Canadá y Bosnia unen a la afición de Guadalajara
Fiebre mundialista se apodera del centro tapatío
El Mundial ya se siente en Guadalajara. Aunque el partido entre Canadá y Bosnia y Herzegovina se disputó a miles de kilómetros de distancia en Toronto, Ontario, en la Plaza de la Liberación se vivió como si se tratara de una sede más de la Copa del Mundo.
Desde las 11:00 horas, cuando el FIFA Fan Festival abrió sus puertas, decenas de aficionados comenzaron a llegar al corazón de la ciudad. Poco a poco, la explanada fue llenándose de personas provenientes de distintos países que buscaban encontrar el mejor sitio frente a las pantallas gigantes para seguir el encuentro correspondiente al Grupo B.
Mosaico de nacionalidades bajo el sol
Entre la multitud podían verse camisetas de México, Canadá, Corea del Sur, Estados Unidos y Colombia.
Algunos llegaron en grupos, otros en familia y varios más aprovecharon la ocasión para convivir con aficionados de otras nacionalidades que comparten la misma pasión por el futbol.
La jornada estuvo acompañada por un sol que no dio tregua. Conforme avanzaban las horas, la temperatura aumentaba y obligaba a los asistentes a buscar sombra, hidratarse constantemente y refrescarse en las zonas habilitadas dentro del festival. A pesar de ello, nadie parecía dispuesto a perderse la experiencia.
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Cuando el balón comenzó a rodar en Toronto, la mayoría de los asistentes mostró su respaldo a Canadá. Cada llegada del conjunto de la hoja de maple generaba reacciones, aplausos y expresiones de apoyo. Sin embargo, cuando Bosnia encontró el gol que abrió el marcador, el silencio se apoderó por algunos instantes de la plaza.
El tanto bosnio cayó como agua helada entre los presentes. Aun así, el ambiente no decayó. La música, las actividades y la expectativa de una reacción canadiense mantuvieron viva la energía de quienes seguían atentos cada jugada.
Emociones al límite frente a la pantalla
La recompensa llegó en los minutos finales. El empate canadiense provocó gritos, aplausos y festejos en distintos sectores del festival. El gol fue celebrado como una victoria por quienes habían acompañado al equipo durante todo el encuentro.
Buena parte de la atención también la acapararon los aficionados canadienses presentes en Guadalajara. Aunque eran pocos en número, se hicieron notar durante toda la tarde. Sonrieron, saludaron, se tomaron fotografías con quien se los pidió y compartieron la emoción del partido con personas de distintas nacionalidades.
Al final, el empate dejó satisfechos a muchos de los asistentes. Más allá del resultado, la sensación fue que el Mundial apenas comienza. En la Plaza de la Liberación ya se vive una fiesta que promete crecer conforme avancen los partidos y lleguen más aficionados de todas partes del mundo.
NG