A 125 años de su nacimiento, el legado de Louis Armstrong sigue resonando con la misma fuerza que revolucionó al jazz durante el siglo XX. En la víspera de este aniversario, ayer la American Symphony Orchestra le rindió homenaje en el Bronx Music Hall de Nueva York, donde músicos de distintas generaciones recordaron al artista que transformó para siempre la historia del género con su inconfundible voz y su extraordinario dominio de la trompeta.El bajista Lou Bruno, comisario del recital, destacó que Armstrong fue mucho más que un virtuoso del instrumento. “Cambió la historia del jazz. Fue innovador, cantante, compositor y actor; pocas figuras han ejercido una influencia comparable”, afirmó durante el concierto, en el que se interpretaron clásicos como Coal Cart Blues. Por su parte, el trombonista Ron Wilkins subrayó que su manera de tocar colocó al solo como eje del jazz moderno, mientras que su característica voz y el uso del scat marcaron un estilo imposible de imitar.El homenaje también recordó la estrecha relación de Armstrong con la cultura latina. El músico puertorriqueño Bobby Sanabria resaltó la influencia que recibió de artistas como el cubano Manuel Pérez y el panameño Luis Russell, quienes contribuyeron a consolidar el carácter mestizo del jazz, una expresión nacida de la fusión entre las tradiciones afroamericanas y afrocaribeñas.Además de su impacto musical, Armstrong fue una figura comprometida con los derechos civiles. En 1957 criticó públicamente la respuesta del Gobierno estadounidense durante la crisis de integración escolar en Little Rock, utilizando su prestigio para defender la igualdad.Aunque nació en Nueva Orleans el 4 de agosto de 1901, Armstrong encontró en Nueva York su hogar durante casi tres décadas. Desde su residencia en Queens, hoy convertida en museo, consolidó una carrera inmortal. Su emblemática What a Wonderful World continúa conquistando generaciones, mientras que sus grabaciones con los Hot Five siguen siendo referencia obligada para comprender la evolución del jazz. Un siglo después, su música mantiene intacta la capacidad de emocionar, hacer sonreír y poner al mundo a bailar.Con información de EFE