Moda sostenible: una apuesta por el futuro del planeta
Diseñadores replantean industria textil mediante reutilización creativa y procesos responsables
En una era marcada por el predominio de las tendencias efímeras, la velocidad del consumo y el auge del fast fashion, la moda sostenible se posiciona como una alternativa que cuestiona estas lógicas de producción y uso. Frente a prendas diseñadas para durar poco y ser reemplazadas rápidamente, este enfoque propone procesos más conscientes, materiales responsables y una relación distinta con la ropa. Más que una tendencia, la moda sostenible plantea un cambio cultural: invita a valorar el origen de las prendas, el impacto ambiental de su fabricación y las condiciones laborales detrás de cada diseño, apostando por un consumo más ético y duradero.
Cuando la moda incomoda: menos tendencia, más sostenibilidad
Bruno Andrés, quien participó en Intermoda, compartió en entrevista para este medio la historia de cómo su gusto y talento por la moda evolucionaron hasta convertirse en lo que hoy es su trabajo en “Denim Lab”. El nombre, que deriva de “laboratorio de Denim”, refleja su enfoque creativo: experimentar y crear prendas nuevas a partir de reciclaje de otras, dando como resultado diseños únicos y originales.
La fabricación es de manera artesanal y se realiza con mezclilla, a partir de diferentes piezas del mismo textil. Aunque también puede elaborarse con otros materiales, como piel, cuero, estoperoles, ya que en este estilo de moda la creatividad no tiene límites y es posible crear los diseños que se tengan en mente tal y como lo hace Bruno, quien desarrolla sus propuestas para después hacerlas llegar a alguien que produzca la pieza.
Ahorrar agua y cuidar el planeta con estilo
Una alternativa concreta para cuidar el medio ambiente también puede encontrarse en el clóset. Así lo plantea la propuesta de Bruno Andrés, quien desde la moda apuesta por resignificar prendas que parecían destinadas al desecho y transformarlas en piezas únicas con una carga estética y ambiental distinta. Su trabajo parte de una premisa clara: la industria de la moda necesita replantear sus procesos y su impacto en el planeta.
Durante la entrevista, Bruno explicó uno de los datos más alarmantes del sector: la fabricación de un solo pantalón de mezclilla puede requerir hasta 18 mil litros de agua. Esta cifra, señaló, refleja la urgencia de buscar alternativas a los modelos tradicionales de producción. En contraste, su propuesta se basa en reutilizar prendas existentes, evitando el consumo excesivo de recursos naturales y reduciendo la huella ambiental. “Lo que yo quiero demostrar es que la moda también puede ser verde, consciente; puede ser algo totalmente diferente con una prenda que ya no queríamos”, explicó.
El proceso creativo incluye la intervención y transformación de piezas como chamarras, pantalones e incluso bolsas, que adquieren una nueva identidad a partir del diseño y la experimentación. Más allá del resultado visual, Bruno subrayó que se trata de generar un vínculo distinto con la ropa. “Se trata de enamorarse de la prenda, darle valor y que esa prenda ayude a elevar tu gusto por la moda a partir de algo diferente y más verde”, afirmó.
Esta técnica de fabricación se consolida, así como una propuesta alineada con el cuidado del medio ambiente, sin distinción de género ni de estilos. Sus diseños pueden ser llamativos y audaces, pero también discretos y atemporales, adaptándose a distintas formas de expresión personal. La intención no es seguir tendencias pasajeras, sino fomentar una relación más consciente con lo que se viste.
En un contexto donde el consumo acelerado domina la industria, la propuesta de Bruno invita a ver la moda como un estilo de vida que prioriza la sustentabilidad, el respeto por el entorno y la creatividad responsable. Una forma de vestir que no solo comunica identidad, sino también compromiso con el futuro.