Suplementos
Un oasis en el desierto
Parras de la Fuente, Coahuila, es un rincón indispensable para los amantes del vino
GUADALAJARA, JALISCO (10/JUL/2016).- La ciudad de Parras de la Fuente -en Coahuila-, es un uno de esos rincones indispensables para aquellos amantes del buen vino, además de ser un excelente ejemplo de la enorme riqueza de suelo que ofrece nuestro país.
La sorpresa
Al escuchar el término “desierto”, vienen a la mente imágenes de tierras áridas con arena y cactáceas acompañadas, tal vez, por todo tipo de animales y bichos ponzoñosos. Sin embargo, Parras derrumba esas ideas y demuestra la enorme diversidad de ecosistemas con los que cuenta nuestro país.
La distancia
Parras de la Fuente es un poblado que se encuentra a cerca de dos horas al Este de Torreón. Es cierto que la región ofrece paisajes pintados de café claro por la arena en un panorama desértico; pero al adentrarse en esta localidad podemos encontrar cosas sorprendentes.
Regalo natural
Tras más de 10 kilómetros de terracería y caminos sinuosos que corren hacía la sierra, puedes encontrar un viñedo con una espectacular vista de las montañas. El verdor de las vides, contrasta con la naturaleza rocosa y arenosa que distingue al Norte de nuestro país, creando un espectáculo visual único.
Campiña mexicana
Luego de degustar de un buen vino, puedes desplazarte un par de kilómetros más al suroeste de la región. La pintura ante tus ojos es digna de un paisaje del Viejo Continente, como si Italia se dibujara en tierras nacionales. Viñedos acompañados de haciendas tradicionales.
La cosecha
La región es rica en producción de uva, misma que se emplea para la producción de vino en variantes como Cabernet Sauvignon y Malbec, pero también de nuez, por lo que hectárea tras hectárea estaba cubierta en su superficie por nogales. ¡Y no de diga la buena carte para acompañar! El T- Bone es simplemente supremo.
Espacio cultural
Otro punto que vale la pena descurbir en Parras es Templo del Colegio de San Ignacio de Loyola de Parras. Recientemente restaurado, es uno de los espacios donde se atesora mejor el arte de aquel México colonial, que hoy poco a poco está siendo descubierto de nueva cuenta.
La sorpresa
Al escuchar el término “desierto”, vienen a la mente imágenes de tierras áridas con arena y cactáceas acompañadas, tal vez, por todo tipo de animales y bichos ponzoñosos. Sin embargo, Parras derrumba esas ideas y demuestra la enorme diversidad de ecosistemas con los que cuenta nuestro país.
La distancia
Parras de la Fuente es un poblado que se encuentra a cerca de dos horas al Este de Torreón. Es cierto que la región ofrece paisajes pintados de café claro por la arena en un panorama desértico; pero al adentrarse en esta localidad podemos encontrar cosas sorprendentes.
Regalo natural
Tras más de 10 kilómetros de terracería y caminos sinuosos que corren hacía la sierra, puedes encontrar un viñedo con una espectacular vista de las montañas. El verdor de las vides, contrasta con la naturaleza rocosa y arenosa que distingue al Norte de nuestro país, creando un espectáculo visual único.
Campiña mexicana
Luego de degustar de un buen vino, puedes desplazarte un par de kilómetros más al suroeste de la región. La pintura ante tus ojos es digna de un paisaje del Viejo Continente, como si Italia se dibujara en tierras nacionales. Viñedos acompañados de haciendas tradicionales.
La cosecha
La región es rica en producción de uva, misma que se emplea para la producción de vino en variantes como Cabernet Sauvignon y Malbec, pero también de nuez, por lo que hectárea tras hectárea estaba cubierta en su superficie por nogales. ¡Y no de diga la buena carte para acompañar! El T- Bone es simplemente supremo.
Espacio cultural
Otro punto que vale la pena descurbir en Parras es Templo del Colegio de San Ignacio de Loyola de Parras. Recientemente restaurado, es uno de los espacios donde se atesora mejor el arte de aquel México colonial, que hoy poco a poco está siendo descubierto de nueva cuenta.