La Dosis, funk imparable que toma el escenario
La agrupación se prepara para encontrarse con sus fieles en el show que ofrecerán el próximo 5 de junio en el C3 Stage
El C3 Stage recibirá el próximo 5 de junio el reencuentro de una histórica agrupación de la escena alternativa local, con un concierto que reunirá repertorio clásico, nuevos arreglos y músicos invitados.
Treinta años después de aquellas noches en las que el funk, el jazz y el rock se mezclaban en escenarios tapatíos repletos de metales, improvisaciones y energía desbordada, La Dosis se reencuentra. Esta reunión es más que un simple ejercicio de nostalgia o una celebración aislada del pasado: representa el regreso de una banda que descubrió que todavía tiene algo que decir sobre el escenario.
El concierto en el C3 Stage el próximo 5 de junio marcará una de las vueltas más significativas para la escena musical de Guadalajara. Cinco integrantes originales compartirán escenario con siete músicos invitados en una formación expandida que recupera el espíritu colectivo que caracterizó al grupo desde sus inicios.
Para Sara Valenzuela, cantante y fundadora de la agrupación, la semilla de este reencuentro terminó de germinar en diciembre pasado, cuando ofrecieron una presentación especial en Barbanegra.
“Nos encantó la vibra y cómo respondió la gente. Había personas que nos escuchaban desde que empezamos, gente que estuvo en conciertos de los noventa, pero también llegaron personas mucho más jóvenes que no nos conocían”, compartió, en entrevista con EL INFORMADOR.
“Eso fue muy emocionante porque nos hizo ver que las canciones siguen encontrando nuevos oídos. Cuando terminó el concierto nos quedamos pensando: ¿por qué no hacemos esto con más frecuencia? Nos la pasamos tan bien que todos nos quedamos con ganas de volver a tocar”, recordó.
El regreso tomó forma con aliados inesperados: el equipo de Búnker, encabezado por el mánager de Richie Arreola, y Óscar Flores, director de Apodaca Group, se sumaron al proyecto. Después llegaron los ensayos, la selección del repertorio y la recuperación de canciones que llevaban décadas sin tocarse en vivo.
“Hay temas que prácticamente no habíamos tocado desde que salieron”, explicó Valenzuela. Entre ellos aparecen piezas como “Macondo”, “Pedro Navajas” o “Luces de Nueva York”, canciones que forman parte de distintas etapas de la agrupación y que ahora regresan acompañadas por arreglos renovados.
“Ahora, todos somos mejores músicos. Hay más experiencia, más herramientas y otra forma de escuchar la música. Cuando eres joven haces ciertas cosas por intuición o impulso. Con los años entiendes mejor los arreglos, las dinámicas, los espacios. Hay canciones que no tocábamos desde hace décadas y al volver a ellas descubrimos posibilidades que en aquel momento no veíamos. No se trata de cambiar quiénes fuimos, sino de reencontrarnos con esas canciones desde el lugar donde estamos hoy”, señaló Sara.
Más libres para crear
Esa transformación también responde a un contexto distinto al que existía cuando La Dosis grabó sus tres discos con Sony Music durante la década de los noventa. En aquellos años las disqueras funcionaban como una puerta obligatoria para existir dentro de la industria musical. Hoy la tecnología permite producir, distribuir y compartir música desde esquemas mucho más independientes.
“No estamos regresando porque tengamos que cumplir con alguien o porque exista una expectativa comercial. Regresamos porque disfrutamos reunirnos, porque seguimos siendo amigos y porque descubrimos que todavía nos emociona subirnos al escenario”, asegura Sara.
Música, décadas y amistad
La Dosis nació desde la amistad y, de acuerdo con sus integrantes, esa relación se mantuvo intacta incluso después de que cada uno emprendiera caminos distintos.
Tlemilco Lozano, guitarrista de la agrupación, considera que el paso del tiempo terminó reforzando esos vínculos. “Esta banda se convirtió en una familia. Todos tomamos caminos distintos, pero nunca dejamos de estar presentes en la vida de los demás. Nos ayudamos en proyectos, grabamos juntos, participamos en discos, colaboramos cuando alguien lo necesitaba. Creo que eso es lo que hace posible este regreso. No estamos reuniéndonos como ex compañeros de trabajo; estamos reuniéndonos como amigos”, explicó.
Ese lazo también ha sido fundamental para integrar a los músicos invitados que participan en esta nueva etapa. Sobre el escenario estarán, además de los integrantes originales, figuras como Gris Piña en los coros, Cris García de Troker en la trompeta, Tom Martínez, Memo Balderas, Omar Ramírez y Gary Flores.
Una banda que se anida en la memoria
La historia de La Dosis también se ha convertido en parte de la memoria musical de varias generaciones de tapatíos; durante los últimos meses, los integrantes han recibido mensajes de seguidores que relacionan canciones específicas con etapas importantes de sus vidas.
Algunos recuerdan la preparatoria. Otros evocan relaciones amorosas, amistades o momentos difíciles acompañados por la música del grupo. “Todos tenemos una banda sonora personal”, reflexionó Valenzuela.
Y quizá ahí se encuentra una de las razones por las que el regreso despierta tanta expectativa: las canciones ya no pertenecen únicamente a quienes las escribieron, forman parte de la historia emocional de quienes las escucharon. Mirar ese fenómeno a la distancia sigue sorprendiendo a los propios integrantes.
“Cuando estás viviendo algo así no alcanzas a entender el impacto que puede tener treinta años después. Estás ocupado tocando, grabando discos, viajando, resolviendo problemas cotidianos. Con el tiempo empiezas a encontrarte personas que te cuentan que una canción los acompañó durante la preparatoria, durante una relación amorosa o durante una etapa difícil de su vida. Ahí entiendes que la música siguió caminando sola y que terminó formando parte de la historia personal de mucha gente”, confesó Tlemilco.
Con el paso de los años llegaron también reconocimientos inesperados. Bandas como Panteón Rococó les han contado que crecieron escuchándolos. Músicos contemporáneos les han enviado mensajes celebrando el regreso. Colegas a quienes admiran, como José Manuel Aguilera o Ely Guerra, han expresado públicamente su entusiasmo por volver a ver a La Dosis sobre los escenarios. Para sus integrantes, esas muestras de cariño funcionan como recordatorio de que el proyecto dejó una huella mucho más profunda de la que imaginaron en los años noventa.
Se reconectan con los espectáculos
Lejos de las presiones de la industria y sin la urgencia de perseguir tendencias, La Dosis prepara un espectáculo pensado con detalle: arreglos nuevos, medleys, momentos acústicos y espacios donde cada sección de la banda pueda desplegar su personalidad. Hay emoción. Hay nervios. Hay expectativa. Pero sobre todo existe la certeza de que el escenario sigue siendo un lugar familiar.
“Volver a subir al escenario, intercambiar esas miradas cómplices y sentir la energía del público es algo difícil de explicar. La parte del concierto dura relativamente poco, pero al mismo tiempo es una especie de éxtasis. Cuando termina siempre te quedas con ganas de más. Creo que por eso seguimos haciéndolo después de tantos años”, finalizó Sara Valenzuela.
CT