Ideas

Entre el Sol y la tormenta

La lucha electoral está en pleno desarrollo en los Estados Unidos. El resultado es aún impredecible, pero los hechos políticos no tienen precedente y cada día suman elementos para afirmar que la crisis permanente en la que gusta estar a Trump se recrudece.

Dos hechos estos días han cimbrado Washington: la publicación del libro “Miedo”, de Bob Woodward, cuyos adelantos publicó el diario Washington Post hace días han confirmado la existencia de grupos de colaboradores del presidente que boicotean las decisiones para “proteger la democracia”. El valor simbólico de la palabra del periodista político más acreditado en aquella nación es enorme y el contenido de sus investigaciones excita la desconfianza del Trump en su propio equipo.

Y enseguida el periódico The New York Times publicó, en un hecho inédito, una colaboración anónima en donde el autor se confiesa como colaborador cercano y de primer nivel que está en la misma línea de contener las decisiones que considera irresponsables del hombre más poderoso.

Ante eso, las reacciones se han sucedido en cascada, provocando polarización, en medio del sonar de los tambores de la guerra política. Para mayor sonoridad Barack Obama aparece por primera vez pronunciando un discurso en el que ataca directamente la gestión del presidente que le sucede y llamando a los demócratas a la movilización en noviembre. Esto es lo más visible, pero en realidad la crisis profunda está en los avances de las investigaciones que sigue el Fiscal especial Muller sobre la injerencia rusa en las elecciones, que poco a poco suman tanto información como aliados. La sombra del llamado a un  impeachment, o juicio de procedencia, se cierne sobre la Casa Blanca.

Si bien es cierto que los analistas consideran que el momento para este paso tan delicado no puede darse antes de la elección, sin duda se convierte en factor de enorme relevancia en la narrativa electoral. La elección de noviembre tiene muchos elementos locales que los representantes y senadores hacen valer entre sus electores, pero también se convierte, poco a poco, en un referéndum sobre la permanencia de Trump en el poder. El presidente ha logrado el respaldo de muchos grupos tradicionalmente progresistas entre los trabajadores, sindicatos y personas afectadas por la transformación industrial, con lo que se ha roto la tradicional geografía política bipartidista, y ha hecho surgir una especie de frente político aparentemente informe, pero que en realidad se identifica más con las ideas de Nozik y Ayn Rayn que con cualquier otra forma de pensar tradicional.

El caos del populismo ha logrado que aquel viejo Tea Party tenga éxito, y que los demócratas se encuentren en una posición sin precedentes, porque una buena parte de su base se ha ido y necesitan urgentemente colocarse en línea con una visión de futuro optimista y de certidumbre. Para México, este escenario es altamente riesgoso por las consecuencias del posicionamiento que el inquilino de la Casa Blanca ha logrado al poner a nuestro país como un ente negativo en la narrativa política. Por eso, más que nunca, México necesita incrementar su acción estratégica allá, es hora de más México en Estados Unidos.

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