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Adolescentes en la mira criminal

Nuestro drama cotidiano de las desapariciones en Jalisco, que vivimos la semana pasada casi a diario con manifestaciones y protestas con cierres de vialidades de las familias que exigen a las autoridades la localización de sus seres queridos, se agravó la semana pasada por el repunte de casos, y sobre todo porque aparecen muchos de adolescentes entre ellos.

En la alarmante cifra de 43 fichas de desaparición acumuladas la semana pasada, 32 de hombres y 11 de mujeres, aparecen los casos de al menos siete menores de edad reportados entre el 18 y el 23 de mayo: los de Alondra Yamilet Prado Pérez; Joao Alexander Domínguez Rodríguez; Dylan Iván Torres Gómez; Camila Janeth Vázquez Rivas; Santiago González González; Ángel Gael Cándido Mares; y Ximena Noemí Mendoza Díaz.

Sus edades fluctúan entre los 13 y los 16 años de edad y eran vecinos de municipios metropolitanos: Guadalajara, Zapopan, Tlajomulco, Tlaquepaque y Tonalá. Sus casos se sumaron a los de 653 adolescentes, de entre 12 y 17 años, con fichas de búsqueda activa.

De este fenómeno de descomposición social provocado por la casi total impunidad con la que operan los raptores, nos advertía ya el Informe “Desapariciones en México” que presentó hace tres semanas la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). 

En el reporte de este organismo internacional se sostiene que esta depredación criminal ocurre en al menos 18 entidades de la República, pero destaca a Jalisco como la entidad con el mayor número de desapariciones, con más de 15 mil, así como uno de los epicentros del reclutamiento delincuencial forzado.

Por los distintos mecanismos detectados para este reclutamiento de menores, como el que se descubrió en las centrales camioneras del Área Metropolitana de Guadalajara, donde se siguen citando a niños y jóvenes al ofrecerles falsas ofertas de trabajo, la CIDH ubicó a estos municipios del Área Metropolitana de Guadalajara, junto con Lagos de Moreno, como los municipios de alta incidencia de este tipo de desapariciones.

Y es justamente esta modalidad de desaparición la que pudiera estar detrás de las ausencias de estas y estos menores de edad cuyos familiares señalan que habían recibido ofertas de trabajo a través de las redes sociales.

Estas falsas convocatorias son lanzadas por grupos del crimen organizado para cometer estas privaciones ilegales de la libertad de adolescentes y jóvenes para obligarlos a formar parte de sus milicias delincuenciales.

Esta crisis humanitaria de las desapariciones en México, y en particular en Jalisco, no se resolverá mientras sigan sin registrándose niveles de impunidad de hasta el 99.9 por ciento, con ninguna sentencia condenatoria contra los que privando ya de su libertad también a niñas y niños.

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