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¡Aguas! en cuanto se desocupe

Después de 24 días sin respuesta por parte de México a la solicitud de detención provisional con fines de extradición remitida por el Gobierno de Estados Unidos -el 28 de abril- contra el exgobernador Rubén Rocha Moya y otros nueve funcionarios en activo y retirados de Sinaloa, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, el 21 de mayo la Presidenta Claudia Sheinbaum confirmó en su conferencia matutina que estaba cancelada la visita que en los siguientes días tenía programada Sara Carter, directora de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas -mejor conocida como la zarina antidrogas-.

Sheinbaum, en esa ocasión, descartó que la cancelación de la visita estuviera relacionada con la respuesta del Gobierno mexicano a la solicitud recibida -en la que se argumentó que los documentos enviados carecían de elementos probatorios que sustentaran la presunta responsabilidad de los acusados-. Señaló que se trataba de “asuntos pequeños”, con lo que minimizó cualquier interpretación relacionada con un posible desacuerdo diplomático. Además, anticipó que la reunión se reprogramaría, lo que hasta el momento no ha sucedido.

Sin embargo, el 15 de julio, en una entrevista en el pódcast American Thought Leaders, Sara Carter hizo referencia a los narcopolíticos que dan “protección política” y advirtió que están vigilando “a los que están en el Gobierno y que se han vendido a los cárteles, que han hecho más fácil para ellos operar”. La respuesta de Sheinbaum a esa declaración fue un escueto “es muy difícil”, con el que evitó la controversia y la confrontación. Añadió, sencillamente, que “hay cosas en las que no estamos de acuerdo”.

El jueves pasado, Sara Carter regresó al mismo tema y a las advertencias durante una entrevista con Voz Media -en plataformas digitales-, en la que insistió en que la Administración Trump actuará “sin distinción” cuando se trate de los cárteles. “Si ayudan o son cómplices de los cárteles, si colaboran con organizaciones terroristas, no nos importa si son el gobernador o si son la persona que trabaja en la plaza, en una pequeña tienda, los encontraremos, iremos por ustedes y nos aseguraremos que paguen las consecuencias”. La declaración fue ratificada en la cuenta de X de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas.

En Palacio Nacional deben estar conscientes de que Donald Trump no se ha olvidado de la petición de detención y extradición de Rubén Rocha Moya. Lo que sucede es que anda muy “ocupado” con las campañas políticas de la elección de medio término del 3 de noviembre, con la guerra en Irán y muy preocupado por los elevados e históricos niveles de desaprobación que tiene. Por eso usa como voceros a otros funcionarios de su gabinete para enviarnos los mensajes. Pero ¡aguas!, en cuanto se desocupe.

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