Suplementos
Una sorpresa en cualquier charco
Acuaplaneo
Primero que nada, he aquí que el pasado sábado 18 encuentro en mi correo electrónico una comunicación del señor Héctor Bonales. Caramba –pensé- ya tengo al menos dos lectores. Su nota me sugiere que escriba sobre el llamado hidroplaneo, aquaplaning o acuaplaneo. Creo que podría titularse esto: “Cómo dar o no dar con todos los huesos en el piso”.
Resumiendo el acuaplaneo lo podemos explicar como el fenómeno que se da cuando al desplazarnos en un piso mojado, las llantas de la moto o el automóvil no alcanzan a desplazar todo el líquido que se interpone entre ellas y el suelo firme, flotando o planeando sobre de este. Hago la observación de que puse “el líquido” en lugar de “el agua” porque, aunque es más común encontrarnos con agua sobre la cinta asfáltica, también otros líquidos nos pueden hacer esta mala jugada, en especial líquidos más densos como el diesel o el aceite.
El acuaplaneo es el resultado de varios factores, pero no creamos que por ello es difícil que se presente, por lo contrario, suele ocurrir que nosotros mismos pongamos esos factores en nuestra contra bien sea por descuido, manejo temerario, o hasta por querer ganar adherencia en nuestras máquinas, el primer factor es el líquido sobre la calle o carretera. Una simple llovizna de un milímetro puede ser que no nos imponga respeto, pero entendamos que un milímetro de precipitación significa que en cada metro cuadrado de pavimento ha caído un litro de agua, si esa agua estila hacia un lugar determinado, puede ser que en un metro se junte el agua de una superficie de 10 por 10 metros; así, en un metro cuadrado nos topamos con un encharcamiento de 100 litros y una altura de 10 centímetros.
Menospreciar esa lógica nos puede causar una mala pasada, todas las lluvias deben significarnos respeto.
El segundo factor que debemos tener en cuenta es la velocidad, a 30 kilómetros/ hora lógicamente desplazaremos menos agua en un tiempo determinado que a 120 kms/h.
Otro factor de gran importancia es el peso de nuestra máquina; si en una rueda de un ancho determinado se tiene una fuerza descendente de 100 kilos, esta podrá deslazar más agua que si en esa misma rueda solo ponemos 40 kilos. No es una invitación a exceder el peso en la máquina, porque los frenos tendrán que cargar con ese trabajo extra, pero sí es una consideración: con una motocicleta ligera debemos tener todavía mayores precauciones.
Siguiente factor: el dibujo y la presión de nuestras llantas. El dibujo se ha hecho para que en los surcos de la rueda el agua tenga un espacio para desplazarse. Una llanta lisa o al menos con demasiado desgaste será menos segura que una llanta con mayor profundidad en el dibujo. En los autos se considera que el dibujo debe ser de al menos dos milímetros de profundidad, en una motocicleta suele considerarse también esta regla vigente. Las llantas infladas a la presión correcta son algo elemental. Aquí cabe una observación: la llanta de motocicleta es muy diferente ala de automóvil. La primera es de sección ovalada, porque está diseñada para trabajar en ángulos alejados a la vertical, mientras que los segundos trabajan idealmente de forma perpendicular al piso.
Si seguimos hablando de factores, también debemos tener en cuenta uno que ha costado muchos accidentes: el ancho de la llanta.
Si dos personas de idéntico peso viajan a la misma velocidad en motocicletas idénticas pero una equipada con llantas anchas y otra con llantas angostas y se topan con encharcamientos iguales, ¿Cuál de ellas acuaplaneará más pronto? La respuesta es: la que trae llantas más anchas.
La razón es muy lógica, una llanta ancha tiene mayor superficie de contacto con el piso, por lo tanto, en un encharcamiento tendrá que desplazar más volumen de agua. Si a esto le sumamos que lo tendrá que hacer con el mismo peso distribuido en más centímetros cuadrados de superficie de contacto, lo escrito en el párrafo anterior toma mayor vigencia.
Las llamadas llantas direccionales, que tienen surcos diseñados para desplazar el agua en mayor volumen, serán eficientes si se instalan de manera correcta, de instalarse incorrectamente la tecnología jugará en contra del motociclista y el acuaplaneo se acercará de manera exponencialmente peligrosa.
Un último factor que debemos tener en cuenta es la superficie de rodamiento. Un pavimento áspero nos dará más oportunidad que un pavimento muy pulido, aunque en este último se avance con mayor suavidad y más rápidamente.
Cuando a pesar de todo o a causa de nuestro descuido, se presenta el acuaplaneo, debemos tener en cuenta que una buena presencia de ánimo nos puede salvar la situación, ante todo: no frenar o acelerar de súbito, no girar la dirección exageradamente. Con suavidad soltar el acelerador para que no gire locamente la rueda trasera y girar con cuidado la dirección hacia el punto donde se dirige la motocicleta, con esto, si hay posibilidad de que recupere agarre la rueda delantera, esta irá alineada con nuestra trayectoria, pero también recordemos que el primer instante de recuperación, la rueda trasera reaccionará con mayor descontrol, así que tratemos de mover con suavidad la dirección y no exagerar las reacciones.
Pero ante todo, un buen motociclista está atento a los signos externos que pueden llevar a un acuaplaneo: pavimento mojado, charcos, reflejos, vados, autos que vienen desde la dirección opuesta con la carrocería mojada… es el momento en que debe evaluar si vale la pena retar a las circunstancias o si mejor reduce el paso o de plano busca un refugio. Eso y una máquina en buen estado general, pueden ser la diferencia entre un “si hubiera” o llegar a su destino sin más sobresaltos.
Adrián Castañeda Fonseca
¿Comentarios? adrianc@informador.com.mx
Resumiendo el acuaplaneo lo podemos explicar como el fenómeno que se da cuando al desplazarnos en un piso mojado, las llantas de la moto o el automóvil no alcanzan a desplazar todo el líquido que se interpone entre ellas y el suelo firme, flotando o planeando sobre de este. Hago la observación de que puse “el líquido” en lugar de “el agua” porque, aunque es más común encontrarnos con agua sobre la cinta asfáltica, también otros líquidos nos pueden hacer esta mala jugada, en especial líquidos más densos como el diesel o el aceite.
El acuaplaneo es el resultado de varios factores, pero no creamos que por ello es difícil que se presente, por lo contrario, suele ocurrir que nosotros mismos pongamos esos factores en nuestra contra bien sea por descuido, manejo temerario, o hasta por querer ganar adherencia en nuestras máquinas, el primer factor es el líquido sobre la calle o carretera. Una simple llovizna de un milímetro puede ser que no nos imponga respeto, pero entendamos que un milímetro de precipitación significa que en cada metro cuadrado de pavimento ha caído un litro de agua, si esa agua estila hacia un lugar determinado, puede ser que en un metro se junte el agua de una superficie de 10 por 10 metros; así, en un metro cuadrado nos topamos con un encharcamiento de 100 litros y una altura de 10 centímetros.
Menospreciar esa lógica nos puede causar una mala pasada, todas las lluvias deben significarnos respeto.
El segundo factor que debemos tener en cuenta es la velocidad, a 30 kilómetros/ hora lógicamente desplazaremos menos agua en un tiempo determinado que a 120 kms/h.
Otro factor de gran importancia es el peso de nuestra máquina; si en una rueda de un ancho determinado se tiene una fuerza descendente de 100 kilos, esta podrá deslazar más agua que si en esa misma rueda solo ponemos 40 kilos. No es una invitación a exceder el peso en la máquina, porque los frenos tendrán que cargar con ese trabajo extra, pero sí es una consideración: con una motocicleta ligera debemos tener todavía mayores precauciones.
Siguiente factor: el dibujo y la presión de nuestras llantas. El dibujo se ha hecho para que en los surcos de la rueda el agua tenga un espacio para desplazarse. Una llanta lisa o al menos con demasiado desgaste será menos segura que una llanta con mayor profundidad en el dibujo. En los autos se considera que el dibujo debe ser de al menos dos milímetros de profundidad, en una motocicleta suele considerarse también esta regla vigente. Las llantas infladas a la presión correcta son algo elemental. Aquí cabe una observación: la llanta de motocicleta es muy diferente ala de automóvil. La primera es de sección ovalada, porque está diseñada para trabajar en ángulos alejados a la vertical, mientras que los segundos trabajan idealmente de forma perpendicular al piso.
Si seguimos hablando de factores, también debemos tener en cuenta uno que ha costado muchos accidentes: el ancho de la llanta.
Si dos personas de idéntico peso viajan a la misma velocidad en motocicletas idénticas pero una equipada con llantas anchas y otra con llantas angostas y se topan con encharcamientos iguales, ¿Cuál de ellas acuaplaneará más pronto? La respuesta es: la que trae llantas más anchas.
La razón es muy lógica, una llanta ancha tiene mayor superficie de contacto con el piso, por lo tanto, en un encharcamiento tendrá que desplazar más volumen de agua. Si a esto le sumamos que lo tendrá que hacer con el mismo peso distribuido en más centímetros cuadrados de superficie de contacto, lo escrito en el párrafo anterior toma mayor vigencia.
Las llamadas llantas direccionales, que tienen surcos diseñados para desplazar el agua en mayor volumen, serán eficientes si se instalan de manera correcta, de instalarse incorrectamente la tecnología jugará en contra del motociclista y el acuaplaneo se acercará de manera exponencialmente peligrosa.
Un último factor que debemos tener en cuenta es la superficie de rodamiento. Un pavimento áspero nos dará más oportunidad que un pavimento muy pulido, aunque en este último se avance con mayor suavidad y más rápidamente.
Cuando a pesar de todo o a causa de nuestro descuido, se presenta el acuaplaneo, debemos tener en cuenta que una buena presencia de ánimo nos puede salvar la situación, ante todo: no frenar o acelerar de súbito, no girar la dirección exageradamente. Con suavidad soltar el acelerador para que no gire locamente la rueda trasera y girar con cuidado la dirección hacia el punto donde se dirige la motocicleta, con esto, si hay posibilidad de que recupere agarre la rueda delantera, esta irá alineada con nuestra trayectoria, pero también recordemos que el primer instante de recuperación, la rueda trasera reaccionará con mayor descontrol, así que tratemos de mover con suavidad la dirección y no exagerar las reacciones.
Pero ante todo, un buen motociclista está atento a los signos externos que pueden llevar a un acuaplaneo: pavimento mojado, charcos, reflejos, vados, autos que vienen desde la dirección opuesta con la carrocería mojada… es el momento en que debe evaluar si vale la pena retar a las circunstancias o si mejor reduce el paso o de plano busca un refugio. Eso y una máquina en buen estado general, pueden ser la diferencia entre un “si hubiera” o llegar a su destino sin más sobresaltos.
Adrián Castañeda Fonseca
¿Comentarios? adrianc@informador.com.mx