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Centrales camioneras, en la mira…

En San Lázaro se encendió la alarma y la diputada Claudia Salas puso el dedo en una herida que nadie quiere mirar en el país: las centrales camioneras, convertidas en coladeras legales para la trata de personas o la desaparición de personas. Desde tribuna, recordó la advertencia de la Presidenta Claudia Sheinbaum: urge pedir identificación, colocar filtros y activar protocolos para menores de edad.

No es exageración: de cada 10 personas desaparecidas, cuatro son niñas, niños o adolescentes. Pero ahí siguen las terminales, vigiladas más por los revendedores de boletos que por el Estado.

La iniciativa ya sumó a Morena, al Verde y otras bancadas. El diagnóstico está claro; los datos son brutales y la omisión huele a complicidad.

¿Ahora sí el Congreso tendrá el valor de incomodar intereses… o todo quedará, otra vez, en discursos?

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Aunque Claudia Sheinbaum dijo la semana pasada no tener en el radar el proyecto de la planta de ciclo combinado propuesto para Jalisco, Pablo Lemus insistió en que el plan existe y le fue presentado a la secretaria de Energía, Luz Elena González, de quien esperan solo el visto bueno.

Afirmó que cualquiera de las dos podría dar el anuncio oficial y brindar más detalles. La pregunta: ¿Cuándo se dará la noticia?

La planta estaría cerca del Área Metropolitana de Guadalajara y no requerirá agua del río Santiago.

Por cierto, Lemus se reunió ayer con Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz, y en Casa Jalisco se habló de cultura de paz, pueblos originarios, mujeres y diálogo. Todo muy elevado, muy ONU, muy foto oficial.

El acuerdo promete estrategias “proactivas y propositivas”. En corto, más de uno se preguntó si la paz llegará primero a los discursos o a las calles, donde la realidad suele ir varios pasos atrás del protocolo.

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En la Plaza de la Liberación, ya remodelada y reluciente, los boleros podrán volver, pero con regla, cinta métrica y mucha paciencia.

La alcaldesa Vero Delgadillo promete un “retorno ordenado”: ni uno más, ni uno menos. Los mismos 28 de siempre, como si la historia laboral se congelara por decreto. Todo —dice— mediante diálogo permanente, ese concepto elástico que sirve lo mismo para convencer que para administrar tiempos.

En el Centro Histórico ya corre el rumor de que, cuando llegue el Mundial, las sillas y las cajas de bolear volverán a desaparecer “temporalmente”, porque el orden también sabe maquillarse de evento internacional. Eso sí, juran que regresarán después de la fiesta futbolera.

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