¿Jalisco tiene rumbo?
Se sabe desde hace tiempo que el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, tiene la ambición de ser candidato a la Presidencia de la República y el sábado pasado volvió a destaparse al presentar una conferencia ante la organización Confío en México, una Agrupación Político Nacional que encabeza Salvador Cosío Gaona.
Ante más de cuatro mil invitados, asistentes que acudieron por su voluntad y una buena cantidad de acarreados, Enrique Alfaro reiteró que en los próximos meses decidirá su futuro político, pero que el único cargo que buscaría sería el de Presidente de la República. Más allá de reiterar su ambición política, lo que me llamó la atención es el lema y el mensaje de lo que parece será su siguiente apuesta discursiva y publicitaria.
Es un mensaje pretencioso y grandilocuente que trata de vender la idea de que “Jalisco tiene rumbo” y que por tanto el futuro del país se definirá desde este Estado. Así lo dijo Alfaro: “Hoy en México es importante que la reflexión vaya más allá de presumir lo que nosotros consideramos logros de Gobierno para entender lo que es la idea de rumbo y lo que ha costado darle rumbo al Estado”, dijo y añadió. “Hemos podido establecer una agenda de entendimiento y trabajo que va más allá de la lucha electoral y que cuando llegue el momento estoy seguro que Jalisco va a levantar la voz, va organizarse y desde Jalisco se va a construir el futuro de México”.
¿De dónde y por qué surge este discurso? Surge de la falla que tuvieron sus otras apuestas discursivas que ha tenido Alfaro en sus cuatro años de Gobierno. Su primera apuesta por la llamada Refundación es un discurso que jamás prendió o se entendió en la opinión pública; pero lo mismo ocurrió con su apuesta por la defensa del Estado ante el centralismo y la apuesta por el federalismo; y finalmente, pese a cuantioso gasto en una consulta sobre el tema, también fracasó su apuesta por la renegociación del pacto fiscal. Todos estos discursos pretendían dar rumbo a su Gobierno y al mismo tiempo posicionarlo como un líder opositor nacional frente al Gobierno de la Cuarta Transformación. Ninguna de estas apuestas por un discurso político le ha funcionado al gobernador de Jalisco.
Frente a los fracasos discursivos y anteriores, Alfaro y sus asesores ahora elaboraron un discurso en torno a la idea de que el de Jalisco es un Gobierno exitoso, con rumbo y que este éxito se puede exportar a escala nacional, vendiendo al político de Movimiento Ciudadano como candidato presidencial.
Lo que Alfaro vende como “logros de Gobierno” es la apuesta por un modelo económico que facilita los negocios de la iniciativa privada y que supuestamente ha logrado crear empleo, consolidar las empresas exportadoras y presumir que Jalisco es potencia agro-industrial. Dejemos de un lado, por ahora, todos los pasivos sociales y ambientales que deja este modelo de economía de exportación y de enclave.
Para cumplir su ambición de ser candidato presidencial, Alfaro debe lidiar antes con una contienda política interna, donde primero tiene que sortear al dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, y luego superar en intención del voto a Luis Donaldo Colosio Riojas y Samuel García. En este momento todas las encuestas colocan a Alfaro por abajo del alcalde de Monterrey y del gobernador de Nuevo León. Y está muy por debajo en intención de voto de las tres “corcholatas” de Morena.
Pero el principal reto que debe sortear Enrique Alfaro es convencer a los jaliscienses y a los mexicanos de que Jalisco tiene rumbo y por tanto, desde aquí se puede cambiar el rumbo de México. ¿Cómo puede hacerlo si no ha podido siquiera lidiar con los problemas más urgentes que aquejan a la sociedad jalisciense como las desapariciones, la crisis forense, los feminicidios, la violencia criminal, la violación de los derechos humanos, un aparato de procuración de justicia infiltrado por el crimen organizado, un Gobierno sin división de poderes, un modelo partidista y político basado en el clientelismo, el uso electoral de los programas sociales y la asociación entre empresarios de la construcción y el partido gobernante?
Jalisco no es un Estado con rumbo y su actual clase gobernante no tiene méritos ni éticos ni políticos para decirle al resto de los mexicanos hacia donde definir el futuro del país. Al contrario, en este momento Jalisco es justo lo opuesto: una muestra de lo que no debe pasarle al resto de la nación.
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