Roma despide al “emperador de la moda”
La capital italiana rinde homenaje a Valentino Garavani con un velatorio público de dos días antes de su funeral oficial
Roma comenzó a despedir a Valentino Garavani con un velatorio público que, desde ayer, ha congregado a ciudadanos, autoridades y figuras del mundo cultural en uno de los puntos más simbólicos de la capital italiana. El diseñador, fallecido el lunes a los 93 años en su residencia romana, reposa en una capilla ardiente instalada en la Fundación Valentino, en la Piazza Mignanelli, a escasos metros de la Plaza de España, un lugar profundamente ligado a su historia personal y profesional. El recinto fue dispuesto con una sobriedad cuidadosamente pensada, transformado en un espacio de silencio y contemplación para acoger durante dos días a quienes desean ofrecerle un último adiós, en un clima de respeto y recogimiento.
Desde las primeras horas del día, largas filas se formaron en los alrededores de la fundación. Los dolientes, algunos vestidos de negro y otros con discretos toques de rojo, avanzaban lentamente hacia el interior, conscientes del carácter histórico del momento. Una vez dentro, se detenían apenas unos segundos frente al ataúd, cubierto únicamente por una rosa roja y rodeado de flores blancas, una imagen que condensaba la solemnidad y la emoción de la despedida. El silencio predominaba, roto solo por pasos contenidos y suspiros, mientras muchos inclinaban la cabeza o se persignaban antes de continuar el recorrido.
A ambos lados del féretro permanecían sentados familiares y amigos cercanos, acompañando al diseñador en estas últimas horas públicas. Entre ellos, llamaba la atención la presencia discreta de sus dos pugs color leonado, que permanecían quietos junto al ataúd, un detalle íntimo que humanizó aún más la escena. Durante la jornada se escucharon palabras de afecto y recuerdos compartidos por personas que lo acompañaron a lo largo de su vida, así como mensajes de autoridades locales que subrayaron la profunda relación entre Valentino y Roma, ciudad que fue su hogar hasta el final.
El velatorio continuará hasta mañana, antes de dar paso al funeral, programado para el viernes en la Basílica de Santa MariadegliAngeli e deiMartiri, en el centro de la ciudad. Ahí se espera una ceremonia solemne que reunirá a personalidades del ámbito cultural, social e institucional, y que marcará el cierre oficial de los actos fúnebres con los que Roma despide a una de sus figuras más emblemáticas.
Agencias
El legado de un nombre eterno
Universalmente conocido solo como Valentino, el diseñador se convirtió en una referencia absoluta de la elegancia para reinas, primeras damas y estrellas de cine de distintas generaciones. Su nombre estuvo ligado a figuras como Jackie Kennedy Onassis, Julia Roberts o la reina Rania de Jordania, mujeres que encontraron en sus creaciones una forma de sofisticación atemporal. Fiel a Roma, la ciudad donde fundó su casa de moda en 1959, Valentino desarrolló una trayectoria de casi medio siglo marcada por la discreción y el refinamiento, lejos de las provocaciones pasajeras y centrada en una estética que conquistó alfombras rojas, galas oficiales y ceremonias históricas.
Quienes trabajaron a su lado lo recuerdan como un creador meticuloso y profundamente sensible. “Todo lo que tocaba se volvía hermoso”, evocó la peluquera Alba Armillei, quien colaboró con él durante años y describió ese tiempo como uno de los más significativos de su vida profesional.
Para muchos, Valentino no solo diseñaba vestidos, sino emociones y sueños hechos tela. Su partida deja un vacío difícil de llenar, pero también una obra sólida y reconocible que, como señaló Alessandro Michele, actual director creativo de la firma, seguirá marcando la idea de belleza y elegancia para las generaciones futuras.
CT