Cultura

Carlos Enrigue convierte un antiguo secreto familiar en la novela La Carta

La obra combina investigación histórica y ficción para reconstruir un antiguo crimen familiar, manteniendo el suspenso hasta un desenlace inesperado

Carlos Enrigue presentó La Carta, una novela inspirada en un documento real que revela la denuncia de una mujer que temía ser asesinada por su esposo en el sur de Jalisco. EL INFORMADOR/ J. ACOSTA.
Carlos Enrigue presentó La Carta, una novela inspirada en un documento real que revela la denuncia de una mujer que temía ser asesinada por su esposo en el sur de Jalisco. EL INFORMADOR/ J. ACOSTA.
Carlos Enrigue presentó La Carta, una novela inspirada en un documento real que revela la denuncia de una mujer que temía ser asesinada por su esposo en el sur de Jalisco. EL INFORMADOR/ J. ACOSTA.

Un crimen del pasado, una advertencia escrita por una mujer que temía ser asesinada y una investigación que durante décadas permaneció en la memoria familiar son el origen de La Carta, la más reciente novela de Carlos Enrigue, presentada este miércoles en Casa Zuno, en una charla moderada por el historiador y escritor Eduardo González Velázquez.

La obra parte del hallazgo de un antiguo documento judicial en el que una mujer anuncia que su esposo, un poderoso hacendado, pretende matarla. A partir de ese rastro, la novela sigue la búsqueda de un joven estudiante de Derecho que intenta reconstruir los hechos mediante archivos, testimonios y recuerdos de quienes estuvieron relacionados con aquella historia ocurrida en el sur de Jalisco.

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EL INFORMADOR/ J. ACOSTA.

Enrique señaló que escribir esta novela significó volver a un episodio que lo acompañó desde su infancia y que dentro de su familia se recordaba con silencio y vergüenza.

“Esta novela es algo que me persiguió durante toda mi vida. Los hechos en los cuales se inspiró fueron ciertos, pero yo los aprendí como una cosa vergonzosa de familia porque era un pariente de mi abuelo. Me quedé con esa idea de que conocía la historia y tuve que buscar quién pudiera saber más sobre ella”, recordó el escritor.

Esa búsqueda lo llevó a encontrar distintas voces que conservaban fragmentos de lo ocurrido. Sin embargo, el momento decisivo apareció cuando una familiar de su esposa le entregó el documento que detonaría la novela.

“Me dio la carta, por eso se llama La Carta el libro. Entonces empecé a interesarme más porque toda la gente del rumbo sabía del asunto. A partir de ahí comenzó a evolucionar ese principio hasta que en la novela no se sabe bien si la mata o no la mata”, explicó.

La historia entrelaza hechos reales con elementos ficticios para retratar una estructura social marcada por las desigualdades, el poder de los caciques, el sometimiento de las mujeres y la violencia familiar como una realidad normalizada en los antiguos pueblos y haciendas del sur de Jalisco.

Durante la presentación, Eduardo González Velázquez destacó la capacidad de la novela para atrapar al lector y construir un recorrido en el que la investigación del pasado se convierte en una obsesión.

“Lo que me agrada mucho como lector es que una historia se deje leer rápido y fácil. Creo que el trabajo es para el escritor y no para el lector. En el caso de La Carta, seguramente en una o dos sentadas se llega al final”, comentó.

El historiador señaló que el motor de la obra es esa necesidad de responder preguntas del presente a través de la exploración del pasado, una inquietud que comparte tanto el oficio del historiador como el del novelista.

“En 1985 empieza una búsqueda que me parece muy loca, desenfrenada, y ahí comienzan las andanzas y los enredos mentales que circundan las cabezas de novelistas e historiadores. Siempre estamos buscando cosas que no todo mundo alcanza a ver”, expresó.

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González Velázquez añadió que uno de los mayores logros de la novela es su capacidad de mantener la incertidumbre hasta el final.

“Mientras la leía fui construyendo diferentes finales y lo más interesante fue que ninguno fue como el final. Eso me gustó muchísimo”, concluyó.

 EL INFORMADOR/ J. ACOSTA.

SV

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