Cultura

Diez páginas que cambiaron la FIL

De 1987 a la excepcional edición de 2020, diez momentos que explican la consolidación de la FIL Guadalajara como un punto de encuentro de la cultura iberoamericana

En 1987, la Universidad de Guadalajara puso en marcha una iniciativa que, con el paso de los años, terminaría por transformar el mapa editorial y cultural de América Latina. Casi cuatro décadas después, la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) es mucho más que una feria: es el mayor mercado mundial de publicaciones en español y uno de los encuentros culturales más importantes de la región. 

Su historia está hecha de cifras, invitados ilustres, premios y nombres que han dejado huella. Pero también de momentos decisivos: años de crecimiento, episodios de ruptura, apuestas arriesgadas y conquistas que fueron definiendo su identidad. Cada edición ha sumado nuevas voces, lectores y autores a una historia que, con el tiempo, ha desbordado los límites de Guadalajara para proyectarse hacia el mundo. Estos son diez momentos que marcaron el camino de la FIL de Guadalajara.

El primer capítulo

La historia de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara comenzó con su primera edición, celebrada del 28 de noviembre al 6 de diciembre de 1987. Creada ese año por iniciativa de la Universidad de Guadalajara, la FIL inauguró un proyecto que, con el paso de las décadas, desarrollaría tres áreas de acción -editorial, académica y cultural- y se consolidaría como un espacio para el intercambio profesional, la discusión de la cultura contemporánea y el encuentro entre escritores, editores, agentes, traductores, distribuidores y lectores.

La imagen corresponde a la edición de 1987 que reportó sobre la primera FIL de Guadalajara. EL INFORMADOR/ Archivo

El primer gran premio 

En 1991, la Universidad de Guadalajara fundó el premio que hoy se conoce como Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances. Su primer ganador fue el poeta chileno Nicanor Parra, quien recibió el reconocimiento el 24 de noviembre de ese año. El galardón nació para reconocer la trayectoria de un autor y, desde entonces, quedó vinculado a la historia de la Feria como uno de sus principales reconocimientos literarios. Actualmente está dotado con 150 mil dólares y distingue el conjunto de una obra de creación.

El horizonte se ensancha 

En 1993, la FIL incorporó una de las tradiciones que terminarían por definir su carácter internacional: el programa de país o región Invitado de Honor. Colombia fue el primer invitado.

Desde entonces, la Feria abre cada año un espacio para que un país o región presente su producción editorial y artística. El programa se extiende al recinto ferial y a otros espacios culturales de la ciudad, y convierte la presencia del invitado en una plataforma de intercambio entre escritores, editores, investigadores y artistas.

La voz de ellas

En 1993, la FIL instituyó el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz, un reconocimiento al trabajo literario de las mujeres en el mundo hispano.

Concebido y bautizado por la escritora nicaragüense Milagros Palma, el premio fue pensado originalmente para entregarse al término del IV Simposium Internacional de Crítica Literaria y Escritura de Mujeres de América Latina, celebrado en el marco de la FIL Guadalajara. Más tarde quedó integrado a las actividades de la Feria. Su primera ganadora fue Angelina Muñiz-Huberman.

Nobeles en la FIL

La FIL se consolidó como un espacio de encuentro entre grandes autores y sus lectores. Entre sus visitas más memorables figuran varios ganadores del Premio Nobel de Literatura: Gabriel García Márquez, cuya presencia electrizaba los pasillos y foros; José Saramago, quien estableció un vínculo entrañable con la Feria y la comunidad universitaria; y Mario Vargas Llosa, Toni Morrison, Doris Lessing y Orhan Pamuk, protagonistas de conferencias magistrales que abarrotaron el Auditorio Juan Rulfo.

Los lectores del futuro 

La FIL también amplió su horizonte hacia las nuevas generaciones. Espacios como FIL Niños, junto con otras actividades dirigidas a los jóvenes y a la formación de lectores, extendieron la programación hacia nuevos públicos.

Esta dimensión también se refleja en la afluencia: más de cien mil jóvenes visitan la FIL cada año, de acuerdo con la información histórica de la propia Feria. El libro dejó de ser solamente el centro de un intercambio profesional para convertirse también en una herramienta de encuentro con las nuevas generaciones.

La FIL se muda a internet

El año 2020 cambió las reglas. La pandemia de COVID-19 hizo imposible que la edición 34 de la FIL abriera sus puertas como cada año. Por primera vez en su historia, los pasillos, los stands y los encuentros multitudinarios tuvieron que quedar fuera de escena. La FIL decidió entonces hacer algo inédito: trasladar su programación al mundo digital.

Entre el 28 de noviembre y el 6 de diciembre, aquella convocatoria se convirtió en una Edición Especial en Línea, con una programación que reunió contenidos literarios, académicos y de divulgación científica, además de un Mercado de Libros y una plataforma de negocios para profesionales de la industria editorial. El alcance fue inédito: participaron 310 autores de 38 países y 811 ponentes de 46 naciones, entre ellos tres premios Nobel.

El resultado superó las fronteras que la pandemia había impuesto. Millones de personas en 84 países siguieron las actividades y contenidos de la FIL a través de YouTube, redes sociales y transmisiones compartidas con instituciones, editoriales y medios de México, América Latina y Europa.

La vuelta al encuentro 

Tras la edición especial de 2020, la FIL volvió en 2021 a su programa de Invitado de Honor con Perú. El regreso de un país invitado reanudó una tradición que la Feria mantiene desde 1993 y que constituye una de sus principales vías de diálogo con otras culturas. La secuencia internacional volvía así a ocupar un lugar central en la celebración.

La memoria del fundador 

La edición 37 de la FIL, celebrada en 2023, estuvo dedicada a honrar la memoria de su fundador y presidente histórico, el licenciado Raúl Padilla López (1954-2023), tras su fallecimiento a inicios de ese mismo año. 

Más allá de un protocolo institucional, su presencia simbólica marcó el ritmo de los nueve días de actividades bajo la premisa de mantener viva su visión de futuro. El programa conmemorativo se articuló a través de eventos centrales que profundizaron en su legado. A lo largo de la feria, autores, editores, académicos y amigos recordaron su papel en la consolidación de Guadalajara como un punto de encuentro para la literatura y la cultura. 

Un récord histórico 

La edición 38 de la FIL Guadalajara marcó otro punto de inflexión en su historia. Durante nueve días, del 30 de noviembre al 8 de diciembre, 907 mil 300 personas recorrieron los espacios de Expo Guadalajara, la cifra más alta de asistencia registrada hasta entonces por la Feria. El dato confirmó la recuperación del encuentro presencial después de los años marcados por la pandemia y estableció un nuevo máximo en casi cuatro décadas de historia.

CT

Temas

Sigue navegando