Coherente posición de Palacio
Dentro de la turbulencia que se vive en la relación entre México y los Estados Unidos, donde “llueven” las acusaciones desde todos los sectores oficiales de Washington sobre una supuesta “relación” entre gobierno y narcotraficantes, como la de esta semana por parte de Terrace Cole, cabeza de la Administración de Control de Drogas de los Estados Unidos (DEA), quien dijo hay una “... conexión mortal” y afirmando que “... son lo mismo”, ayer la Presidenta Claudia Sheinbaum salió al paso de la acusación y fijó la postura de su gobierno.
“Me parece una declaración muy desafortunada, por varias razones. La primera, porque me parece más una declaración política que una declaración de sustento, no tiene ningún fundamento lo que está diciendo. Segundo, me parece que la DEA tiene mucho trabajo en Estados Unidos. Normalmente la DEA dedica la mayor parte de su tiempo a trabajo fuera de Estados Unidos, pero dentro de Estados Unidos tiene mucho trabajo. Y debería estar dedicado principalmente al trabajo dentro de su país”, sostuvo la Mandataria.
Sheinbaum tiene toda la razón, en el sentido de que las acusaciones carecen de “sustento”, porque no se han aportado las famosas “pruebas” -en todos los casos que han surgido en los últimos meses- y todo está “envuelto” alrededor de la política de acoso que se maneja desde la Casa Blanca. Y en cuanto al trabajo de la DEA que tiene pendiente en su país, tiene sentido lo expresado en la conferencia matutina. El problema de adicción y distribución de drogas en el país vecino es una de las mayores crisis de salud y seguridad que tienen. Nada menos, el año pasado las muertes por sobredosis llegaron casi a las 70 mil, en donde los opioides sintéticos, principalmente el fentanilo ilícito, fueron la causa.
El mismo Donald Trump, en la carta que aparece al frente del informe de la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, en su primer párrafo reconoce que “La drogadicción azota a las familias, conduce a la delincuencia y deteriora la sociedad civil. Una de las amenazas más graves para la vida de los estadounidenses hoy día es la crisis del fentanilo, que ha causado un dolor inmenso y un sufrimiento inimaginable a un número incalculable de familias de nuestra nación”. Y Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas, en la introducción del mismo informe indica que “La era de contención ha fracasado… La verdadera victoria exige que fortalezcamos nuestras comunidades, aquí en casa”.
En este asunto la posición de Palacio Nacional parece coherente. Si hay acusaciones sin “sustento”, porque las “pruebas” no llegan, entonces se ratifica que todo esto se trata de una “declaración política”. Y respecto a la función de la DEA, que primero hagan “su chamba” en su terruño -que es mucha- y que no sean parte de las “melodías” que se orquestan desde la oficina Oval.
Usted, ¿qué opina?