Tecnología
La forma de expresar emociones es igual entre todos los seres humanos
Investigadores ingleses descubrieron que la risa, ira y miedo, se percibe igual entre personas de Europa y África
CIUDAD DE MÉXICO (26/SEP/2010).- Sin imporrat la nacionalidad, edad, idioma u otras diferencias claves entre cada ser humano, el modo de expresar las emociones básicas como la ira, el miedo, la tristeza o la diversión es similar entre todas las personas que habitan el planeta.
Según publica la página Neomundo.ar, para averiguar si existen las emociones universales, investigadores del University College of London (Inglaterra) estudiaron a personas de diferentes países en su forma de reaccionar ante situaciones similares.
Voluntarios de Inglaterra y África escucharon (cada uno en su país) varias historias cortas sobre distintos tipos de eventos, como por ejemplo un relato triste sobre la muerte de un familiar. Al final, los investigadores les pidieron que escucharan dos sonidos, como un llanto o una risa, y que dijeran cual de los dos reflejaba mejor la emoción expresada en la historia.
Sophie Scott, la principal autora, dijo que las personas de ambos grupos identificaron más fácilmente algunas de las emociones básicas, es decir la ira, el miedo, el disgusto, la diversión, la tristeza y la sorpresa. Esto sugiere que las emociones y la forma de vocalizarlas son similares en todas las culturas.
La científica agregó que esto sugiere que las emociones constituyen un conjunto de funciones básicas que surgieron en el trascurso de la evolución y que todos los seres humanos las comparten.
También comentó que les sorprendió encontrar que el sonido de la risa fue el más fácil de identificar para ambos grupos. A su vez, las dos poblaciones la asociaron rápidamente con la diversión y con las cosquillas.
Los investigadores aclararon que algunos sonidos no fueron fáciles de reconocer entre ambas culturas, como el ruido del placer o del logro. Creen que esto se debe a que ciertas emociones podrían ser importantes para mantener la cohesión interna de un grupo.
Dicho en otras palabras, contar con sonidos exclusivos que solo los miembros de una población pueden comprender podría mantener a la comunidad unida frente a las personas ajenas a ellos, concluyeron los científicos.
Según publica la página Neomundo.ar, para averiguar si existen las emociones universales, investigadores del University College of London (Inglaterra) estudiaron a personas de diferentes países en su forma de reaccionar ante situaciones similares.
Voluntarios de Inglaterra y África escucharon (cada uno en su país) varias historias cortas sobre distintos tipos de eventos, como por ejemplo un relato triste sobre la muerte de un familiar. Al final, los investigadores les pidieron que escucharan dos sonidos, como un llanto o una risa, y que dijeran cual de los dos reflejaba mejor la emoción expresada en la historia.
Sophie Scott, la principal autora, dijo que las personas de ambos grupos identificaron más fácilmente algunas de las emociones básicas, es decir la ira, el miedo, el disgusto, la diversión, la tristeza y la sorpresa. Esto sugiere que las emociones y la forma de vocalizarlas son similares en todas las culturas.
La científica agregó que esto sugiere que las emociones constituyen un conjunto de funciones básicas que surgieron en el trascurso de la evolución y que todos los seres humanos las comparten.
También comentó que les sorprendió encontrar que el sonido de la risa fue el más fácil de identificar para ambos grupos. A su vez, las dos poblaciones la asociaron rápidamente con la diversión y con las cosquillas.
Los investigadores aclararon que algunos sonidos no fueron fáciles de reconocer entre ambas culturas, como el ruido del placer o del logro. Creen que esto se debe a que ciertas emociones podrían ser importantes para mantener la cohesión interna de un grupo.
Dicho en otras palabras, contar con sonidos exclusivos que solo los miembros de una población pueden comprender podría mantener a la comunidad unida frente a las personas ajenas a ellos, concluyeron los científicos.