"Otoña", la experimental experiencia de crecer
La puesta en escena proyecta la fascinante, perturbadora y mágica experiencia femenina de llegar a medio siglo de vida
Pocas cosas causan más conmoción al género humano que el crecimiento, el transcurso del tiempo, la acumulación constante de los años. Crecer implica riesgo, es una incertidumbre constante; el tiempo desestabiliza todo aquello que creemos inamovible, y nos regresa a nuestra fragilidad perpetua que implica ser humanos. Pero si hay una experiencia del crecer que es en especial azarosa, fascinante, perturbadora y mágica por igual, es la de las mujeres que llegan al medio siglo de vida. Es a partir de esa inquietud que nace "Otoña", una pieza original de La Ladrona, Emulsionante Creativa y la Universidad de Guadalajara a través de la Coordinación de Artes Escénicas y Literatura, en la que cuatro arquetipos femeninos.
La pieza, profundamente experimental, corporal, en ocasiones siniestra, carente de todo diálogo o narrativas convencionales, aborda cuatro arquetipos femeninos: la pecadora, la musa, la santa y la bruja, a través de un recorrido onírico en que distintas disciplinas, como el videomapping, el performance y el teatro mismo atraviesan el escenario. Con un sonido envolvente, juegos de luz, movimientos desarticulados de las actrices y rupturas de la cuarta pared, "Otoña" resulta una exploración de ese otoño femenino, de ese horror y esa experiencia que implica crecer, una voz femenina, abstracta, inconclusa, que no busca dar respuestas absolutas. El papel en el que se escribe, el papel blanco que conforma las hojas, tiene un papel especial en "Otoña", es un lienzo que crece, una pluma que cae, una cosa que al arrugarse adquiere la consistencia de las piedras, una masa amorfa que lo cubre todo.
"Otoña" es una cocreación de Beto Ruiz, Cynthia Bordes, Gabriela Cuevas, Cuervo Glez y Yoatzin Balbuena, surgida del laboratorio y las residencias artísticas de La Ladrona, Emulsionante Creativa, un espacio para las artes ubicado en Herrera y Cairo 1745, en Guadalajara. Con este estreno, La Ladrona, Emulsionante Creativa inicia su nueva etapa como plataforma de exploración interdisciplinaria, y busca convertirse en un nuevo espacio para las artes y la exploración escénica en la ciudad con residencias, laboratorios e intercambios entre creadores.
"Al inicio no sabemos qué va a ocurrir en Otoña", explica Beto Ruiz, uno de los responsables de la obra, conversando con EL INFORMADOR. "Nos juntamos porque, como creadores de una misma generación, aparte de ser amigos y conocidos, teníamos algunas insatisfacciones o pendientes que queríamos desahogar. Creo que estábamos contentos con cosas que habíamos experimentado y andado en el camino de la creación, pero coincidíamos en que queríamos explorar algo no tan conocido, donde no aplicáramos las fórmulas, metodologías y técnicas que ya conocíamos".
"Es decir, algo dentro de nosotros nos estaba invitando a caminar por caminos menos lógicos, menos conocidos y dar un salto. Hicimos una reflexión sobre qué inquietudes nos estaban pasando por la mente, el corazón y el cuerpo, y tenían que ver con el cambio de edad hacia los cincuenta y tantos. Entonces, la búsqueda de un rompimiento en las formas habituales, más aparte la inquietud de llegar a los cincuenta", explicó.
Por su parte, la actriz Cynthia Bordes explica cómo "Otoña" nació a partir de la idea de asumir riesgos como creadores y abrazar lo inexplorado. "En realidad, la apuesta fue precisamente empezar a ponernos en riesgo. Nada de lo que sabemos hacer se va a replicar y vamos a hacer lo que siempre hemos querido hacer y no hemos podido. No importa cómo empieza a salir", dice. "Algo que nos atraviesa a todas y todos creo que es la interdisciplina. Consiste en poder identificar lenguajes y después generar combinaciones entre ellos que no estén dadas por el lenguaje original. Entonces tenemos música, pero también sonido más abstracto que está en diálogo con el cuerpo y al mismo tiempo el cuerpo detonando la luz, el color, la imagen".
"Hay como una especie de tejido. Para mí es importante entender la trenza de lenguajes y cómo al estar concatenados —uno debajo, encima, dentro, atravesado por el otro— van generando terceros lenguajes inusitados. Ya no se pueden identificar tan fácilmente, ya no se pueden dejar solamente en el teatro o solamente en la danza. Ahí es donde empieza lo performático", explicó.
Con "Otoña", se inaugura de manera formal Ladrona, Emulsionante Creativa, un espacio que además del teatro fusionará disciplinas y lenguajes artísticos. "Este espacio era un sueño en 2022 y ahora es una realidad. Este es el primer montaje con el que abrimos para que nos acompañen. En realidad es una guarida, es un espacio que converge con muchos otros lenguajes. Habrá clases de yoga, hay una serie de socias; es como una comunidad que soñamos con un espacio así, trabajamos para ello y lo logramos. Está compartido. Aquí hay cerámica, está también el teatro. Es un grupo diverso, pero que nos ha acogido", explicó Cynthia Bordes.
"Otoña" tendrá funciones el 23, 24, 29 y 30 de mayo, a las 20:30 hrs; una experiencia sensorial, cautivante e inmersiva donde el sonido es tangible, los cuerpos se convierten en papel, y el escenario mismo se convierte en un proyector donde confluyen las imágenes, el performance, el teatro, lo siniestro, y que se adentra por completo, sin responder nunca -pues carece de respuesta- este misterio tan grande del humano que es crecer.
CT