Domingo, 01 de Noviembre 2026
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Entretenimiento

Pavel Cortés busca nuevos públicos para el cine

El nuevo director de Programación del FICG plantea fortalecer la oferta cinematográfica, ampliar las audiencias y mantener el diálogo con las nuevas generaciones

Héctor FernandoNavarro Vázquez

El reto del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) no se limita a reunir a la industria cinematográfica ni a presentar películas que difícilmente llegan a las salas comerciales. También consiste en conquistar nuevos espectadores y mantener el vínculo con quienes encuentran en el cine una forma de acercarse a otras realidades. Esa es una de las responsabilidades que asume Pavel Cortés, nombrado director de Programación del festival, la Cineteca de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y la Sala Cineforo.

En entrevista con EL INFORMADOR, el también fundador del Premio Maguey habla sobre la responsabilidad que implica encabezar la selección cinematográfica de estos espacios, el trabajo con su equipo y los desafíos de atraer a las generaciones que crecieron con las plataformas digitales.

“Estoy muy contento, muy agradecido por el voto de confianza. También consciente de la gran responsabilidad que esto implica”, señala Cortés sobre su nombramiento.

“Es un trabajo muy relevante al interior del festival y una gran oportunidad para llevar mensajes poderosos a nuestras audiencias y generar todos estos contenidos y toda esta selección que estamos mostrando de manera permanente”.

La responsabilidad, explica, no termina con cada edición del FICG. Mientras el encuentro se prepara durante todo el año, la Cineteca UdeG y la Sala Cineforo mantienen una programación continua con ciclos, muestras, retrospectivas y películas que permiten acercar otras propuestas cinematográficas al público.

“Son dos espacios que permanentemente están proyectando contenidos y que, sin duda alguna, el estar de manera programática encabezándolos es una gran responsabilidad, pero también un deleite, porque esto nos da la posibilidad de llevar mensajes importantes, urgentes, a través de la cinematografía”, afirma.

Pavel Cortés asume la Dirección de Programación del FICG, la Cineteca UdeG y la Sala Cineforo. EL INFORMADOR/A. Navarro

Un equipo con distintas miradas

La nueva Dirección de Programación está integrada por profesionales que han colaborado en distintas áreas del festival. Jazmín Villarreal estará al frente de la coordinación de tráfico y la programación de animación; Armando Morellón coordinará y programará el cine documental, mientras que Julio Rey asumirá la coordinación de exhibición y continuará vinculado a las labores de programación.

Cortés destaca la experiencia de sus compañeros y el conocimiento que tienen de la operación del encuentro cinematográfico.

“Me toca encabezar un equipo que, como bien mencionas, tiene elementos que llevan mucho tiempo trabajando en el festival. El caso de Jazmín Villarreal, que ha sido nuestra coordinadora de tráfico por mucho tiempo; Julio Rey, que ha sido nuestro coordinador de exhibiciones y también ha formado parte de diferentes comités de selección; y Armando Morellón, que ha colaborado con el festival desde hace varias ediciones y tiene un gusto particular por el cine documental”.

A ese grupo se suma Estrella Araiza, directora general del FICG, a quien reconoce por su participación directa en los contenidos del festival durante las ediciones que ha encabezado. “Ella es una programadora nata”, dice.

Cortés considera que la diversidad de perfiles permitirá enriquecer las decisiones de programación y mantener una dinámica de intercambio entre quienes conocen distintas áreas de la exhibición y la selección cinematográfica.

“Somos un equipo muy diverso, con personalidades muy distintas, pero también con encomiendas muy puntuales. Esta retroalimentación permanente y este trabajo en equipo, sin duda, darán frutos para las futuras ediciones del festival”.

El nombramiento también representa una nueva etapa para quien fundó el Premio Maguey, iniciativa que comenzó como una sección del FICG y que, a lo largo de 15 años, se ha incorporado a la identidad del encuentro. Desde esa experiencia, Cortés asume la dirección con el compromiso de mantener una programación que dialogue con las transformaciones sociales y culturales.

La apuesta por salir del nicho

Al hablar sobre la percepción de que el FICG está dirigido principalmente a especialistas y profesionales del cine, Cortés reconoce que los festivales tienen una doble función: reunir a la industria y acercar sus películas a personas que no necesariamente forman parte de ella.

“Los festivales de cine en general en el mundo tienen objetivos muy claros. Evidentemente, son encuentros cinematográficos para la gente de la industria. Son encuentros donde productores, distribuidores y directores se dan cita para compartir las obras, pero también para generar nuevas alianzas y colaboraciones”, explica.

La otra parte de esa responsabilidad consiste en llevar los contenidos a espectadores ajenos al sector, sean o no cinéfilos.

“Creo que la misión como festival es compleja, porque por un lado está la encomienda de ser relevante en un contexto cinematográfico, hablando del cine como industria, pero por otro lado también está la encomienda de llevar estos contenidos a un público general”.

Frente a las comparaciones con otros encuentros nacionales, entre ellos el Festival Internacional de Cine de Morelia, Cortés defiende la importancia de evaluar el trabajo de Guadalajara por sus resultados y por la relación que establece con sus asistentes.

“De lo que somos muy conscientes es de que hay un compromiso con alguien que compra un boleto para ver una película en el contexto del festival. Sabemos que esa película puede o no gustarle al público, pero de lo que tenemos certeza absoluta es de que cualquier apuesta que hagan los asistentes va a ser bien remunerada”.

Añade que la selección debe sustentarse en el trabajo curatorial y la diversidad de propuestas, mientras el festival busca ampliar su alcance.

“Consolidar el festival, lograr llegar a nuevas audiencias, seguir manteniendo a los amantes del FICG y llegar a nuevos públicos, convocar a gente que a lo mejor nunca ha vivido una edición. De lo que estamos seguros es de que quien prueba, repite. No hay una manera de venir a una edición del festival y no querer regresar a la próxima”.

Pavel Cortés (con el micrófono), durante una actividad del Premio Maguey en 2016. ESPECIAL

Una vida acompañada por el cine

La relación de Cortés con el cine comenzó en la infancia. Recuerda que su padre era cinéfilo y que ver películas formaba parte de las actividades familiares. Sus padres, cuenta, tampoco evitaban las historias con temas difíciles o escenas explícitas.

“Recuerdo el ejercicio de ir a estos videoclubs, cada miembro de la familia escoger una película y a veces vivir momentos muy incómodos con escenas de sexo o contenidos muy explícitos donde no había censura”, relata.

Con el tiempo, esa convivencia se convirtió en una vocación que pudo desarrollar profesionalmente, con formación en cinematografía y fotografía.

“El cine ha formado parte de mi vida desde mi infancia. Me ha permitido vivir otras realidades, conocer otros mundos, conocerme a mí mismo. Creo que es un compañero fiel de vida”.

La primera película que recuerda haber visto es “101 dálmatas”. La experiencia permanece ligada a una anécdota que su madre todavía cuenta: cuando uno de los cachorros decía que tenía frío, el pequeño Pavel respondía que había que taparlo.

Ese recuerdo ilustra la capacidad del cine para provocar respuestas emocionales ante situaciones ficticias y conectar al espectador con experiencias humanas.

“Muchas veces estas películas hablan de esa realidad que puede ser incómoda, que puede ser cruel, pero que siempre al final nos dejan una moraleja, un aprendizaje o incluso un mensaje de esperanza”.

Esa posibilidad es también la que espera mantener en el centro de su trabajo al frente del FICG, la Cineteca UdeG y la Sala Cineforo.

“Siempre hay una película que nos cobija, que nos consuela, que nos da aliento. Yo invito a que nos refugiemos en el cine. Creo que es un gran refugio”, concluye.

Las plataformas como aliadas

Uno de los retos de los festivales y las salas de cine es convocar a espectadores acostumbrados a consumir películas y series desde sus hogares. Para Cortés, sin embargo, las plataformas digitales no representan necesariamente una competencia para la exhibición cinematográfica.

“Somos muy conscientes de la transformación que ha tenido la cinematografía en un contexto internacional. Sabemos que el tema de las plataformas es algo que pudiera percibirse como antagonista de la práctica de asistir a una sala cinematográfica. Nosotros, de alguna manera, le hemos dado la vuelta a esta percepción”, explica.

El director de Programación señala que servicios como Netflix, HBO y Amazon Prime Video también han sido aliados del festival. En algunas ocasiones, las películas seleccionadas tienen exhibiciones limitadas en salas antes de llegar a las plataformas, y la Sala Cineforo participa en esos circuitos.

“Son socios muy importantes con los que desde hace varias ediciones trabajamos hombro con hombro”, sostiene.

Como muestra del interés por la experiencia presencial, Cortés menciona la asistencia de jóvenes a la Cineteca UdeG, donde identifica a espectadores de entre 15 y 20 años que acuden a las funciones vespertinas.

“Es muy fascinante ver cómo la Cineteca se llena todas las tardes de jóvenes, muy jóvenes, que justamente encuentran en este espacio la posibilidad de acceder a un cine que quizá no obedece, en un estricto sentido, a un modelo comercial”.

La programación incluye muestras y extensiones de festivales nacionales e internacionales, además de ciclos, retrospectivas y funciones gratuitas. En ese sentido, subraya que la pertenencia de estos espacios a una universidad pública implica una responsabilidad con la comunidad.

“Somos muy conscientes de que también somos una Cineteca que pertenece a una universidad pública y que eso nos implica una responsabilidad mayor. Lo que tratamos es de estar a la altura de esta encomienda y brindar al público en general, y específicamente al público universitario, la posibilidad de acceder a estas películas y, a través de las mismas, generar reflexiones muy profundas”.

El FICG demuestra que el cine y las plataformas pueden hacer sinergia. Muestra de ello fue el estreno de “El yerno”, producción de Netflix, durante el festival. EL INFORMADOR/A. Navarro

El regreso del festival a marzo

Mientras la nueva Dirección de Programación comienza esta etapa, el equipo ya trabaja en la edición 42 del FICG, programada del 6 al 13 de marzo de 2027, con Panamá como invitado de honor.

Cortés informa que las convocatorias se lanzaron en agosto y que actualmente se desarrolla el proceso de selección de las distintas secciones oficiales competitivas. También avanzan los preparativos de homenajes, retrospectivas y otros contenidos que conformarán el programa.

“Estamos muy contentos. Ya nos encontramos en el proceso de selección de todas las diferentes secciones oficiales competitivas del festival, trabajando también lo que serán los homenajes, retrospectivas y todos los contenidos cinematográficos que presentaremos en esta próxima edición”, detalla.

Aunque todavía no adelanta títulos ni nombres, anticipa una selección vinculada con asuntos de actualidad.

“Lo que podemos adelantar es que viene una edición muy poderosa, con películas, insisto, con discursos políticos, sociales, de problemáticas muy actuales que es muy importante llevar a la pantalla”.

El regreso a marzo también representa una vuelta al calendario original del encuentro, cuyas fechas cambiaron después de la pandemia y por otros factores de organización.

“Ha sido complejo el recorrido que hemos realizado posterior a la pandemia, pero estamos muy felices de regresar a marzo, que es el mes en el que nace el festival”, comenta.