Bajan los jóvenes construyendo el futuro
Especialistas advierten sobre la falta de supervisión y los riesgos de que empresas utilicen a los becarios como mano de obra barata
Aunque las cifras han registrado variaciones, la participación en el programa federal Jóvenes construyendo el futuro ha disminuido en Jalisco. Mientras en julio de 2022 había seis mil 289 beneficiarios, para julio de 2026, el corte más reciente reportado por el Gobierno de México, la cifra descendió a cinco mil 307.
El programa está dirigido a personas de entre 18 y 29 años que no estudian ni trabajan, a quienes vincula con empresas, talleres, negocios e instituciones públicas para recibir capacitación laboral y un apoyo mensual de nueve mil 582.47 pesos. Sin embargo, las experiencias de quienes han participado son contrastantes. Mientras algunos encuentran espacios que les permiten adquirir conocimientos y experiencia para incorporarse al mercado laboral, otros se enfrentan a irregularidades y prácticas que desvirtúan el objetivo del programa.
José Luis es un ejemplo del aprovechamiento de esta oportunidad. Hace tres años, después de concluir el bachillerato con una carrera técnica en mantenimiento automotriz, se incorporó al programa y fue asignado a un taller mecánico. Durante su estancia recibió capacitación de un responsable que fungió como mentor y un apoyo mensual cercano a seis mil pesos. Aunque al terminar el periodo no fue contratado, la experiencia adquirida le permitió conseguir empleo en el área de talleres de una concesionaria automotriz, donde está por cumplir dos años de trabajo.
La experiencia de María Fernanda fue distinta. En 2022 ingresó al programa y eligió una empresa mediana para desempeñarse como asistente administrativa, por su cercanía con su domicilio. Pero desde el inicio le informaron que solamente tendría que presentarse tres días a la semana y que, por ello, recibiría la mitad del subsidio federal.
Al principio aceptó porque pensó que podría complementar sus ingresos con otro empleo. Pero pronto descubrió que esa alternativa era incompatible con las reglas del programa. Además, se percató que la empresa recibía del Gobierno federal el apoyo completo para su capacitación, aunque a ella solamente le entregaba la mitad. “No era legal. Los reporté, pero ya no supe qué pasó”. La joven aseguró que conoce a personas que enfrentan situaciones similares y reciben solamente una parte del apoyo.
A siete años de su puesta en marcha, Jóvenes construyendo el futuro mantiene deficiencias operativas por la falta de seguimiento y evaluaciones que permitan conocer sus resultados y verificar que los centros de trabajo realmente capaciten a los beneficiarios, consideró Mario Gerardo Cervantes Medina, profesor de la UdeG. Reconoció que el programa atiende una necesidad social y educativa al ofrecer capacitación, además de proporcionar un ingreso y seguridad social. No obstante, advirtió que la falta de controles puede propiciar que algunos establecimientos utilicen a los beneficiarios como mano de obra barata o sustitutos de trabajadores.
Planteó mejorar la calidad de los centros de capacitación, establecer programas de formación y garantizar que los conocimientos adquiridos puedan acreditarse mediante certificaciones. Consideró indispensable implementar mecanismos de tutoría y supervisión para impedir que las empresas abusen de los participantes.
Como alternativa, propuso establecer alianzas entre Gobierno, empresas y universidades para que estas últimas colaboren en la capacitación, el acompañamiento y la evaluación periódica de los beneficiarios.
Programa Jóvenes construyendo el futuro debe dar certidumbre laboral
El programa Jóvenes construyendo el futuro debe dejar de ser únicamente un esquema de capacitación temporal y convertirse en una vía efectiva de incorporación al mercado laboral, con mecanismos para que sus beneficiarios obtengan un empleo formal al concluir los 12 meses de apoyo, consideró Mario Gerardo Cervantes Medina, profesor investigador del Departamento de Estudios Jurídicos del CUTlaquepaque de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
El programa vincula a personas de 18 a 29 años que no estudian ni trabajan con empresas, negocios e instituciones, donde adquieren experiencia práctica, hábitos de trabajo y habilidades técnicas, además de recibir un apoyo económico. Sin embargo, al terminar la capacitación no necesariamente son contratadas, por lo que la experiencia no siempre se traduce en desarrollo profesional.
Cervantes Medina consideró necesario comprometer a los empresarios para que ofrezcan oportunidades de contratación y no solo reciban a los jóvenes para capacitarlos. Señaló la contradicción de que las empresas soliciten personal con experiencia, pero ofrezcan pocas oportunidades para adquirirla.
“Yo tengo un negocio, soy empresario, tengo una pyme o un taller, y el Gobierno me está apoyando con mandarme mano de obra gratis. Obviamente que lo voy a capacitar, pero debería de haber un compromiso por parte de los empresarios de que no solo acerquen a los jóvenes al mundo laboral, sino que permitan precisamente que se queden, porque hay una contradicción: dicen que solicitan personal, pero siempre piden experiencia”.
Como alternativa, propuso convenios gubernamentales con los centros de capacitación para que contraten a los egresados que ellos mismos formaron.
“Si yo tengo mi taller, tengo mi centro de capacitación y tuve una persona que capacité con mano de obra gratis durante un año, pues entonces hay un convenio del Gobierno donde me está obligando a que yo contrate a ese egresado que yo mismo capacité. La capacitación debe convertirse en un empleo formal, porque no se trata solamente de que el joven termine sus 12 meses y después ya no sepa qué sigue”.
Además, planteó una ruta de desarrollo que permita continuar los estudios, obtener certificaciones técnicas y fortalecer conocimientos. Quienes no concluyeron secundaria o bachillerato podrían retomarlos, mientras que quienes cuentan con preparación académica accederían a cursos especializados y acreditaciones.
“Tenemos que crear una ruta para que la gente continúe estudios, obtenga certificaciones; que si dejó su secundaria trunca, se comprometa a terminarla; si no ha hecho bachillerato, que se comprometa a hacer su prepa y establecer convenios para contratar a los egresados. El chiste es que cuando acabe mi periodo de capacitación, Gobierno, ¿qué me estás haciendo de oferta, de propuesta?, ya me capacitaste, ¿ahora qué sigue?”.
Consideró necesario ofrecer acompañamiento y alternativas de financiamiento para los jóvenes interesados en emprender un negocio propio, con el propósito de que puedan aprovechar los conocimientos adquiridos y generar sus propias fuentes de empleo.
Para Cervantes Medina, el éxito de Jóvenes construyendo el futuro no debe medirse solamente por el número de personas inscritas o capacitadas, sino por los resultados que obtienen al terminar su participación: cuántas consiguen un empleo formal, continúan su preparación académica o emprenden una actividad productiva que les permita mejorar sus condiciones de vida.
“Me dio una oportunidad que no hubiera conseguido de otra manera”
Para Nirvana Guzmán, Jóvenes construyendo el futuro representó una oportunidad laboral que difícilmente habría conseguido por otros medios. Aunque reconoce aspectos mejorables, su experiencia fue positiva: aprendió un área desconocida, obtuvo un puesto administrativo y permaneció en la empresa tras concluir el año de apoyo.
“A mí me fue muy bien, me capacité en algo de lo que no tenía ningún conocimiento previo. Aparte de que aprendí muchas cosas, terminé quedándome en la empresa después del año del programa y con un puesto administrativo que jamás hubiera conseguido por otros medios, y un salario decente para las necesidades que tenía entonces, ya que solo terminé la prepa y no tenía experiencia en el área en la que me desempeño ahora”.
Actualmente labora cerca de su domicilio en una empresa formalizada. Sin embargo, advirtió que no todos corren la misma suerte, pues existen pequeños negocios sin las condiciones para brindar capacitaciones útiles.
“A mí me fue súper bien, pero es una empresa bien establecida. La verdad es que al programa se postulan muchos tipos de negocios que realmente no te van a ofrecer un conocimiento que puedas utilizar para tu crecimiento profesional. Por ejemplo, si te metes a una tienda de abarrotes y solo te tienen barriendo, no es algo a lo que le puedas sacar mucho provecho”.
Asimismo, sugirió revisar los pagos mensuales, los cuales complican la administración económica. Finalmente, remarcó que existen irregularidades en ambos lados: patrones que aprovechan recursos públicos y becarios que cobran sin asistir a capacitarse.
¿Cómo aplicar al programa?
Verificación
Se requiere tener entre 18 y 29 años, residir en México, no estudiar ni trabajar, no haber participado antes como aprendiz y contar con CURP e identificación oficial vigente. Durante la capacitación deberán cumplirse las actividades y horarios establecidos.
Ingresa a la plataforma oficial
El registro se realiza en el portal del Gobierno de México: https://www.gob.mx/public/tramites/detalleTramite.xhtml?homoclave=STPS-03-025. Se elige el registro como aprendiz y se ingresan CURP, correo electrónico, código postal y entidad federativa. El sistema genera un folio.
*La plataforma no estará disponible durante noviembre de 2026; se deberá esperar a que las autoridades habiliten nuevamente el registro. El trámite es gratuito y no requiere intermediarios.
Confirma el registro
Se recibirá un correo con el folio y una contraseña provisional, que permitirán ingresar al sistema, establecer una contraseña personal y consultar el avance de la solicitud.
Datos personales y domicilio
Se completará la información personal y el domicilio. Un mapa interactivo permitirá ubicar la vivienda para identificar centros de capacitación cercanos.
Identidad y documentos
Se cargará una fotografía tipo selfie, con el rostro descubierto y sosteniendo la identificación oficial, ambos visibles y legibles. Después podrán descargarse la ficha de registro y la carta compromiso.
Lugar de capacitación
Al abrirse el periodo de postulación, se consultarán los centros disponibles, sus actividades y se elegirá el que se ajuste a los intereses del solicitante. Luego se enviará la solicitud y se esperará la aceptación del tutor o responsable.
Comienza
El aprendiz deberá cumplir el plan de actividades y horarios durante 12 meses. Recibirá el apoyo mensual y tendrá cobertura del IMSS, conforme a las reglas del programa. El objetivo es adquirir experiencia y habilidades para conseguir un empleo formal.
Jóvenes construyendo el futuro está dirigido a personas de 18 a 29 años que no estudian ni trabajan. Ofrece capacitación hasta por 12 meses, apoyo económico mensual y seguridad social.