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Trazan un mapa para el extravío

Lorena Villarreal dirige la cinta “La vida es”, un viaje emocional sobre la mediana edad y los afectos femeninos

Las carreteras de Baja California, los vínculos familiares quebrados, las relaciones afectivas en transformación y la incertidumbre de la mediana edad atraviesan “La vida es”, nuevo largometraje de la directora mexicana Lorena Villarreal que llegará a salas mexicanas este 21 de mayo. La película, protagonizada por Natalia Plascencia, sigue a Nora, una mujer que atraviesa una crisis emocional y existencial mientras intenta reorganizar su vida entre pérdidas, duelos y vínculos que comienzan a transformarse.

A lo largo de la historia, Nora enfrenta el desgaste de una relación amorosa que dejó de ser únicamente de dos personas, la pérdida de su trabajo y la desaparición de una integrante de su familia, mientras recorre distintos paisajes del norte del país en una especie de road trip emocional que funciona también como confrontación personal. Para Natalia Plascencia, el personaje representó uno de los acercamientos más íntimos que ha tenido dentro de su carrera.

“Creo que había mucho material en mi vida para afrontar este personaje de Nora. Es la primera vez que me toca un rol tan cercano a quién y cómo soy”, explicó la actriz en entrevista con EL INFORMADOR. “Fue interesante poder habitar un personaje que me quedaba tan cercano. Y el viaje de Nora me imagino que es el viaje de toda la vida. Llega un momento en el que no importa si es a los 40, a los 30; hay gente a la que le pasa a los 50, a los 20, que tomas perspectiva sobre lo que estás haciendo y te das cuenta de que has tomado buenas decisiones y que en otras no tanto”.

Dentro de la película, Nora aparece marcada por distintas ausencias: la muerte de su padre, el abandono materno y una crianza atravesada por nuevas figuras familiares alejadas del modelo tradicional. “Es un personaje que ha recibido el amor no de una manera convencional, no de su mamá y de su papá, sino de quien decide maternarla”, señaló Plascencia. “Es muy bonito ver el viaje de Nora a través de estas dos horas de película, donde se enfrenta a un montón de problemas y caos en su vida: la pérdida del trabajo; de pronto, su pareja se convirtió en un trío y ya no está segura de si quiere seguir en él; la relación con su prima Eli, que es primordial en la película”.

La actriz explicó, además, que gran parte de la construcción del personaje ocurrió desde la intuición y la espontaneidad, evitando construir una psicología completamente rígida antes del rodaje. “Creo que la espontaneidad fue la guía para mí, para interpretar este personaje. Permitirme estar presente en el momento de la acción, en los ensayos y ver qué realmente sucedía conmigo cuando te das el clavado en la ficción. Como que no había un plan, no había una idea previa, sino simplemente dejar que las cosas sucedieran. Creo que fue la herramienta a la que me agarré con mayor fuerza”.

Un viaje geográfico y psicológico 

La idea del movimiento atraviesa visualmente a la película. A lo largo de “La vida es”, las carreteras y paisajes de Baja California funcionan como extensión emocional de la protagonista entre desiertos, atardeceres, y miradas adheridas en melancolía al horizonte. Natalia Plascencia opina que la carretera en sí siempre ha sido una inspiración de movimiento: la vida es movimiento. “En el segundo en el que estamos viviendo ya estamos dejando un pasado y ya estamos con un pie en el futuro. Entonces, creo que la carretera es una gran analogía de lo que es la vida: un paso, un tránsito”, opinó.

Para Natalia Plascencia, uno de los elementos más importantes de la película aparece en la manera en que aborda los vínculos entre mujeres, particularmente desde relaciones complejas, contradictorias y alejadas de representaciones simplificadas. Es una película habitada por mujeres que desde sus respectivas trincheras encuentran las maneras de vivir -y también sobrevivir- la vida. 

La actriz considera además que uno de los principales aciertos del guion consiste en permitir que los personajes existan desde la contradicción y los matices. “Hay amor, pero también desesperación por cómo es la otra persona; hay reclamos. Siento que Lorena -la directora- logró muy bien, tanto en el guion como en la dirección, y que nosotros nos permitimos habitar estos personajes tan ricos y sin prejuicio”.

De nuevas representaciones y amores azarosos 

En “La vida es” los personajes viven relaciones sentimentales complejas, alejadas de lo tradicional, que aparecen en la narrativa sin convertirlas necesariamente en el centro dramático de la historia. Para Natalia Plascencia mostrar de manera natural otras formas de amar y vincularse -con sus tropiezos y glorias-, es un acierto de la película. “Creo que hay que hablar de estos temas y hablarlos no como tema central de las películas”, dijo la actriz. “Creo que ‘La vida es’ refleja muy bien cómo no son temas centrales. El tema de abrir una relación, o que una pareja de señoras se siga amando a pesar de una enfermedad terminal”.

Filmada hace dos años, “La vida es” finalmente llegará a salas mexicanas después de un recorrido por festivales internacionales. Para Plascencia, el estreno representa también una especie de alivio dentro de una industria donde muchas producciones independientes difícilmente consiguen exhibición comercial. “Me siento aliviada porque muchas veces hacemos cine y difícilmente llega a salas”, confesó. “Estoy muy agradecida y con una sensación de ‘qué alivio y qué gusto’ poder compartirla con el público de México y ver la resonancia”.

La actriz expresó además la importancia de ver cine en salas y compartir la experiencia con otros espectadores. “El cine está hecho para verse en cine, con ese diseño sonoro y las posibilidades técnicas y energéticas de compartir la experiencia con desconocidos. Te metes a la sala y empieza un viaje en conjunto, en esta nave espacial. Me parece un gran privilegio poder estrenar en salas del país”, finalizó.

CT

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