Ideas

Opacidad 4T hasta en la enfermedad

Los vacíos de información, e incluso las contradicciones en las que incurrió Jesús Ramírez, el vocero de la Presidencia de la República, el domingo que el prestigiado Diario de Yucatán informó que Andrés Manuel López Obrador había sufrido un desvanecimiento que le había obligado a suspender su gira por aquella Entidad, han provocado un alud de especulaciones y que el tema de la salud del Presidente sea el tema principal en la agenda pública los últimos tres días. 

Ni el hecho que el lunes el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, y ayer el secretario de Salud, Jorge Alcocer, hayan confirmado que el titular del Poder Ejecutivo federal está convaleciente de su tercer contagio de COVID-19 en lo que va de la pandemia que inicio en marzo del 2020, como él mismo lo informó en un tuit el domingo, han parado la cascada de opiniones que no creen en esa versión y construyen la suya propia que agrava incluso hasta la agonía al paciente presidencial. Uno de sus argumentos es que a diferencia de sus otras dos recaídas por coronavirus, esta vez no ha publicado videos en redes sociales como siempre acostumbra. 

Ante estos diagnósticos que circulan profusamente en las redes, el titular de la Segob sólo atinó a decir ayer que quienes los propalan están “podridos del alma”, mientras que desde Tabasco la esposa de López Obrador, Beatriz Gutiérrez Müller, aseguró que el Presidente “está muy bien” y atribuyó esos dichos a los que “no tienen mucho que hacer”.

Desde luego que para el bien del país lo deseable es que efectivamente López Obrador se recupere lo más pronto posible y regrese a terminar su sexenio sin un sobresalto mayúsculo, pero no cabe duda que la falta de transparencia y tendencia a la opacidad que ha quedado en repetidas ocasiones de manifiesto en el Gobierno de la 4T (la más reciente y más clara es la desactivación del Instituto de Transparencia, INAI), han contribuido a todo este brote de dudas, suspicacias y también de noticias falsas (fake-news).

Ahí está la renuencia que siempre ha mostrado el Presidente a publicitar la documentación de sus estudios médicos, que por ser un asunto de estado deben ser públicos. Desde las primeras mañaneras que se le preguntó al respecto, para saber cómo estaba luego del infarto que sufrió en 2013, el Presidente prometió llevar su expediente médico al otro día, sin que hasta ahora, después de mas de cuatro años, cumpla. 

Están también los documentos revelados por Guacamaya Leaks el pasado 30 de septiembre de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), donde se contiene el reporte de cómo en enero de 2022 tuvieron que mandar una ambulancia aérea a Palenque, Chiapas, para trasladarlo al Hospital Central Militar de la Ciudad de México, por otra amenaza de infarto.

Con la mesura y conservando el derecho que tiene a reservarse padecimientos que no pongan en riesgo el cumplimiento cabal de sus obligaciones como Presidente, bien haría en regresar a la actividad con los informes médicos que prometió entregar a la prensa, sin que en aquel momento argumentara un ápice que era su vida privada.

jbarrera4r@gmail.com
 

Temas

Sigue navegando