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Un clásico siempre lo es
Hay marcas de motocicleta que en cada uno de sus productos hacen un clásico, Harley Davidson es una de ellas
Hay marcas de motocicleta que en cada uno de sus productos hacen un clásico, Harley Davidson es una de ellas.
Si bien, hay quienes se sorprenden de el rendimiento y la calidad de estas motocicletas, es claro que son para un consumidor específico, muchos motociclistas jamás en la vida llegan a tripular una de estas máquinas, se necesita además de suerte o capital, la experiencia que un motor mayor al de un auto compacto, requiere para un vehículo de dos ruedas. Dicho de otra forma, hay que saber realmente lo que se está haciendo cuando se ponen las manos en los controles de una motocicleta tan poderosa.
Lo anterior no lo escribo para desalentar a nadie, sencillamente, quiero poner en antecedentes a quienes sueñan con una Harley Davidson porque la noticia a mí en lo personal me lanzó como un resorte y si hubiera tenido el dinero en la mano, hubiera corrido a la sala de exhibición del concesionario Harley más cercano para pedirle que me mostrara una Harley Davidson XR 1200 Sportser: resulta que este modelo en particular fue seleccionado por una prestigiada publicación que se especializa en motocicletas, como una de las 10 mejores motocicletas del 2009.
Tener cerca de casa un trofeo personal tan brillante es atractivo, pero veamos qué inclinó a esta publicación a seleccionar este modelo, por encima de otras muchas marcas y modelos, que el mundo de las dos ruedas no se caracteriza precisamente por ser limitado.
Primero, el ser la motocicleta más potente entre las refrigeradas por aire de la marca Harley Davidson significa mucho: descendiente de la afamada XR 750 campeona de la categoría Dirt Track estadounidense, cuenta con un poderoso motor en la clásica “V” de dos cilindros y 1,202 centímetros cúbicos, cuya potencia específica alcanza los 90 caballos. En motorización no podríamos pedir más a un ingenio “naked” que alcanza los doscientos kilómetros por hora.
De hecho, con estas especificaciones suele ser suficiente.
Pero Harley ha hecho completa su tarea. La alimentación electrónica ESPFI le da, además de rendimiento en kilómetros por litro (que el entusiasta de Harley suele ver como un detalle menor) una marcha segura, uniforme y con muy limitadas emisiones hacia la atmósfera. Harley está llevando a la práctica lo que sus contrapartes de cuatro ruedas establecidos en la misma área geográfica debieron haber hecho años antes: anticiparse a los deseos del futuro propietario; en breves palabras, son máquinas que resistirán el paso del tiempo con magnífico valor de mercado.
Pero hay un sistema que me llamó especialmente la atención: el sistema de frenos.
Para una máquina de este peso, el sistema de frenado debe ser igualmente generoso y eso se logra gracias a un doble disco delantero de 292 milímetros y calipers de cuatro pistones, complementándose con un disco trasero de 262 milímetros.
Si a Usted le parece ocioso el que sean uno o dos discos y el diámetro de los mismos, permítame extenderme en este aspecto.
Ateniéndonos a la ley universal, eterna e inmutable de que la energía no se crea ni se destruye, tan solo se transforma, entonces debemos buscar en qué se transforma la energía del movimiento de una motocicleta y su conductor, que alcanza tanta velocidad y que suman un peso respetable.
La respuesta es que se transforma en calor. No se le ocurra verificar esto con la piel desnuda tras de detener una moto desde 200 kilómetros sobre hora, (125 millas / hora) pero con cuidado, sin tocar las piezas metálicas, se puede verificar con solo acercar la mano. Un disco al tener gran parte de su superficie expuesta al aire puede disipar esta energía a la atmósfera de manera más eficiente que un freno de tambor.
Emplear dos discos, además de reducir el efecto giroscópico facilitando el manejo, reduce las masas no suspendidas y permite disponer de más superficie de disipación de energía. Una solución ideal en un sistema tan exigente como lo es el frenado de una motocicleta grande.
Un disco trasero, frente a la opción de tambor que otros presentan, sencillamente representa una solución que atiende holgadamente las necesidades de ese eje sin inflar innecesariamente el costo de la máquina. A esto le sumamos unas llantas Dunlop Qualifier desarrollados especialmente para esta motocicleta y unos rines de aluminio y el sueño es completo.
Harley ha hecho la tarea. La cuestión es verificar que llegue este modelo a nuestro mercado. Tener un clásico que lo será desde los cero kilómetros, suele ser una oportunidad única.
Adrián Castañeda Fonseca
Comentarios: adrianc@informador.com.mx
Si bien, hay quienes se sorprenden de el rendimiento y la calidad de estas motocicletas, es claro que son para un consumidor específico, muchos motociclistas jamás en la vida llegan a tripular una de estas máquinas, se necesita además de suerte o capital, la experiencia que un motor mayor al de un auto compacto, requiere para un vehículo de dos ruedas. Dicho de otra forma, hay que saber realmente lo que se está haciendo cuando se ponen las manos en los controles de una motocicleta tan poderosa.
Lo anterior no lo escribo para desalentar a nadie, sencillamente, quiero poner en antecedentes a quienes sueñan con una Harley Davidson porque la noticia a mí en lo personal me lanzó como un resorte y si hubiera tenido el dinero en la mano, hubiera corrido a la sala de exhibición del concesionario Harley más cercano para pedirle que me mostrara una Harley Davidson XR 1200 Sportser: resulta que este modelo en particular fue seleccionado por una prestigiada publicación que se especializa en motocicletas, como una de las 10 mejores motocicletas del 2009.
Tener cerca de casa un trofeo personal tan brillante es atractivo, pero veamos qué inclinó a esta publicación a seleccionar este modelo, por encima de otras muchas marcas y modelos, que el mundo de las dos ruedas no se caracteriza precisamente por ser limitado.
Primero, el ser la motocicleta más potente entre las refrigeradas por aire de la marca Harley Davidson significa mucho: descendiente de la afamada XR 750 campeona de la categoría Dirt Track estadounidense, cuenta con un poderoso motor en la clásica “V” de dos cilindros y 1,202 centímetros cúbicos, cuya potencia específica alcanza los 90 caballos. En motorización no podríamos pedir más a un ingenio “naked” que alcanza los doscientos kilómetros por hora.
De hecho, con estas especificaciones suele ser suficiente.
Pero Harley ha hecho completa su tarea. La alimentación electrónica ESPFI le da, además de rendimiento en kilómetros por litro (que el entusiasta de Harley suele ver como un detalle menor) una marcha segura, uniforme y con muy limitadas emisiones hacia la atmósfera. Harley está llevando a la práctica lo que sus contrapartes de cuatro ruedas establecidos en la misma área geográfica debieron haber hecho años antes: anticiparse a los deseos del futuro propietario; en breves palabras, son máquinas que resistirán el paso del tiempo con magnífico valor de mercado.
Pero hay un sistema que me llamó especialmente la atención: el sistema de frenos.
Para una máquina de este peso, el sistema de frenado debe ser igualmente generoso y eso se logra gracias a un doble disco delantero de 292 milímetros y calipers de cuatro pistones, complementándose con un disco trasero de 262 milímetros.
Si a Usted le parece ocioso el que sean uno o dos discos y el diámetro de los mismos, permítame extenderme en este aspecto.
Ateniéndonos a la ley universal, eterna e inmutable de que la energía no se crea ni se destruye, tan solo se transforma, entonces debemos buscar en qué se transforma la energía del movimiento de una motocicleta y su conductor, que alcanza tanta velocidad y que suman un peso respetable.
La respuesta es que se transforma en calor. No se le ocurra verificar esto con la piel desnuda tras de detener una moto desde 200 kilómetros sobre hora, (125 millas / hora) pero con cuidado, sin tocar las piezas metálicas, se puede verificar con solo acercar la mano. Un disco al tener gran parte de su superficie expuesta al aire puede disipar esta energía a la atmósfera de manera más eficiente que un freno de tambor.
Emplear dos discos, además de reducir el efecto giroscópico facilitando el manejo, reduce las masas no suspendidas y permite disponer de más superficie de disipación de energía. Una solución ideal en un sistema tan exigente como lo es el frenado de una motocicleta grande.
Un disco trasero, frente a la opción de tambor que otros presentan, sencillamente representa una solución que atiende holgadamente las necesidades de ese eje sin inflar innecesariamente el costo de la máquina. A esto le sumamos unas llantas Dunlop Qualifier desarrollados especialmente para esta motocicleta y unos rines de aluminio y el sueño es completo.
Harley ha hecho la tarea. La cuestión es verificar que llegue este modelo a nuestro mercado. Tener un clásico que lo será desde los cero kilómetros, suele ser una oportunidad única.
Adrián Castañeda Fonseca
Comentarios: adrianc@informador.com.mx