¿Qué tan saludable es comer telera?
La telera es un alimento común en la dieta mexicana, pero su valor nutricional y su impacto en la salud generan debate entre especialistas; conoce qué tan recomendable es consumirla
La telera es uno de los panes más consumidos en México, especialmente como base de tortas y antojitos tradicionales. Su sabor y textura la hacen muy popular, pero surge la duda: ¿qué tan saludable es incluirla en la dieta diaria?
Desde el punto de vista nutricional, la telera suele elaborarse con harina de trigo refinada, agua, levadura, sal y, en algunos casos, grasa vegetal. Esto significa que aporta principalmente carbohidratos simples, los cuales son una fuente rápida de energía, pero con bajo contenido de fibra, vitaminas y minerales en comparación con panes integrales.
Un consumo moderado de telera no representa un riesgo para personas sanas. Sin embargo, al ser un alimento con alto índice glucémico, puede provocar picos de azúcar en la sangre si se consume en exceso, lo que resulta poco recomendable para personas con diabetes, resistencia a la insulina o que buscan controlar su peso.
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La telera suele consumirse rellena de ingredientes altos en grasa y sodio, como carnes procesadas, quesos grasos o aderezos, lo que incrementa considerablemente el aporte calórico y reduce su perfil saludable. En cambio, si se combina con proteínas magras, verduras y porciones adecuadas, puede formar parte de una comida más balanceada.
Esto dicen los expertos sobre el consumo de la telera
Para dimensionar la advertencia sobre el consumo de teleras, es crucial observar el panorama epidemiológico de México hacia 2026. Según los reportes derivados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut), la prevalencia de obesidad abdominal en adultos se mantiene por encima del 80%, mientras que la diabetes tipo 2 sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en el país. Este contexto convierte a los alimentos de alto índice glucémico y bajo aporte de fibra en un factor de riesgo crítico para la salud pública nacional, más allá de una simple cuestión estética.
Investigaciones presentadas a mediados de 2025, como las discutidas en reuniones de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, han reforzado el vínculo entre el consumo frecuente de harinas procesadas y la salud a largo plazo. Estos estudios sugieren que el pan blanco procesado, categoría en la que entra la telera industrial, está asociado con procesos inflamatorios sistémicos. Los hallazgos indican que una dieta alta en estos alimentos proinflamatorios podría incrementar el riesgo de mortalidad por enfermedades como el cáncer de colon, subrayando que el peligro no reside solo en las calorías, sino en la respuesta biológica al refinamiento del grano.
Especialistas en nutrición recomiendan no eliminarla por completo, sino limitar su consumo y alternarla con opciones más nutritivas, como pan integral, de centeno o con semillas, que aportan mayor cantidad de fibra y ayudan a una mejor digestión.
En conclusión, comer telera no es dañino por sí mismo, pero su impacto en la salud depende de la frecuencia, la cantidad y la forma en que se consume. Como en muchos alimentos, la clave está en la moderación y en mantener una dieta variada y equilibrada.
MF