Tecnología

Compañías con reportes contradictorios de reglas ambientales

sombrías predicciones de cierres de plantas y despidos si Obama aplica plan para reducir contaminación del aire

WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS (26/NOV/2011).- Compañías grandes y pequeñas le han dicho a comités del Congreso lo que sus líderes republicanos desean escuchar: sombrías predicciones de cierres de plantas y despidos si el gobierno de Barack Obama consigue aplicar sus planes para reducir la contaminación del aire y el agua.

Pero el mensaje expresado a reguladores financieros e inversionistas tiene menos pesimismo y certidumbre.

El propio gobierno ha confundido el panorama al retirar o aplazar algunas de las iniciativas ambientales que la industria considera entre las más onerosas.

Aún así, los republicanos planean hacer de lo que llaman un exceso regulatorio un tema central de la campaña del 2012, atacando al presidente Obama, los demócratas en el Congreso y la Agencia de Protección Ambiental.

"Los republicanos van a hablar con los votantes en esa campaña sobre cómo impedir que Washington interfiera, para que los creadores de empleos se sientan confiados de nuevo y vuelvan a crear empleos para los estadounidenses", dijo Joanna Burgos, portavoz de la organización de campaña de los representantes republicanos.

La Associated Press comparó el testimonio de las compañías en el Congreso con los reportes presentados por las compañías ante la Comisión de Valores y Cambio (SEC por sus siglas en inglés). Los reportes a la SEC dijeron de manera consecuente que el impacto de las propuestas ambientales es desconocido o no causaría problemas graves a las finanzas de las firmas.

Las empresas pueden decir legítimamente que sus reportes a la SEC son correctos, pues la mayoría de las propuestas anticontaminación no han sido finalizadas. Y el testimonio de sus ejecutivos ante paneles del congreso fue a veces a nombre de y escrito por asociaciones comerciales, una perspectiva que puede ser diferente que la de la compañía individual.

Pero la disparidad en los mensajes muestra que en un ambiente político, las empresas no titubean a la hora de describir potenciales horrores económicos a los legisladores.

"Como industria, lo hemos dicho previamente, enfrentamos un posible desastre regulatorio", dijo Anthony Earley Jr., entonces jefe ejecutivo de la empresa eléctrica DTE Energy en Michigan, a un panel de la cámara baja el 15 de abril. "Sin una política adecuada, pudiéramos encaminarnos a una catástrofe".

Las graves consecuencias económicas, dijo, serían devastadoras para los usuarios de la compañía de electricidad, especialmente residentes de Detroit que "simplemente no pueden darse el lujo" de pagar tasas más altas.

Earley, que ahora es presidente y director ejecutivo de Pacific Gas & Electric Corp., dijo que si la agencia ambiental conseguía sus propósitos, plantas alimentadas por carbón serían reemplazadas por gas natural, lo que llevaría a un aumento de precios. Earley dijo que estaba declarando a nombre del sector, no solamente su compañía.

Pero en su informe trimestral a la SEC, DTE, que tiene 3 millones de usuarios en Michigan, dijo que estaba "revisando impactos potenciales de las reglas propuestas y recién finalizadas, pero no ha conseguido cuantificar el impacto financiero ... en estos momentos".

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