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Historia de la Copa Mundial de la FIFA: Del Milagro de Berna en Suiza 1954 a Inglaterra 1966

Así lo cuentan los datos: Después de la Segunda Guerra Mundial, la Copa del Mundo comenzó a consolidarse como el torneo más importante del futbol internacional

Después de la Segunda Guerra Mundial, la Copa del Mundo de la FIFA comenzó a consolidarse como el torneo más importante del futbol internacional. En ese proceso, Alemania Federal conquistó su primer campeonato en 1954, en una edición que quedó marcada en la historia como el llamado “Milagro de Berna”.

Cuatro años más tarde, el torneo fue escenario del nacimiento de la primera gran figura global del futbol. Se trataba de un joven brasileño llamado Edson Arantes do Nascimento, quien con el tiempo se convertiría en una leyenda bajo el nombre de Pelé.

En esta nota repasaremos la segunda etapa en la historia de la Copa del Mundo, enfocándonos exclusivamente en el periodo comprendido entre Suiza 1954 e Inglaterra 1966.

Suiza 1954, el llamado "Milagro de Berna"

Alemania dejó al mundo boquiabierto al imponerse contra todo pronóstico a los húngaros, claros favoritos, en la final del Mundial de Suiza 1954. AFP / ARCHIVO 

Si Uruguay fue la sorpresa de 1950, Alemania dejó al mundo boquiabierto al imponerse contra todo pronóstico a los húngaros, claros favoritos, en la final del Mundial de Suiza 1954.

Los magiares tenían una selección de ensueño con estrellas de la talla de Sándor Kocsis, Zoltán Czibor o Ferenc Puskás, que llevaba cuatro años sin perder.

Suiza fue elegida por haber salido indemne gracias a su neutralidad de la Segunda Guerra Mundial. Por América, Uruguay y Brasil también estaban decididos a presentar batalla, el primero para defender su título y el segundo, con un equipo totalmente nuevo, para sacarse la espina de cuatro años antes.

Dieciséis países llegaron al torneo.

Hubo dos grandes del futbol ausentes: la URSS y Argentina. Asia contó con un representante, Corea del Sur.

Otra novedad, el torneo se retransmitió por televisión.

Hubo un festival de goles: 140 en total, una media de 5.38 por partido, récord no superado hasta la fecha.

Hungría vapuleó 9-0 a Corea y 8-3 a Alemania. La abultada derrota germana se explica en parte porque su seleccionador, Sepp Herberger, se reservó a sus hombres para el siguiente partido, decisivo. No se equivocó.

Ya en cuartos, los magiares se las vieron con Brasil. Los húngaros acabaron ganando 4-2. Por su lado, Alemania se deshacía sin ruido 2-0 de Yugoslavia.

La suerte quiso enfrentar en semifinales a Hungría y Uruguay, en el que fue llamado entonces "El partido del siglo".

Los magiares ganaron 4-2 en la prórroga, después de que la Celeste levantó un 2-0 en contra con dos goles en los últimos quince minutos del tiempo reglamentario (75' y 86').

Los alemanes, por su parte, golearon 6-1 a los austríacos.

Llovía mucho el 4 de julio en Berna, día y lugar de la final.

Puskas, que decidió jugar a pesar de un esguince de tobillo, marcó el primer tanto. Czibor el segundo. Pero los alemanes no se amilanaron. Diez minutos después, Morlock y Rahn habían empatado el encuentro.

Y a cinco minutos del final, un pase perfecto del capitán Fritz Walter convirtió a Rahn en el gran verdugo de los magiares. Hungría perdió el único partido que no debía.

Alemania festejaba el "Milagro de Berna".

Suecia 1958

El Mundial de Suecia 1958 significó la aparición de Pelé, que por entonces contaba solo 17 años.

El francés Just Fontaine anotó un total de trece goles, una marca aún no superada. AFP / ARCHIVO

Argentina volvió tras 24 años de ausencia, aunque para decepcionar: fue humillada 6-1 por Checoslovaquia en la primera fase, en una participación recordada como el "desastre de Suecia" por los dolidos hinchas argentinos.

Además, fue el primer Mundial al que no asistió su fundador, Jules Rimet, fallecido en 1956 a los 83 años, y un compatriota suyo, Just Fontaine, anotó un total de trece goles, una marca aún no superada.

Pero Suecia fue sobre todo el Mundial auriverde.

En semifinales, la Canarinha goleó a Francia 5-2. La final, al contrario que en las dos ediciones anteriores, no deparó ninguna sorpresa. Brasil venció 5-2 al combinado anfitrión, con goles de Vavá (2), Zagallo y Pelé (2).

Chile 1962

Para Chile 1962 hubo récord de inscripciones, con 56 países, de los que 16 llegaron.

El torneo de Chile 1962 dejó récords para la historia. AFP / ARCHIVO 

Este fue el primer torneo, además, en el que se aplicó la regla de la diferencia de goles en caso de empate en los partidos de primera ronda, lo que se tradujo en defensas cerradas, pocos tantos, y muchos lesionados.

A los cuatro días, ya sumaban 50 los lesionados, entre ellos Pelé, que sufrió un desgarro en un músculo de la pierna derecha en el segundo partido, contra Checoslovaquia, y privó al equipo favorito de su mayor estrella.

Brasil sumó su segundo título, igualando a Italia y Uruguay, gracias a jugadores como Garrincha, gran estrella de este certamen, Amarildo, que soportó la responsabilidad de sustituir a Pelé, Didí, genial centrocampista, o Vavá, goleador implacable. Aunque empezó perdiendo la final ante Checoslovaquia, al marcar primero Masopust, la auriverde acabó ganando por 3-1.

Inglaterra 1966

Los Beatles y la minifalda arrasaban cuando los ingleses recibieron el Mundial del deporte que ellos inventaron 103 años antes.

La Selección de Inglaterra, campeona en 1966. AFP / ARCHIVO

Setenta países, nuevo récord, se inscribieron para el Mundial, que las naciones africanas decidieron boicotearlo porque al campeón de su zona se le obligaba a jugar con el de Asia para obtener una plaza.

A la cita inglesa acudieron diez selecciones europeas, cuatro sudamericanas, una asiática (Corea del Norte) y una por Centro y Norteamérica (México, que contó con el portero Antonio Carbajal en su quinto y último Mundial).

En la primera ronda hubo dos sorpresas mayúsculas: la eliminación de Italia, que perdió 1-0 ante Corea del Norte, y de Brasil, que vio cómo Pelé caía lesionado por durísimos marcajes, primero frente a Bulgaria y después contra Portugal, partido en el que quedó definitivamente fuera del torneo tras dos patadas del luso Joao Morais.

Los portugueses, primerizos en lides mundialistas, no se limitaron a dar leña y también asombraron por sus buenas prestaciones. Su secreto: Eusebio, un artillero formidable que con sus nueve goles -fue el máximo anotador del torneo— levantó a su país hasta una increíble tercera posición.

En semifinales solo quedaron equipos europeos.

Alemania, en la que empezaba a despuntar un tal Franz Beckenbauer, ganó a la URSS por 2-1, e Inglaterra, arropada por su público, hizo lo propio 2-1 con Portugal gracias a dos tantos del inefable Bobby Charlton.

La final, disputada en el "templo" de Wembley, no estuvo exenta de polémica. Inglaterra ganó en la prolongación 4-2 a Alemania con un gol fantasma de Geoff Hurst, que anotó tres tantos en la final, una gesta que solo fue igualada por Kylian Mbappé más de medio siglo después.

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