Tecnología
Australianos apoyan el impuesto de emisiones contaminantes
Piden que se promuevan las energías limpias
SÍDNEY, AUSTRALIA (05/JUN/2011).- Miles de australianos salieron hoy a la calle para apoyar el impuesto que el Gobierno planea aplicar a las emisiones de gases de efecto invernadero, y que la oposición conservadora cree que dañará al sector minero.
En concentraciones masivas en Sídney, Melburne, Brisbane y otras grandes ciudades, los manifestantes pidieron a la primera ministra, Julia Gillard, que cumpla su promesa de promover las energías limpias para combatir el cambio climático, informó la radio ABC.
El gravamen propuesto es un asunto muy controvertido en Australia, una de las naciones más contaminantes del mundo en términos per cápita, pero donde la poderosa industria del carbón advierte de que hacerles pagar por sus emisiones eliminará puestos de trabajo, reducirá las exportaciones y ralentizará el crecimiento económico.
La popularidad de Gillard ha caído en picado desde que decidió promover el impuesto, respaldado por los ecologistas.
De salir adelante, habrá una tasa fija para todas las empresas a partir de 2012, que dará paso a un esquema de comercio de emisiones en el mercado internacional del carbono entre 2015 y 2018.
Las manifestaciones se producen el mismo día en que el ministro de Cambio Climático de Australia, Greg Combet, divulgó un nuevo informe que alerta de que el nivel del mar subirá al menos 1.1 metros en 2011.
"Eso significa que las zonas costeras están cada vez en mayor peligro por el calentamiento global", señaló Combet.
En concentraciones masivas en Sídney, Melburne, Brisbane y otras grandes ciudades, los manifestantes pidieron a la primera ministra, Julia Gillard, que cumpla su promesa de promover las energías limpias para combatir el cambio climático, informó la radio ABC.
El gravamen propuesto es un asunto muy controvertido en Australia, una de las naciones más contaminantes del mundo en términos per cápita, pero donde la poderosa industria del carbón advierte de que hacerles pagar por sus emisiones eliminará puestos de trabajo, reducirá las exportaciones y ralentizará el crecimiento económico.
La popularidad de Gillard ha caído en picado desde que decidió promover el impuesto, respaldado por los ecologistas.
De salir adelante, habrá una tasa fija para todas las empresas a partir de 2012, que dará paso a un esquema de comercio de emisiones en el mercado internacional del carbono entre 2015 y 2018.
Las manifestaciones se producen el mismo día en que el ministro de Cambio Climático de Australia, Greg Combet, divulgó un nuevo informe que alerta de que el nivel del mar subirá al menos 1.1 metros en 2011.
"Eso significa que las zonas costeras están cada vez en mayor peligro por el calentamiento global", señaló Combet.