Suplementos
Valores y errores
La semilla de nuestra vida deberá dar buenos frutos
En estas fechas en que sentimos vibrar en todo nuestro ser el sentimiento patriótico, es muy bueno reflexionar a la luz de Dios lo que significa para cada uno de nosotros pertenecer a una nación, tener una tradición y arraigar nuestra vida en unas tradiciones ancestrales que nos ayudan a valorar el hecho de tener una Patria como un inapreciable don de Dios.
Este es uno de los valores que tocan muy de cerca los linderos de la espiritualidad, y que tenemos que cultivar, porque de allí se van desprender valores que engrandecen a la persona y le ayudan a ser mejor y a cumplir mejor el compromiso para el cual Dios nos ha puesto en este mundo.
Es aquí y ahora donde Dios nos ha plantado, donde la semilla de nuestra vida deberá dar buenos frutos.
El que espera las fiestas de este mes para tener un poco más de tiempo libre, para una buena fiesta y a lo mejor para lo que no es conveniente, está traicionando la confianza que Dios puso en sus manos para hacer que este mundo fuera algo mejor después de su paso por esta tierra.
Libertad y opresión
En estas fechas se oye habar mucho de libertad, y muy pocas veces nos damos cuenta de que estamos atrapados en opresiones tan fuertes que no nos dejan ni siquiera alzar la cabeza. Nos percatamos que hay gritos que surcan el aire y se esfuman o se desvanecen porque no salen de una voz consciente y consistente, y por lo tanto no es convincente.
La verdadera libertad se afianza en los valores que cultiva cada persona en lo más íntimo de su corazón.
Hacemos lo que ideamos, hablamos de lo que pensamos, nuestras palabras reflejan el pensamiento de donde proceden como de una fuente, y los pensamientos se nutren de las ideas más hondas, de las convicciones que han ido arraigando en el ser desde pequeños… así se van cultivando los valores, pero en ocasiones los errores destruyen poco a poco lo más hermoso que ha germinado en el corazón.
No es fácil ni simple cultivar valores humanos y cristianos en el corazón; y sí es a veces más fácil y sencillo destruirlos.
Lo que vale la pena cuesta, y a veces mucho. Subir a lo alto de una montaña respirar el aire más puro y contemplar un amplio panorama, tan sólo lo logran aquellos que se han esforzado y han tenido la constancia de llegar hasta la cima.
Destruir los valores, y cometer errores es mucho más fácil, como dejarse llevar por la corriente; ir por el camino fácil, del placer o de lo que no implica esfuerzo es lo que a menudo causa tantos fracasos y tantos descalabros… y así, juventudes prometedoras se dejan engañar por lo fantasioso o por las ambiciones y destruyen fatalmente lo que hubiese podido ser una gloria para la Patria y un elogio para Dios.
Por eso hoy en estos días de gozo., es bueno reflexionar lo que Dios nos pide para engrandecer la nación y para ser cada vez mejoras mexicanos.
ORACIÓN
Señor Dios, Padre de todo cuanto existe,
te doy gracias porque me has dado una tierra,
y un hogar, una familia y una Patria.
un lugar desde donde puedo contemplar el cielo
y alzar mi voz como oración agradecida.
Yo no entiendo lo que es ser paria,
sin raíces ni tierra, yo sé que en tu amor tengo raíces
que me hacen esperar siempre
un futuro mejor y una eternidad feliz.
Señor, Dios mío, cuida a este México tan sufrido
tan sediento de paz y tan necesitado de TI.
María Belén Sánchez, fsp
Este es uno de los valores que tocan muy de cerca los linderos de la espiritualidad, y que tenemos que cultivar, porque de allí se van desprender valores que engrandecen a la persona y le ayudan a ser mejor y a cumplir mejor el compromiso para el cual Dios nos ha puesto en este mundo.
Es aquí y ahora donde Dios nos ha plantado, donde la semilla de nuestra vida deberá dar buenos frutos.
El que espera las fiestas de este mes para tener un poco más de tiempo libre, para una buena fiesta y a lo mejor para lo que no es conveniente, está traicionando la confianza que Dios puso en sus manos para hacer que este mundo fuera algo mejor después de su paso por esta tierra.
Libertad y opresión
En estas fechas se oye habar mucho de libertad, y muy pocas veces nos damos cuenta de que estamos atrapados en opresiones tan fuertes que no nos dejan ni siquiera alzar la cabeza. Nos percatamos que hay gritos que surcan el aire y se esfuman o se desvanecen porque no salen de una voz consciente y consistente, y por lo tanto no es convincente.
La verdadera libertad se afianza en los valores que cultiva cada persona en lo más íntimo de su corazón.
Hacemos lo que ideamos, hablamos de lo que pensamos, nuestras palabras reflejan el pensamiento de donde proceden como de una fuente, y los pensamientos se nutren de las ideas más hondas, de las convicciones que han ido arraigando en el ser desde pequeños… así se van cultivando los valores, pero en ocasiones los errores destruyen poco a poco lo más hermoso que ha germinado en el corazón.
No es fácil ni simple cultivar valores humanos y cristianos en el corazón; y sí es a veces más fácil y sencillo destruirlos.
Lo que vale la pena cuesta, y a veces mucho. Subir a lo alto de una montaña respirar el aire más puro y contemplar un amplio panorama, tan sólo lo logran aquellos que se han esforzado y han tenido la constancia de llegar hasta la cima.
Destruir los valores, y cometer errores es mucho más fácil, como dejarse llevar por la corriente; ir por el camino fácil, del placer o de lo que no implica esfuerzo es lo que a menudo causa tantos fracasos y tantos descalabros… y así, juventudes prometedoras se dejan engañar por lo fantasioso o por las ambiciones y destruyen fatalmente lo que hubiese podido ser una gloria para la Patria y un elogio para Dios.
Por eso hoy en estos días de gozo., es bueno reflexionar lo que Dios nos pide para engrandecer la nación y para ser cada vez mejoras mexicanos.
ORACIÓN
Señor Dios, Padre de todo cuanto existe,
te doy gracias porque me has dado una tierra,
y un hogar, una familia y una Patria.
un lugar desde donde puedo contemplar el cielo
y alzar mi voz como oración agradecida.
Yo no entiendo lo que es ser paria,
sin raíces ni tierra, yo sé que en tu amor tengo raíces
que me hacen esperar siempre
un futuro mejor y una eternidad feliz.
Señor, Dios mío, cuida a este México tan sufrido
tan sediento de paz y tan necesitado de TI.
María Belén Sánchez, fsp