa queda más claro que en algunos lugares del país Morena y el crimen organizado son uno mismo, que el tumor está en el origen. Sí, es cierto, el crimen organizado se metió en la médula del PAN y del PRI, y también con Movimiento Ciudadano ha dado señales muy claras de involucramiento, el problema es que quien hoy gobierna el país y la mayoría de los Estados es Morena y es ahí donde está brincando la liebre.
¿Puede la Presidenta desentenderse del hecho de que el principal donador de su campaña, registrado ante el INE, sea Jorge Antonio Cano, el yerno de Rocha Moya, de acuerdo con lo publicado ayer por la revista Eme Equis?, ¿Puede el senador sinaloense Enrique Inzunza, como testigo protegido, arrastrar a elementos clave del movimiento? ¿Los cambios en la dirigencia de Morena son suficientes para “limpiar” la casa?
El viaje a Palenque debilita a la Presidenta de cara a la nación y frente a la comunidad internacional, pero la fortalece frente a los morenistas que en este momento son sus peores enemigos. En cualquier caso, lo que quedó claro este fin de semana es que hoy Claudia Sheinbaum no puede gobernar sin el apoyo y la imagen del presidente López Obrador. Lo necesita para lo que viene, sea un enfrentamiento, al menos verbal, con el gobierno estadunidense o para desmantelar los pactos de los gobernadores morenistas con el crimen organizado.
¿Fue el viaje a Palenque un suicidio político o solo el instinto de sobrevivencia? Como sea, fue una derrota.