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Utopía: una forma de soñar con los pies en tierra

Miguel Ángel Fernández, Daniel Madrigal, Pablo Ballesteros y David Márquez han dado forma a sus sueños en su Laboratorio de Diseño, donde la imaginación no tiene límites

GUADALAJARA, JALISCO (08/FEB/2015).- Si alguna vez, en el pasado reciente, pudo ver a un dinosaurio pasear por las calles de Guadalajara, no se preocupe, no se trata de una visión, sino de una enorme criatura extinta traída de nuevo a la vida gracias a la imaginación y el trabajo de cuatro jóvenes que, egresados de la carrera de Diseño Industrial en la Universidad de Guadalajara (UdeG), fundaron “Utopía: Laboratorio de Diseño” y se propusieron emprender y ser pioneros en la concepción y fabricación local de sofisticadas creaciones que, están seguros, un día detonarán como parte de un negocio que cumplirá sueños con calidad.

Así, Miguel Ángel Fernández, Daniel Madrigal, Pablo Ballesteros y David Márquez, todos ellos muy jóvenes aún —egresaron hace apenas seis años—, se conocieron en la universidad y, en ese tiempo, la iniciativa para crear una piñata que reproducía la figura de uno de sus maestros fue lo que los unió y, establece Márquez, “nos gustaba ver la reacción de la gente cuando lo presentamos, era divertido”.

Aunque tuvo su origen en una posada, detalla Fernández que “quisimos continuar con la tradición que significaba hacer estas criaturas y realizar diseños; al salir de la carrera, nos reuníamos cada año y, cada quien trabajando en distintos lugares, seguimos trabajando y después de concretar tres proyectos, decidimos tomar esto más en serio”.

La idea principal es “explotar la creatividad”, comenta Márquez, “la gente se entusiasmaba con cada diseño que presentábamos en fiestas semestrales, y llegó un punto en que acordamos elaborar un proyecto para desarrollar este potencial y, progresivamente, buscar que se convirtiera en un negocio”.

Conscientes de que existe un mercado en el que se pueden alquilar o vender estas figuras móviles —sean botargas, marionetas o complicadas piñatas—, la idea es “ofrecer un servicio de fabricación de estas figuras, lo mismo puede ser para un negocio; esto se puede enfocar en varios aspectos, lo mismo hacer a solicitud un diseño que responda a la necesidad de un cliente que crear nuestros propios personajes”.

Ejemplo de una evolución que dio inicio en piñatas que fueron adquiriendo mecanismos y ganando complejidad, su más reciente creación es el “Cervesaurio”, reptil antediluviano que les ha consumido meses de trabajo; de hecho, recién concretaron trasladar el laboratorio a un espacio más amplio donde puedan trabajar en proyectos de mayor envergadura.

Con un cuerpo que, de la punta a la cola, mide más de cuatro metros y pesa cerca de 30 kilos, este dinosaurio fue “un primer proyecto, elaborado con hule espuma y pintura de látex, sobre una estructura de aluminio y plástico que incluye un arnés para ser operado por una sola persona”, explica Márquez, “invertimos en él nuestro tiempo libre, a razón de 10 horas a la semana, quizá un poco más, de febrero del año pasado a la fecha, porque seguimos corrigiendo y añadiendo detalles”.

Pero eso no fue todo, a la mera fabricación debe sumarse la investigación que debieron realizar sobre los materiales a utilizar, los mecanismos que implementarían: “Hubo mucha prueba y error en esto, pero para nuestra disponibilidad de tiempo —todos tenemos trabajos diferentes— creo que un año ha sido un buen lapso; también, claro, es un punto de partida para tener una noción firme y generar más proyectos de este tipo. Seguramente hacer otro dinosaurio nos tomaría menos”, aclara Márquez.

Por otra parte, este dinosaurio —apunta Fernández— “es un diseño completamente original, no es una copia de algo que hayas visto; quisimos hacerlo y el resultado es nuestra propia versión de lo que creímos que era un dinosaurio. Después se consideró la resistencia del material y que fuera posible que lo soportara una persona. Al final, la recompensa es la diversión que produce en la gente, eso es lo primordial; el reconocimiento o la posibilidad futura de trabajo que pueda surgir a partir del proyecto ya se verá, pero sí lo buscamos”.

El potencial es grande y los cuatro jóvenes están convencidos de las posibilidades de su iniciativa; refiere Madrigal que “lo que hace falta, aquí en Guadalajara y a nivel nacional, es inversión; hay muchos proyectos que simplemente no continúan su desarrollo por falta de recursos”; además, agrega, “la carrera ofrece una amplia gama de posibilidades y áreas donde uno puede trabajar, lo que creo es que a veces no se le da mucho valor al diseño; porque se requiere tiempo y conocimiento para que un producto se realice, desde la concepción”.

De este modo, el propósito es “llegar y emprender, ir por nuestra cuenta; porque creo que tenemos la posibilidad de emplear nuestro conocimiento adquirido, las bases, para poder realizar este tipo de creaciones a nivel verdaderamente profesional”, afirma Ballesteros.

El “Cervesaurio”, en este contexto, ya comenzó a dar resultados; comenta Márquez que “hay personas que desean rentarlo para eventos o fiestas, eso nos da gusto porque da cuenta de que resultó y, además, nos lo dicen los comentarios en nuestra página de Facebook (Utopía-Laboratorio-de-Diseño)”.

A pesar de su compromiso con el trabajo y el profesionalismo, otro propósito importante para estos diseñadores es —apunta Fernández— “no perder el impulso creativo y experimental, creo que eso es algo que para todos quedó establecido al salir de la carrera; no hemos perdido el contacto desde entonces y continuamos con ello”.

Hacia adelante, el objetivo es “que esto se convierta en algo de tiempo completo y que genere recursos, que nos permita dejar el trabajo actual para dedicarnos a lo que nos apasiona”, dice Ballesteros, “hay mercado y oportunidad; para empezar, la publicidad, pero también la televisión y las artes escénicas, pues requieren de este tipo de elementos”.

“Queremos ser quienes materializan lo que idean, quienes viven en la utopía, por hacer alusión al nombre de la empresa —dice Fernández—, se trata de un sueño, un objetivo que buscamos paso a paso, sin dejar de tener los pies en la tierra; no va a ser instantáneo, pero continuamos con el dedo en el renglón. Queda buscar contactos y darnos a conocer, para seguir creciendo”.

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