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Alfaro, sotanero en la liga de los gobernadores

Si el ranking por desempeño de los 32 gobernadores en el país fuera una liga de fútbol, Enrique Alfaro estaría a punto de descender a la segunda división después de haber jugado gloriosamente en la Liga Premier. 

En estos momentos ocupa el lugar 27 en aprobación y disputa su caída o salvación del top 5 de los mandatarios peor evaluados junto con figuras como Cuauhtémoc Blanco de Morelos; Cabeza de Vaca de Tamaulipas; Alfredo Ramírez de Michoacán; Indira Vizcaíno de Colima y David Monreal de Zacatecas. Estos tienen porcentajes de aprobación debajo del 40% mientras que Alfaro está en ese límite, según el Ranking de Gobernadores de Consulta Mitofsky. Un dato relevante: los cinco mandatarios peor evaluados gobiernan estados en llamas por la inseguridad. 

El punto viene a cuento porque tras dos años de declarada la pandemia, Alfaro informó ayer del fin de las restricciones impuestas por el confinamiento con excepción del cubrebocas. Este anuncio también marca un antes y un después de su gobierno, pues tras la pandemia sus niveles de aceptación se dispararon hasta colocarlo en el top diez de los mandatarios mejor evaluados. 

Sin embargo, conforme avanzó el desconfinamiento, sus índices de aprobación cayeron de forma acelerada. Esto se explica porque la pandemia dejó de ser el centro de atención, en donde el gobernador impuso su estilo diferenciado y con mayor aplomo frente a la federación. Sus mejores momentos los vivió cuando confrontaba a López-Gatell y AMLO por su indecisión para «salvar vidas». 

El mandatario estatal enfrenta la segunda parte de su sexenio con un desequilibrio entre las demandas de la población y la capacidad de su gobierno para atenderlas. La atención está puesta ahora en la inseguridad, el abasto de agua durante el estiaje, la pobreza laboral y la marginación. Todo en un contexto de crisis económica e inflación creciente. 

El marketing de la refundación y el pacto fiscal son discursos vacíos frente a las necesidades reales de la población. Alfaro inicia con el pie izquierdo este impasse de la segunda parte de su sexenio. En medio de una crisis de inseguridad en la frontera con Michoacán y Colima, su informe de ayer sobre las volantas (operativo de despistolización) es poco menos que una tomadura de pelo a un mes de su implementación: cero armas decomisadas, pero el gobierno atribuye a esa estrategia la reducción de homicidios. Un ejemplo claro de su «estilo de gobernar».  

El gobernador debería verse en el espejo de Jaime Rodríguez “El Bronco”, quien llegó al poder con el mismo halo de cambio histórico ante la vieja política, pero se limitó a postear en su Facebook, acabó su gobierno con un 13% de aprobación, más de la mitad de los neoleoneses creen que su gobierno representó un retroceso y hoy está en la cárcel. 

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