Tecnología
La UE impide indemnizar la destrucción de gases industriales
Organizaciones ecologistas denunciaron que algunos proyectos producían HFC-23 y N2O para luego destruirlos y recibir créditos
BRUSELAS, BÉLGICA (08/JUN/2011).- La Unión Europea prohibió hoy oficialmente que a partir de abril 2013 existan créditos de compensación por la destrucción de ciertos gases industriales, como los polémicos hidrofluorocarbonos (HFC-23) y ciertos óxidos de nitrógeno (N2O), de elevado efecto invernadero.
Los créditos en cuestión, actualmente utilizados en el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés), fueron concebidos para premiar a los proyectos industriales que destruían N2O y HFC-23, utilizado como alternativa al HFC-22, muy nocivo para la capa de ozono.
Sin embargo, las organizaciones ecologistas denunciaron que algunos proyectos producían HFC-23 y N2O para luego destruirlos y recibir créditos, que luego se vendían en el mercado europeo del carbono.
Los Veintisiete, representados en el comité de Cambio Climático, ya aprobaron en enero esta prohibición, que previamente había sido sugerida por la Comisión Europea, pero antes de considerar la medida adoptada el Parlamento Europeo disponía de tres meses para oponerse.
Al haberse completado ese periodo sin ninguna oposición de la Eurocámara, el veto a estos créditos se considera oficialmente aprobado, explicó la CE en un comunicado.
Los proyectos afectados por la prohibición representan dos tercios de los créditos generados a través de los llamados "mecanismos de desarrollo limpio" (CDM, por sus siglas en inglés), que fueron incluidos en el Protocolo de Kioto como flexibilidad para facilitar a los países la reducción de las emisiones mediante la financiación de proyectos en naciones en desarrollo.
Los créditos en cuestión, actualmente utilizados en el sistema europeo de comercio de emisiones (ETS, por sus siglas en inglés), fueron concebidos para premiar a los proyectos industriales que destruían N2O y HFC-23, utilizado como alternativa al HFC-22, muy nocivo para la capa de ozono.
Sin embargo, las organizaciones ecologistas denunciaron que algunos proyectos producían HFC-23 y N2O para luego destruirlos y recibir créditos, que luego se vendían en el mercado europeo del carbono.
Los Veintisiete, representados en el comité de Cambio Climático, ya aprobaron en enero esta prohibición, que previamente había sido sugerida por la Comisión Europea, pero antes de considerar la medida adoptada el Parlamento Europeo disponía de tres meses para oponerse.
Al haberse completado ese periodo sin ninguna oposición de la Eurocámara, el veto a estos créditos se considera oficialmente aprobado, explicó la CE en un comunicado.
Los proyectos afectados por la prohibición representan dos tercios de los créditos generados a través de los llamados "mecanismos de desarrollo limpio" (CDM, por sus siglas en inglés), que fueron incluidos en el Protocolo de Kioto como flexibilidad para facilitar a los países la reducción de las emisiones mediante la financiación de proyectos en naciones en desarrollo.