La hoguera Mañanera
Democráticamente, a ver levanten la mano si de una vez va lo de Loret, propuso el presidente a los periodistas y paleros que cubren la Mañanera mientras hablaba de exhibir a los deudores del fisco. Solo uno levantó la mano, o lo que es lo mismo, nadie participó en la consulta, pero no le importó, se siguió de largo. Y Mexicanos contra la Corrupción, gritó alguien desde atrás. De una vez, continuó el presidente envalentonado. Pero ustedes me ayudan, ustedes pidan la información al INAI y aquí la damos a conocer. Ustedes pongan la leña, yo escojo a la bruja.
Al presidente ya no le importa nada. En su batalla contra quienes evidenciaron a su hijo José Ramón está dispuesto a violar la ley y hacerlo, además, en público. ¿Quién se lo impide? Nadie. Sabe que tiene el control del Congreso y de buena parte de la Suprema Corte. Sabe que los partidos de oposición son tan enanos (a lo más que llegan es a aventar pelotas con billetes a los manifestantes) que él mismo ha tenido que construir a su enemigo en otra parte, en los medios, los periodistas y la sociedad civil. Sabe que la batalla de la casa gris la está perdiendo y que tiene que contratacar. Pero ¿a alguien le importa la legalidad?
El presidente y el gobierno tienen todo el derecho a refutar la información falsa. De hecho, lo hicieron cuando dieron la rueda de prensa en Pemex para desmentir el posible conflicto de interés. Podemos discutir si fue una buena idea hacerlo en Pemex y en voz de los involucrados, si estamos o no de acuerdo o no con lo ahí expuesto, pero pusieron una carta sobre la mesa y lo hicieron correctamente. ¿Importa en esta discusión cuánto gana el periodista que denuncia o quién financia el medio o la organización que investiga? Para efectos de la verdad no, pero, el presidente lo sabe, la batalla no es jurídica sino mediática, que al exhibir las contradicciones entre el discurso de austeridad y la forma de vida del hijo desnudaron el discurso y eso no tiene manera de contradecirlo.
Si el día de hoy, como lo prometió, el presidente viola el secreto fiscal y la protección de datos personales en aras de golpear a quien él llama sus adversarios habremos traspasado una barrera de difícil regreso. Ya estamos acostumbrados a que la Mañanera es el espacio de linchamiento público de los que no piensan como él, es la tribuna desde donde se dicta, regaña, ordena, denuesta y hasta se evangeliza, pero usar datos personales en custodia -que no propiedad- de las instituciones de gobierno para atacar a sus adversarios sería el paso para convertir la Mañanera en un tribunal popular.
diego.petersen@informador.com.mx