Tecnología

En Brasil evitan experimentos con animales

Los nuevos procedimientos serán utilizados para experimentar la toxicidad de sustancias, o sus efectos en la piel o en los ojos

RÍO DE JANEIRO, BRASIL (26/SEP/2014).- El Gobierno brasileño reconoció como válidos 17 diferentes métodos alternativos al uso de animales en experimentos.

Estos nuevos métodos serán usados para experimentar la toxicidad de sustancias desarrolladas por la ciencia, o sus efectos en la piel o en los ojos, en sustitución total o parcial de los cuestionados experimentos con animales.

Los métodos alternativos evalúan los efectos de las sustancias en pieles artificiales, córneas extraídas de reses muertas o, principalmente, cultivos de células mantenidos en el laboratorio.

Estos procesos para experimentar sustancias sin usar los llamados “conejillos de indias” fueron reconocidos por el Consejo Nacional de Control de la Experimentación Animal (Consea), que estableció un plazo de cinco años para que los laboratorios los adopten total o parcialmente como alternativa a los test con ratones, conejos, perros y otros animales usados por la ciencia.

Cuatro de los métodos reconocidos pueden ser usados para evaluar el potencial de irritación y corrosión que una sustancia puede provocar en la piel y tres sirven para evaluar los mismos efectos de un producto en los ojos.

También fueron reconocidos métodos que evalúan los efectos de sustancias desarrolladas en laboratorio como fototoxicidad, absorción cutánea, sensibilidad cutánea y genotoxicidad.

Brasil ya había establecido en otra resolución que los laboratorios y organismos científicos que usan animales en experimentos tienen que desarrollar sus propios métodos alternativos o justificar la necesidad de usarlos.

La llamada Directriz Brasileña para el Cuidado y el Uso de Animales detalla los cuidados que los investigadores tienen que adoptar para garantizar el bienestar de los animales.

EL DATO
Tarde de perros


La adopción de métodos alternativos al uso de animales en la ciencia ganó fuerza a fines del año pasado, cuando un grupo de activistas robó 178 perros que eran usados en experimentos de un laboratorio en la ciudad de Sao Roque, al que acusó de maltratar animales y que terminó cerrando sus puertas por la presión de la propia población local y de los ecologistas.

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