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“Scream 7”: el grito original regresa

Con Neve Campbell de vuelta, la franquicia apuesta por su figura más icónica en medio de crisis internas y altas expectativas de taquilla

Treinta años después de que una llamada telefónica cambiara para siempre las reglas del terror adolescente, la máscara de “Ghostface” vuelve a irrumpir en la pantalla grande. La séptima entrega de la saga “Scream” llegó a los cines ayer, 26 de febrero, envuelta en expectativa, polémica y un regreso que redefine el rumbo de la franquicia: el de “SidneyPrescott”.

En esta nueva historia, un misterioso asesino retoma la identidad de “Ghostface” y acecha la comunidad donde “Sidney” ha intentado reconstruir su vida tras las masacres de Woodsboro y Nueva York. Lo que parecía una etapa de calma se convierte en otra pesadilla cuando su hija, “Tatum”, interpretada por Isabel May, se convierte en el próximo objetivo. La amenaza ya no es solo un eco del pasado, sino un peligro directo contra su familia.

Decidida a frenar la tragedia, “Sidney” deberá enfrentar de nuevo los traumas que la han perseguido durante décadas. El horror se traslada al entorno doméstico, elevando la tensión y colocando a la protagonista ante su mayor temor: que su historia de violencia se herede.

La cinta marca el regreso protagónico de Neve Campbell, quien no participó en la sexta entrega debido a desacuerdos contractuales. Su ausencia generó debate entre los seguidores, pero ahora vuelve con un acuerdo que la coloca como la actriz mejor pagada del elenco, con un contrato cercano a los siete millones de dólares. En contraste, en la película original de 1996 percibió alrededor de 1.5 millones; en la tercera entrega, cuatro millones; y en la cuarta, cinco.

Campbell ha defendido públicamente la evolución de su personaje. “Ella representa la superación de los desafíos; es alguien que ha sido víctima en el pasado y que, en lugar de aferrarse a esa condición de víctima, ha elegido el coraje y la fortaleza. Eso comenzó con la primera película y es algo a lo que nunca renunciará”.

Ahora, explica la actriz, “Sidney” enfrenta un conflicto distinto pues ya no lucha únicamente por sobrevivir, sino por proteger a su familia. Esa dimensión materna modifica la dinámica con su eterno antagonista.

Junto a Campbell regresa Courteney Cox, la única intérprete que ha estado presente en todas las películas de la franquicia. También participan Jasmin Savoy Brown y Mason Gooding, representantes de la generación más reciente, además de nombres como Anna Camp, Joel McHale y Mckenna Grace. En esta ocasión vuelve igualmente Matthew Lillard, en un movimiento que apela a la nostalgia de los fans.

Williamson toma el control

Detrás de cámaras, el cambio más significativo es la dirección. El creador de la saga, Kevin Williamson, asume por primera vez las riendas como realizador. Guionista de las primeras entregas, aceptó el reto tras una petición directa de Campbell.

“Neve Campbell me lo pidió, y ella regresaba. Además, era una historia sobre Sidney Prescott. Sentí que, si iba a dirigir una película de ‘Scream’, tenía que ser esta”, explicó.

La producción no estuvo exenta de turbulencias. A finales de 2023, el proyecto entró en crisis tras el despido de Melissa Barrera, quien interpretaba a Samantha Carpenter en las dos películas anteriores, debido a publicaciones en redes sociales sobre el conflicto en Gaza. La salida de Barrera derivó también en la renuncia de Jenna Ortega y del entonces director Christopher Landon, quien dijo “No firmé para hacer una película de ‘Scream’. Firmé para hacer esa película. Cuando esa película dejó de existir, seguí adelante”.

Las protestas alcanzaron incluso el estreno mundial  de esta séptima entrega en Los Ángeles, donde grupos de activistas se manifestaron contra Paramount y Spyglass. Consultado sobre la situación, Williamson respondió. “Las vi y se me paró el corazón. Miren, vivimos en Estados Unidos. Todos tienen derecho a protestar y todos deben ser escuchados. Y si tienes tu verdad y quieres alzar la voz y ser escuchado, protesta. Es tu derecho en este país, y lo defiendo. Lo apoyo al 100%”.

En medio de la controversia, el estudio apostó por una reestructuración del guion -cuyo ajuste implicó un gasto adicional cercano a los 500 mil dólares- y elevó el presupuesto a 45 millones de dólares, diez más que la anterior entrega.

La franquicia, creada en 1996,  ha recaudado más de 900 millones de dólares a nivel mundial, consolidándose como una de las más rentables del cine slasher. Su mezcla de terror, sátira y referencias a la cultura pop ha permitido conectar tanto con los seguidores originales como con nuevas generaciones.

Las proyecciones iniciales estiman que la película podría debutar con entre 45 y 50 millones de dólares en Norteamérica, impulsada por el llamado “efecto Campbell”. 

Y el futuro ya se discute. Durante la promoción, Williamson reveló que incluso en el rodaje surgieron ideas para una posible octava entrega.

“Cuando estás sentado en el set a las tres de la mañana, piensas: ‘Bueno, ¿de qué trataría ‘Scream 8’?’. Y empiezas a pensar en ideas. Y Neve tuvo una idea genial, y todos parecieron entusiasmarse. Así que sí, si esta película funciona y la gente la quiere, estamos aquí para los fans. Si la quieren, sin duda se la daremos”.

CT

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