Plan B y la Presidentase apareció 3 minutos
Reunión de emergencia en Palacio Nacional. La Presidenta convoca a los operadores de su partido y de sus aliados, el PT y el Verde. Cualquier día que la Presidenta te cita en Palacio, es prioridad. Pero la reunión de este jueves en la noche cobraba un simbolismo especial: PT y Partido Verde habían rechazado horas antes la reforma electoral de Sheinbaum. El motivo de la reunión: el Plan B, es decir, qué haría el régimen tras no haber conseguido los votos para aprobar la reforma electoral.
Los del Verde llegaron puntuales. Los del PT llegaron hora y media tarde. Los del Gobierno ya estaban esperando. Cuando estaban todos, se incorporó la Presidenta. Estuvo cosa de tres minutos. No más. Ese desdén fue el primer mensaje. La doctora Sheinbaum está enojada porque sus aliados rechazaron su reforma. El segundo mensaje fue delinearles a grandes rasgos el Plan B, como lanzándoles el reto: aquí tienen la oportunidad de redimirse. Pero ni siquiera entró en detalles. Expresó las grandes líneas y se retiró ordenando que la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, se encargara de ahondar en los detalles del Plan B.
¿Y qué es el Plan B? Una serie de recortes presupuestales a nivel local: en Congresos estatales, alcaldías, organismos electorales.
La recepción no pudo ser más anticlimática, según lo que me relataron para esta columna fuentes con acceso directo a lo que sucedió en el encuentro. El PT y el Verde se quedaron desconcertados. Y expresaron su sorpresa y preocupación.
¿Recortar dinero a nivel local cuando el próximo año hay elecciones en todos los Estados? ¿Le estás quitando dinero a los diputados locales que justo van a renovarse el próximo año? ¿Cómo se imaginan que van a reaccionar? ¿Cómo van a reaccionar los partidos del oficialismo en particular en los 17 Estados donde se renuevan las gubernaturas? Van a dinamitar la alianza a nivel local. Es abrirle la puerta a la molestia, el enojo y la división, justo cuando lo que se necesita es lo contrario: unidad para que la oposición no avance.
Ante un rechazo de bote pronto al Plan B, automáticamente se puso sobre la mesa lo siguiente: si PT y Verde acaban de brincar el trago amargo de separarse de Morena en la votación legislativa de una reforma que atrajo toda la atención pública, y lograron sortear ese obstáculo divisorio, ¿qué necesidad de poner de nuevo bajo estrés la alianza con una pieza legislativa (el Plan B) que, de nuevo, no les conviene aprobar?
La propuesta de los aliados fue que mejor se presentara todo esto después del 2027, incluso retomar algunas cosas de la reforma electoral rechazada. Hubo pocas respuestas del oficialismo, según me relatan.
Al final, como que todos salieron con la idea de que el Plan B es más que nada un berrinche presidencial, la exhibición de su frustración porque su reforma electoral no se aprobó.
A ver qué pasa con el Plan B, porque la discusión apenas inicia, y todavía pueden descafeinarlo (más) o endurecerlo y arriesgar el rompimiento.
Y claro, la reunión, larga y tediosa, sin tanta sustancia, con retrasos y visitas de doctor, fue un reflejo de que la relación entre Morena, PT y Verde pasa por un muy mal momento.
carlosloret@yahoo.com.mx