Estilo

Cena tapatía

Un clásico tapatío que resiste al tiempo: antojitos bien servidos, sazón honesta y precios que invitan a volver

Aprovechando que Claudio, mi hijo, estuvo en la ciudad las pasadas vacaciones, lo llevé a aquella cenaduría a la que tenía décadas sin ir y que recordaba de cuando en cuando. Iba en aquel entonces con mis sobrinos, quienes la descubrieron y me llevaron, sabedores de que siempre he sido de buen diente. Y así fue como di con Cenaduría La Güera, que tiene más de 55 años en servicio. Un lugar muy cerca del Estadio Jalisco, que abre desde las 6:30 pm para quienes quieren que les haga la digestión antes de dormir.

La historia inició en 1970, cuando María Elena (la Güera) aperturó y estuvo al frente hasta 2022, cuando fallece, dejando a sus nietos a cargo del lugar. Este sigue igual de aclientado y a veces hay que esperar un poco para sentarse, pero su movimiento es rápido. Puedes compartir mesa o bien esperar a tener la tuya. Tienen su cocina abierta, lo que da confianza al ver cómo se preparan los platillos.

Así pues, y ya estando ahí, perfilados a tener una buena experiencia, pedimos.

Si me has leído antes, sabrás que las flautas de pollo (y casi cualquier otra) son mi platillo favorito, por lo que inicié con una ($30). Tienen de papa, frijol, requesón, picadillo, carne y pollo. Son servidas en un plato ovalado donde caben a la perfección, como tradicionalmente se usa. De gran tamaño, muy bien dorada y con un relleno óptimo, mas no generoso, pero eso sí, una carne muy limpia. La bañan en una salsita ligera de tomate cocido a la usanza, la coronan con lechuga partida y una lluvia de queso fresco. De entrada, no le ponen crema, pero si eres de los que te gusta con este lácteo, puedes pedirla aparte.

Seguí con un pozole mini ($65); aquí te diré que ¡de mini no tenía nada! En realidad, era un plato normal; no me imagino cómo sería el grande. Un caldo rojo, como se sirve en el norte del país, aligerado en grasa o, como bien se dice, “desgrasiado”, con su grano en su mero punto, suave, al dente. De sabor ligero. Lo pedí con pata deshuesada, que también estaba en su punto. Solo faltó poner un poco de limón para dar esa nota de acidez y salcita de chile de árbol para darle el cierre de mexicanidad.

Por último, probé la enchilada de carne ($18); las ofrecen de carne, pollo o sencilla. Con un adobo no tan notorio, que realmente hace que omitamos el omeprazol más tarde, pero sí con un buen sabor, mas no intenso, pues. Con un relleno prudente de carne. De igual manera, la coronan con lechuga, queso espolvoreado y un par de rodajas de rábano. En mesa te ofrecen un poco más de su salsa dulce de tomate por si quieres bañar tu enchilada y darle mayor humedad.

Ofrecen las tradicionales aguas de horchata y jamaica, que están buenazas. Larga vida, Cenaduría La Güera.

¡Sé feliz!

Evaluación

Comida 4.5

Lugar 4.5

Servicio 4.5

Cenaduría La Güera

Domicilio: C. Samuel Ramos 1611, Independencia, Guadalajara, Jal.

Horario: Jueves a martes de 6:30 pm a 11:30 pm.

Sin redes sociales.

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